Bienvenidas las medidas antilavado

La limitación a operaciones en efectivo es una medida acertada, opina el presidente del IMEF; Gustavo Rodarte resalta que las leyes deben adecuarse para restringir las acciones de estos grupos.
dinero moneda peso billete.jpg  (Foto: Photos to go)
Gustavo Rodarte de la Serna*

A raíz de la desarticulación de los grandes cárteles y el acotamiento de las fuerzas terroristas colombianas; en un plazo de diez años México pasó de ser un país de tránsito de drogas, a un país productor y ahora también consumidor de las mismas. Por lo tanto la legislación también tiene que adecuarse.

La delincuencia se encuentra organizada y por ello es muy importante que haya una estrategia como la que ahora se da a conocer para combatir el lavado de dinero.

Mediante el lavado de dinero se transfieren las utilidades de las actividades ilícitas a la economía formal y entre más trabas se establezcan para lograr dicho propósito, se disminuye la capacidad de acción de estas organizaciones.

Parte del éxito de Colombia para combatir a la delincuencia organizada ha sido precisamente restringir su capacidad de movimiento financiero.

Las medidas que se pretenden aplicar no son sólo resultado de una iniciativa local, existen grupos de Acción Financiera donde intervienen varios países, que han emitido una serie de recomendaciones que dan origen a las medidas planteadas. La iniciativa involucra varias leyes y dependencias, y tiene que ser así, pues como se comentó al principio, el cambio de estas actividades ilícitas en los últimos diez años así lo amerita.

Sólo como referencia merece la pena recordar que Suiza en los años ochentas y noventas realizó importantes modificaciones a su legislación para evitar contribuir al lavado de dinero y Colombia ha modificado 45 leyes en los últimos 12 años.

En la iniciativa que comentamos, hay datos muy interesantes. Por ejemplo, en una maleta pequeña caben 100,000 dólares en billetes de 20; para transportar 10,000 millones de dólares en un año, se requerirían 100,000 viajes con una maletita relativamente pequeña; parecen muchos viajes, pero en relación con el tránsito diario de vehículos proveniente de Estados Unidos a México, representa apenas el 0.15% del total.

Por todos es conocido que en México se registran muchas operaciones en efectivo, tanto en pesos como en dólares, entre otros bienes de casas, terrenos, vehículos -sobre todo usados-, joyas y obras de arte. También hay negocios informales de cambios, sobre todo en la frontera con Estados Unidos que no son controlados por autoridad alguna.

Por lo tanto, resulta necesario establecer medidas tendientes a obstaculizar las transacciones provenientes de actividades ilícitas.

De las medidas incluidas en la iniciativa, en lo referente a la compraventa de inmuebles, no basta prohibir que las operaciones sean en efectivo sino que los fedatarios públicos se cercioren de que el pago se realice por un medio electrónico o cheque certificado para poder escriturar, no basta ver un cheque abierto que saliendo de la notaría se cambie por efectivo.

La prohibición de compras en efectivo en montos superiores a 100,000 pesos para vehículos, relojes y otros artículos tiene que acompañarse del requisito de que estas operaciones se hagan a través de comercios formales; por ejemplo, en el caso de vehículos usados, la abrumadora mayoría de las operaciones se hacen fuera de establecimientos formales, entre supuestos particulares. Se sabe que en la mayoría de estas operaciones participan los denominados coyotes, quienes no siempre tienen que ver con lavado de dinero, pero finalmente sí con economía ilegal, razón por la cual debería buscarse una mejor supervisión. Igualmente en los casos de joyas, obras de arte y otros.

Esta limitación de ninguna manera tendría un efecto negativo en la economía formal, pues en ésta ya las operaciones se realizan a través de medios de pago previstos por la banca comercial.

Otra medida que debería establecerse son las tarjetas de predepósito que manejan algunos bancos, las cuales no son nominativas sino válidas para cualquier portador, pues hoy día el proceso para abrir una cuenta en un banco es tan rápido que éstas no tienen una razón clara de existir.

Por el lado de los profesionistas, como contadores o abogados, la iniciativa lo único que prevé es que se reporten aquellas operaciones sobre las que se tenga conocimiento, por lo que no debe ser motivo de preocupación alguna para aquellos profesionistas que actúen con diligencia profesional y en su caso sólo podría verse afectado aquel que estuviera faltando a esta obligación de reportar alguna información prevista en la iniciativa.

Por todo lo anterior el IMEF apoya la "Estrategia Nacional para la Prevención  y el Combate al Lavado de Dinero y el Financiamiento al Terrorismo", establecida por el Gobierno Federal.

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*El autor es Contador Público por la Universidad Iberoamericana, con Maestría en Administración de Empresas por la Universidad de las Américas, además de contar con especialidades en: Finanzas y Administración (Universidad Anáhuac), Comercio Internacional (Universidad de Quebec),  Sistemas (ITAM) y Alta Dirección (IPADE).

Actualmente es Presidente Nacional del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas, organismo del cual es parte desde el año 2000.

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