¿Tienes un ‘affaire’… con tu firma?

Un matrimonio puede entrar en crisis si no logra separar su firma y su vida, dice Ricardo Aparicio; ya sea un conflicto de poder, falta de atención o división de espacios, pueden generar conflictos.
anciano mayor viejo pareja  (Foto: Photos to go)
Ricardo Aparicio*
CIUDAD DE MÉXICO -

Dentro del universo de dificultades que existen en las Empresas Familiares, las derivadas del matrimonio-empresa afrontan un grado de dificultad mucho mayor, sobre todo cuando las pasiones humanas vulneran la estabilidad de la pareja y del negocio.

Pensemos en un caso que puede antojarse común: los celos. Cuando uno de los esposos siente celos, es muy probable que lo haga hacia personas cercanas a la empresa: clientes, proveedores, colaboradores. Lo preocupante es que este escenario se complique tanto que la empresa comience a sufrir por la pérdida o disgusto de la clientela y, en consecuencia, por la pérdida de ingresos.

Una situación así no es ajena en la vida de todo matrimonio. En este caso, se hace más complejo porque se involucra un negocio o empresa donde ambos trabajan.

Conviene destacar el impacto que la dimensión familiar tiene en la empresa.  En ocasiones se piensa que pueden mantenerse perfectamente separados estos dos ámbitos. Esto suele ser más bien lo contrario. Los problemas en la familia se proyectan en la empresa y viceversa. Si en el matrimonio hay problemas y ambos esposos están trabajando en la empresa, con toda seguridad llevarán sus diferencias al ámbito profesional.

Un primer aspecto a considerar cuando se presentan los celos, es la probable falta de atención del marido en la relación, que con frecuencia se presenta. En el matrimonio, el hombre rápidamente deja de tener los detalles y trato que durante el noviazgo tuvo con su ahora esposa. Mujer y hombre necesitan satisfacer ciertas necesidades. Algunas de  las más comunes en las mujeres, como son  afecto, compromiso, honestidad y franqueza, dejan de ser atendidas.

El hombre por su parte necesita que su esposa esté orgullosa de él, que lo admire. Además, él espera que su esposa sea una buena compañera, no una buena jefa. En este sentido, ella puede también estar provocando el comportamiento que trata de evitar. Su esposo puede estar canalizando de manera inadecuada la satisfacción de estas necesidades con las clientas. El gran riesgo es que pueda pasar a algo más que una relación cliente-proveedor.

Es probable que el marido tenga atenciones y un trato con las clientas que su esposa no reciba. Cuando esta esposa ve a su marido tener detalles con otras mujeres, los cuales ella no recibe, la forma como quizá mira a las clientas y la falta de satisfacción de necesidades esenciales, es lógico que la esposa reaccione de manera negativa.

Es probable que la mujer comience a buscar la atención de su marido: "Veme, atiéndeme, quiéreme". Esta forma de reaccionar la vemos en otros ámbitos. El hijo que se porta mal en la escuela, ante la soledad y abandono que siente.

El marido deberá ser mucho más atento con su mujer y ser muy cuidadoso en el trato con sus clientas. Ella deberá comunicar sus sentimientos a su marido y buscar fortalecer su relación matrimonial, dedicando tiempo a para los dos.

Otro aspecto que genera muchas complicaciones entre esposos (y también entre hermanos) es el ejercicio del poder. ¿Quién manda en la empresa? No hay negocio que funcione sin una cabeza y es muy difícil funcionar con dos cabezas. ¿Puede un avión pilotearse con dos capitanes? No. Hay un capitán y un co-piloto. La parte complicada no es ser el capitán, es ser el copiloto. ¿Con quién trato en el negocio? ¿Con mi esposa o con el director general? ¿Cómo es la relación de un matrimonio cuando mi jefe (en la empresa) es mi esposa?

La interacción de familiares en el negocio es algo fundamental que debe resolver toda empresa familiar. Hay que considerar en este sentido que la empresa es de los ámbitos menos indicados para lograr la armonía familiar. Si quiero mantener a la familia unida, la empresa no es el mejor de los medios.  No queremos decir que sea imposible, pero las fricciones y conflictos naturales en todo negocio suelen cobrar mayores dimensiones por los componentes emocionales que conlleva toda relación en familia.

Es fundamental en esta pareja la comunicación y el diálogo. Buscar momentos donde puedan convivir como esposos. Necesitan estar muy pendientes el uno del otro, tenerse detalles y palabras de cariño.

Finalmente, deben decidir si pueden trabajar juntos. Se requiere de mucha confianza y madurez de ambos para hacer que una relación familiar funcione en el trabajo. Difícil, pero no imposible. Cuando se logra trabajar como pareja en equipo, se logra una colaboración y un empuje espectacular. Cuando esto no es posible, se pone en riesgo el matrimonio y el negocio.

*El autor es Director del Centro de Investigación para Familias de Empresarios del IPADE y profesor de Factor Humano y Empresa y Familia en la misma institución. Es consultor para varias empresas en temas como manejo de cambio, manejo de conflictos, trabajo en equipo, liderazgo, empresas familiares y cultura en la empresa.

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