Como en la adolescencia, acné a los 30

El acné es una enfermedad con repercusiones psicosociales y no respeta edad, dice Patricia García; se recomienda hacer ejercicio, utilizar cosméticos adecuados y una buena higiene para corregirlo.
consumidor-compra-confianza-mujer-super-JI.jpg  (Foto: Jupiter Images)
Patricia García Gutiérrez*
CIUDAD DE MÉXICO -

El acné es uno de los padecimientos dermatológicos más comunes, presente en un alto porcentaje de la población. Si bien la edad más común para padecerlo es en la pubertad y adolescencia, se ha observado que muchas mujeres pasados los 30 años también lo padecen, incluso aquellas que nunca antes lo presentaron. El acné es una enfermedad que afecta las glándulas sebáceas. Estas glándulas se encuentran debajo de la piel y son las encargadas de producir el sebo. Éste transporta células de piel muerta hasta la superficie de la piel a través de los folículos, que son los canales que conectan la piel de los poros con las glándulas sebáceas y que también contienen a los vellos. Cuando decimos que un folículo se "tapa" es cuando se forma un comedón o pústula, los que comúnmente conocemos como barros y espinillas, respectivamente. Aunque el acné no es una amenaza grave para la salud, puede dejar cicatrices y la repercusión psico-social puede causar mucho daño a quien lo padece.

La mayoría de las lesiones ocasionadas por el acné se encuentran en la cara, el cuello, la espalda, el pecho y los hombros. Esto puede ocurrir por diversos motivos; siendo uno de los principales el uso de cosméticos y cremas inadecuadas para el tipo de piel. Otros factores que lo pueden favorecer, especialmente en mujeres alrededor de los 30 años, son la predisposición genética y el estrés en exceso.

Se ha postulado que las tensiones y ritmo de vida, hacen que cada vez más mujeres ejecutivas tengan algún desequilibrio hormonal o incluso aumento de una hormona llamada cortisol, lo cual podría empeorar los padecimientos como el acné.

Por el contrario, el uso de la mayoría de anticonceptivos tiene efectos antiandrógenos, es decir, disminuyen el acné. Incluso hay ocasiones en que los especialistas utilizamos este tipo de anticonceptivos como terapia coadyuvante. Sin embargo, a dosis elevadas o inadecuadas (es decir autorrecetados o en padecimientos crónicos) pueden tener efecto perjudicial causando trastornos hormonales, y esto a su vez empeorar el padecimiento.

Una de las principales preocupaciones de las personas que sufren acné, en especial de las mujeres, es la aparición de marcas, manchas y cicatrices que pueda dejar, sobre todo en el rostro. Esto último sucede cuando el paciente manipula las lesiones preexistentes, "exprimiendo los barritos" o quitando las pústulas sin la adecuada higiene y conocimiento del experto para lesionar lo menos posible el cutis. Estas malas prácticas pueden provocar algo que denominamos como "Acné excoriado", el cual es más propenso a dejar cicatrices y se caracteriza por una fuerte compulsión a manipularse la cara en cada brote.

Como dermatóloga, puedo decir que existen consejos higiénico-sanitarios que, combinados con cualquiera de las opciones terapéuticas prescritas por los especialistas, pueden ayudar a minimizar la duración y las consecuencias del acné. Entre ellos se encuentran los siguientes:

  • Lavarse la cara con agua tibia y jabones adecuados dos veces al día.
  • Respecto a los jabones utilizar aquellos con pH neutro y/o libres de grasa. Se recomienda un gel limpiador suave diseñado específicamente para eliminar las impurezas y el exceso de grasa. En el mercado existen fórmulas con estas características, no obstante, los dermatólogos sugerimos aquellas que contengan agua termal como ingrediente activo (gel limpiador suave Hyséac).
  • El acné no está provocado por la suciedad, por tanto, tampoco se debe incurrir en limpiezas demasiado frecuentes ni muy vigorosas ya que ello puede empeorar los brotes.
  • En la zona de la nariz (por ser allí donde los comedones son más numerosos y más grandes) resultan útiles las tiras limpiaporos, que además de polímeros adhesivos incorporan otras sustancias con propiedades higienizantes y bactericidas.
  • En cuanto a los cosméticos, deben elegirse aquellos que no sean grasos y no comedogénicos, es decir que no contengan sustancias como manteca de cacao o derivados de lanolina que favorecen la aparición de brotes.
  • El maquillaje tiene que ser eliminado todas las noches con agua y gel limpiador.
  • Después de la higiene diaria, tanto por las mañanas como por las noches es recomendable rociar el rostro con un spray de agua termal como el de Uriage, que por sus propiedades ayuda a calmar y proteger la piel.
  • Una loción para el acné con pigmentos en el mismo tono de la piel y que contenga peróxido de benzoilo o ácido salicílico puede ocultar las imperfecciones de la piel sin riesgos.
  • Debe evitarse la manipulación de granos y comedones con dedos y uñas, ya que ello constituye un riesgo de sobreinfección y puede conducir al agravamiento de las lesiones, incrementando la posibilidad de aparición de cicatrices permanentes.
  • Respecto a las consideraciones dietéticas, aún no se ha comprobado al 100% el efecto de alimentos en el acné, sin embargo el paciente puede evitar aquellos alimentos que en su caso particular agraven las lesiones acnéicas.
  • Es muy importante para las mujeres alrededor de los 30 años y más, realizar ejercicio, meditación o cualquier actividad física que ayude a minimizar el estrés, así como dormir suficientes horas en un ambiente relajado que contribuya a un verdadero descanso.

Por último, cabe recordar la importancia de acudir a un dermatólogo para un tratamiento integral, ya que sólo el experto puede recomendar la mejor terapia para tratar el acné y así evitar poner en riesgo la salud y la belleza de la piel.

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*La autora es dermatóloga.

 

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