Legalización de drogas, una distracción

La violencia criminal en México no disminuirá por volver legal las drogas, dice Luis Escobar; en cambio, sí puede generar un alza en las adicciones, sobre todo entre la población de jóvenes.
Drogas  (Foto: Jupiter Images)
Luis Escobar Aubert*
CIUDAD DE MÉXICO -

Ante el escalamiento de la espiral de violencia que evidencia la fallida estrategia del régimen en la inicialmente llamada "guerra" en contra de la delincuencia organizada, hoy,  testimoniamos con un retraso de 1,300 días, la realización de un "Dialogo por la Seguridad", cuyo propósito central es la reconducción de la Política Publica en materia de Seguridad. Conviene tener presente que la confrontación armada a sangre y fuego con la intervención de las fuerzas armadas emprendida en los albores del Gobierno de Felipe Calderón, buscaba mas allá de la nobleza de la acción,  legitimarse después de la cuestionada elección de 2006. La decisión de emprenderla y la estrategia seguida, ni fue consultada, ni fue consensada, y las críticas formuladas respecto de la dudosa constitucionalidad de la participación del ejército, duramente descalificadas.  

El escenario de la llegada al umbral de una violencia demencial que arroja ya más de 28,000 muertes, que lejos estamos de ver disminuidos los índices de criminalidad y por el contrario,  estos se disparan, en conjunción con los reclamos de diversos sectores de la sociedad para que se revisara y replanteara la estrategia seguida; generó un llamado al dialogo en el cual han participado diversas organizaciones ciudadanas, académicos, intelectuales, las iglesias, y más recientemente los partidos políticos. Es en este foro, que ante algunos planteamientos se llamó a debatir sobre el tema de la legalización de las drogas.

La discusión y el análisis sobre la pertinencia de esta medida, no es novedosa, aunque ciertamente encontraba su espacio natural en los cubículos académicos, por lo cual, llama poderosamente la atención que se convoque a debatir en esta coyuntura a la sociedad en su conjunto. Es plausible que se debata, éste y cualquier tema, abierta y pluralmente, solo que nos aparta del tema principal que es la reformulación de las acciones del Gobierno en materia de combate a la delincuencia organizada.

Sí la convocatoria es a construir una Política Publica de Estado en materia de seguridad, porque distraer la energía social en una discusión colateral, con el agravante, que de suyo habrá de polarizar a los mexicanos. Como entender los llamados a la "Unidad"  y  simultáneamente involucrar a los ciudadanos en una discusión polarizadora.

Ahora bien, habrá que partir de que el susodicho debate, tiene que ser un debate informado, por lo cual se requiere difundir información puntual y precisa sobre los diversos tipos de drogas y sus efectos en la salud de quienes las utilicen. Podríamos empezar por las consecuencias que originan las drogas legales o permitidas como, el alcohol y el tabaco. Los altos costos sociales de salud pública  de la atención médica de enfermedades derivadas del tabaquismo y el alcoholismo son de todos conocidos, así como las derivadas del ausentismo laboral  de quienes son presas de este último. Paradójicamente, respecto, del tabaquismo, en los últimos tiempos, hemos caminado hacia un régimen de "semi- prohibición"  aduciendo los crecientes costos para el sistema de salud.

Por otra  parte, los "legalizadores", habrían de explicar, si sólo se refieren al consumo, o si también a la producción, transporte y  comercialización. Si se refieren solo a la marihuana y otras drogas naturales, como los hongos o el peyote o si incluyen en la liberalización a la cocaína, a la heroína, a los sedantes, los barbitúricos, las denominadas sintéticas, los inhalantes, las alucinógenas, las anfetaminas y un largo etcétera.

Así, una vez delimitado el tema de discusión, sería probable un debate serio y racional y sobre todo, abordar el tema toral de las supuestas ventajas de la legalización. Sí solo se refieren al consumo, deben tener presente que nuestro marco jurídico, contempla la  despenalización de éste, bajo ciertos parámetros. Y también se debe revisar de manera puntual que las experiencias de otros países como pudieran ser Holanda o el estado de California en los Estados Unidos, son permisibilidades, medicas o recreacionales,  acotadas.

Las supuestas ventajas de la legalización no incluyen la disminución de la violencia criminal, ni la inhibición de otras conductas criminales y, si podría generar un crecimiento  en las adicciones, en un país que no tiene políticas solidas y consolidadas de prevención de adicciones y de rehabilitación de adictos.  Las estadísticas actuales arrojan que tenemos 14 millones de fumadores, 2.7 de alcohólicos y 4.7 de adictos a otras drogas, fundamentalmente, cocaína y marihuana. ¿Queremos más?  Ahora resulta que a los 7 millones de jóvenes de la denominada generación "nini", esto es,  que ni estudian, ni trabajan, los podríamos convertir en viciosos.

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El debate nacional, es de fondo. El debate es sobre el futuro de México, el tema toral es el modelo de desarrollo económico. Discutir la legalización de las drogas, solo distrae y polariza.

*El autor es profesor del Instituto Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México. 

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