La osteoartritis en la oficina

El estar inmóvil en tu trabajo puede causarte problemas de osteoartritis, dice Eduardo Mateos; tampoco necesitas ser mayor, pues a partir de los 30 años ya puedes verte afectado.
artritis dolor muscular computadora oficina  (Foto: Jupiter Images)
Eduardo Mateos García*
CIUDAD DE MÉXICO -

Inmersos en la estadística que ubica a México en los primeros lugares en obesidad, diabetes, hipertensión y sus complicaciones, pocas veces otorgamos la atención que requieren los trastornos crónicos de las articulaciones, cuyo tratamiento médico o quirúrgico implica un elevado costo, no sólo para el sistema o seguro de salud, sino también para quien la padece, su familia y su empleador.

Entre la gama de padecimientos articulares crónicos, sin duda el más común es la osteoartritis, una enfermedad que se produce por la pérdida lenta y progresiva del cartílago articular y que afecta con mayor frecuencia a las articulaciones que soportan el peso del cuerpo como las rodillas, cadera o columna vertebral, además de las manos.

Los enfermos con osteoartritis sufren dolor crónico de estas estructuras, con frecuentes picos de intensidad muchas veces relacionados con el movimiento, aunque paradójicamente el dolor se acompaña de rigidez después de periodos de descanso o inactividad.

En Estados Unidos la osteoartritis afecta a 15% de los adultos mayores de 35 años, siendo la principal causa de incapacidad laboral, de acuerdo con reportes entre 1990 y 2007, así como de aumento del costo directo e indirecto de la atención médica, subempleo y pérdida del tiempo productivo.

En México, diversos estudios informan que la osteoartrosis se encuentra presente en cerca del 20 % de los adultos, con un impacto socioeconómico similar al que ocurre en el vecino país del norte, ya que de acuerdo con cifras del 2001, la enfermedad fue la cuarta causa de dictámenes de invalidez en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), además de ubicarse entre las principales causas de demanda de atención en consulta externa en las unidades médicas de primer nivel de atención.

Tanto algunos médicos como pacientes ubican a la osteoartrosis como una afección propia del envejecimiento, considerando que sólo se presentará en adultos mayores de 60 años ¡Nada más falso!, ya que la degeneración articular se observa con una frecuencia cada vez mayor a partir de edades tan tempranas como los 30 años, afectando la etapa principal de la vida productiva, ya que quien la padece experimenta una gran pérdida del tiempo productivo debido a incapacidades laborales o solicitud de atención médica y, aún más, sólo en algunos casos la degeneración articular podría relacionarse directamente con la actividad laboral, razón por la que es una enfermedad que no califica como riesgo de trabajo.

Sin embargo, la degeneración articular es particularmente palpable en la rodilla para las personas cuya actividad laboral es sedentaria al pasar la mayor parte del día sentadas tras un escritorio, ya que el buen estado de la articulación depende de la fortaleza de los músculos, ligamentos y tendones que la rodean. Ésta se desarrolla como respuesta a la actividad física o el ejercicio.

Los problemas de la persona con osteoartrosis no se circunscriben al ámbito personal, familiar o laboral, sino que afectan en gran medida al sistema de salud de un país. Varios años antes que un paciente sea candidato a una o varias intervenciones quirúrgicas de reemplazo articular, el tratamiento de la osteoartritis descansará en el uso de analgésicos y antiinflamatorios cuya administración por tiempo prolongado puede producir efectos adversos graves sobre el estómago, riñón o corazón, que incluso pueden requerir asistencia hospitalaria, la cual elevará notablemente el costo de la atención médica y deteriorará la calidad de vida del paciente.

Para alcanzar un equilibrio entre la atención médica integral del paciente con osteoartritis y el costo-efectividad del tratamiento, es muy importante evaluar las opciones terapéuticas que pueden reducir el empleo actual y futuro de los recursos de salud. Entre éstas, Flexagil Re-Generate 3, una terapia a mediano o largo plazo de costo relativamente bajo y modificadora de la osteoartritis de acción lenta, elaborada a base de sulfatos de glucosamina y condroitina, así como ácidos grasos omega-3, cuya administración prolongada puede reducir el dolor y la pérdida del cartílago articular. Con ella podría ser factible reducir o retrasar las consecuencias de la osteoartritis sobre la salud articular y, por supuesto, las implicaciones de la enfermedad en el trabajo y sobre los sistemas de salud.

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Otras alternativas de las que se dispone actualmente incluyen la rehabilitación física, la aplicación de TENS (estimulación nerviosa transcutánea) y otros tratamientos que pueden ser costosos o que no están al alcance la mayor parte de la población afectada por la enfermedad.

*El autor es especialista en Medicina Interna.

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