Cómo planear y usar un crédito efectivo

Elegir la entidad y el crédito correcto ayuda a reducir riesgos a tu empresa, dice Mauricio Hubard; conoce al detalle las diferentes entidades crediticias, como funcionan y las condiciones operativas.
emprendor empresa motivacion estrategia  (Foto: Jupiter Images)
Mauricio Hubard*
CIUDAD DE MÉXICO -

Potenciar el quehacer de tu empresa con el dinero de otros es una tendencia actual, como lo ilustra la existencia de múltiples opciones de financiamiento en el mercado. No obstante, es importante conocer las maneras de acceder a esos recursos con los menores inconvenientes de por medio, así como los mejores términos y condiciones.

Sociedades Financieras de Objeto Limitado (Sofoles), Sofomes, Uniones de Crédito, instituciones bancarias y la misma Secretaría de Economía, más como mediadora que como fondeadora, son algunas de las principales entidades de financiamiento que están disponibles para el mercado de las pequeñas y micro empresas, segmento al que pertenecen comúnmente los clientes de microfinanzas.

Cada una de las opciones posee sus propias características y su manera de operar, por lo cual es importante conocer su perfil antes de acceder a un crédito, ya que al haber tantas opciones podría ser peligroso escoger la entidad inadecuada.

El crédito es algo que siempre ha existido en los mercados y recientemente, ha cobrado auge para un sinfín de propósitos, esto debido a los requisitos que lo hacen accesible y por la variedad de productos y opciones que las personas tienen a su alcance gracias a que la economía mexicana ha creado un entorno favorable para el préstamo de recursos económicos con fines productivos.

Son tres tipos básicos de financiamiento a los que las micro y pequeñas empresas pueden comúnmente recurrir: Crédito Abierto, el cual puede ser utilizado para cumplir con aspectos operativos (como nómina y adquisición de mercancía) y está diseñado para que ingrese dinero al negocio; Crédito de Habilitación o Avío, es el recurso para el fomento de sus actividades productivas; Crédito Refaccionario, es para llevar a cabo el equipamiento e infraestructura de un negocio; es decir remodelación de instalaciones, compra de equipos de trabajo, entre otros aspectos.

Estas funciones llevan a plantear que el crédito es algo que necesariamente tienes que planear, lejos de lanzarte a la aventura en solicitarlo sin un claro propósito productivo. A todo crédito debe de corresponder un plan para su utilización, así como una estricta programación para liquidarlo, de lo contrario correrías el riesgo de haber contratado "activos-pasivos" que no apoyan al desarrollo del negocio y te genera una deuda sin el menor sentido.

Al solicitar un crédito, debes de ser muy cuidadoso en la planeación y administración del dinero porque si no empezarán a correr los contratos y probablemente el pequeño o micro empresario no habrá madurado a un nivel necesario para cumplir con ellos, lo que provocará que se empiece a "arrastrar la cobija", desequilibrando incluso el flujo necesario para mantener sanamente la operación de tu negocio.

Diferencias entre SOFOLES, SOFOMES, Uniones de Crédito e instituciones bancarias

Hoy en día, dentro del sector de las finanzas tradicionales y de las microfinanzas existen amplias opciones para conseguir recursos para fondear tu negocio y los actores más comunes en la industria son: SOFOLES, SOFOMES, Uniones de Crédito y las instituciones bancarias.

Las Sociedades Financieras de Objeto Limitado (SOFOLES), son organismos que prestan dinero con fines específicos: hipotecario, automotriz, agricultor (por mencionar algunos). Sin embargo, esa segmentación ha seguido una tendencia de transformarse hacia Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (SOFOMES). Para conseguir el dinero con el que otorgan sus financiamientos, las SOFOMES suelen fondearse con apoyos gubernamentales, instituciones financieras como el Banco Interamericano de Desarrollo o el Fondo Monetario Internacional. Estas entidades financieras exigen el cumplimiento de un conjunto de condiciones para que se otorguen los créditos, las cuales suelen replicarse en los propios clientes. En el sector de las Pymes, éstas tienen planes para liquidar a mediano y largo plazos para que los clientes muevan su dinero no sólo hasta 12 meses sino hasta 5 o 10 años y que los pagos sean trimestrales, semestrales o anuales. Por un lado, las SOFOLES están reguladas, vigiladas y autorizadas por el Gobierno Federal mediante la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y el Banco de México. Por otro lado, las SOFOMES no reguladas no tienen que observar tan amplio universo de reglas y no están obligadas a reportar dato alguno.

Pero, ¿cuál es su diferencia con un banco tradicional? El diferenciador consiste en que los bancos no tienen el nivel de especialización y de conocimiento sobre las verdaderas necesidades de sus clientes. Aunque las SOFOMES y SOFOLES son las entidades prestadoras más conocidas, además de los bancos, también existen en el mercado opciones como las Uniones de Crédito. Éstas son entidades a las cuáles se les paga una aportación económica para hacer uso de sus recursos. Con las Uniones de Crédito uno cubre su cuota de inscripción y posteriormente se depositan montos determinados; sí uno necesita 10,000 te los prestan del dinero que han depositado los demás y también manejan una tasa de crédito para generar utilidades que se reparten entre los socios.

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Las alternativas crediticias pueden llegar a ser un factor crítico para consolidar un negocio, SOFOMES, SOFOLES, Uniones de Crédito, bancos, la oferta es amplia. Por su parte, las entidades microfinancieras han dado un importante foco al mercado de las micro y pequeñas empresas, creciendo la oferta de financiamiento y haciendo cada vez más accesibles los préstamos. Las puertas al desarrollo y al crecimiento están abiertas y dependerá de los propios emprendedores si eligen el camino del financiamiento. Las opciones en el mercado son diversas y sólo hay que decidir por la más conveniente.

El autor es Fundador y Presidente de enConfianza Microfinanciera. Estudió Relaciones Industriales en la Universidad Anáhuac del Sur, graduado de la escuela de Negocios de Harvard (Harvard Business School) donde realizó su Maestría Ejecutiva. Ha tomado diversos cursos en esta universidad relacionados con Microfinanzas, Gobierno Corporativo, Desarrollo de Instituciones Financieras entre otros. También de Responsabilidad Social de las Empresas impartido en conjunto por la Universidad Stanford y el ESADE de Barcelona. Es Consejero en diversas empresas y de la Fundación Paralife.

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