La fibromialgia afecta la productividad

El síndrome ataca casi exclusivamente al sexo femenino y no es curable, dice Betina Hernández; se distingue por un cansancio inexplicable e intenso y daña a las mujeres de 20 a 55 años.
mujer durmiendo dormida fatiga cansancio  (Foto: Jupiter Images)
Betina Hernández*
CIUDAD DE MÉXICO -

Como lo cuenta Mónica Herrera, víctima de fibromialgia desde hace 10 años, padecer de este mal, que afecta mayoritariamente a mujeres de entre 20 a 55 años, sin un diagnóstico oportuno -cosa que es muy común - "es como estar en medio de la mar sin brújula."

Ella, como millones de personas que la sufren en México, aprendió la diferencia entre la fatiga y el cansancio, y le dolía todo. "Bañarme era una travesía que me fatigaba. No me podía mover de una silla a otra. Levantar los brazos para lavarme el cabello era un suplicio. Ya no se diga maquillarme".

Si saberlo ni tenerlo diagnosticado, entre dos a seis millones de personas sufren de esta enfermedad incurable en nuestro país, y la gran mayoría son mujeres. El Colegio Mexicano de Reumatología asegura que de cada nueve mexicanas que sufren el mal reumático, también conocido como "fatiga crónica", sólo hay un hombre con el padecimiento.

La Federación Latinoamericana de Asociaciones para el Estudio del Dolor confirma esos datos en América Latina: Un 80 % de mujeres padece fibromialgia de manera recurrente, durante la cuarta y quinta década de su vida.

Y es que las características principales de esta enfermedad son el dolor prolongado en todo el cuerpo con puntos de sensibilidad definidos, los cuales se diferencian de los puntos desencadenantes observados en otros síndromes de dolor, y la fatiga crónica.

Pero, como los años, la fibromialgia no llega sola.

Además del dolor y cansancio extremo, la persona que padece esta enfermedad crónica también sufre de síndrome de colon irritable, trastornos del sueño, problemas de concentración y trastornos cognitivos, todo lo cual agrava y tiene un profundo impacto en la severidad y curso del padecimiento.

De acuerdo con un estudio realizado por el Colegio Americano de Reumatología entre el 70 y 90% de pacientes en Estados Unidos con fibromialgia refieren trastornos del sueño, 35.5% son afectados por depresión y entre el 20 y 35% de pacientes presentaron síndrome de colon irritable.

Todos los síntomas aparecen juntos, pero los trastornos del sueño son muy frecuentes en pacientes con fatiga crónica. Desde  insomnio persistente, pesadillas recurrentes, sueño no reparador que puede ser el causante de un trastorno conocido como hipersomnia diurna, y la presencia de descargas musculares, frecuentes y dolorosas durante el sueño.

Por la complejidad de la enfermedad, el especialista deberá abordarlo con un enfoque multidisciplinario, que deberá incluir:

Un cambio radical en el estilo de vida:

o     Ejercicio físico: aeróbicos de bajo impacto, natación, ejercicios en el agua, montar en la bicicleta estacionaria y trabajar en máquinas que simulan esquiar en la nieve

o     Programas educativos que le ayuden a comprender su mal

o     Técnicas de relajación para aliviar la tensión muscular y la ansiedad.

Este enfoque debe incluir también un tratamiento farmacológico, que puede ser con Pregabalina, considerado líder actual contra la fibromialgia, pues fue el primer  medicamento que, en 2007, obtuvo la aprobación de la estadounidense FDA (por sus siglas en inglés, Federal Food and Drug and Administration).

Aunque no sea ninguna sorpresa para nadie, hay que decirlo: además de todos los síntomas que conlleva la fibromialgia, es un mal que obviamente afecta de manera negativa la vida laboral y  sexual, las relaciones interpersonales y la economía de la mujer.

Incluso, a veces la familia no ayuda  a la paciente. Como no logra dimensionar el alcance del mal, a veces los familiares llegan a pensar que la paciente se está inventando sus dolores y demás síntomas y por supuesto eso no ayuda para nada al proceso de sanación.

Pero hay vida después de la fibromialgia, por insoportable y abrumadora que sea. No todo es mala noticia.

El caso de nuestra Mónica Herrera es un ejemplo de éxito. Su actitud tuvo mucho que ver con haber encontrado la forma para salir del espantoso círculo de dolor y fatiga, pero también tuvo el apoyo de su familia, y el de un tratamiento.

"¿Cómo salí? Nunca dejé de pensar que me iba a mejorar. Yo sabía que esto no era para siempre. Cuando me dijeron no se quita, le dije a mi esposo: no sé cómo pero de ésta vamos a salir. Yo me voy a mejorar. De eso estoy convencida", relata. Tuvo razón.

En un año, empezó a recuperarse y ahora, es una fiel promotora de la causa anti fibromialgia como fundadora de una asociación civil sin fines de lucro donde difunde y apoya el desarrollo de alternativas para el conocimiento y tratamiento de la fibromialgia

"Sigo en el mar pero tengo brújula" concluye.

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Sin duda, cada caso debe ser tratado y analizado de manera individual, pero siempre es recomendable consultar a un especialista para recibir ayuda profesional, que apoye a la paciente con  un manejo integral de la enfermedad y por ende la ayude a ganar la dura batalla de recuperar las ganas de vivir.

*La autora es Gerente Médico del área de Dolor en Pfizer .

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