¿Es mala la generación de riqueza?

Las microfinancieras son un negocio y por ello deben generar beneficios, indica Mauricio Hubard; el experto recuerda que dan financiamiento a sectores pobres que de otra manera no accederían a él.
moneda.jpg  (Foto: Photos to go)
Mauricio Hubard*

Recientemente, un diario de de circulación nacional en México publicó un artículo argumentando que las microfinanzas benefician a los "ricos" y no a la gente de la base de la pirámide, que es para quienes están dirigidos los productos y servicios microfinancieros. Lo anterior se basaría en la hipótesis de que los dueños de las empresas ganan dinero y que los clientes, en muchos casos, no obtienen una mejor calidad de vida por contar con estos servicios. Es decir: de un lado quedan los clientes y del otro las empresas.

La generación de riqueza al atender a los pobres (población que se ha denominado "La Base de la Pirámide" o BOP por sus siglas en inglés) ha sido un tema controversial a nivel nacional e internacional en años recientes. Podemos encontrar artículos muy bien escritos, con argumentos convincentes en sentido positivo y negativo respecto al tema y como en todo, depende mucho del cristal con que se mira.

Estoy seguro de que esta controversia seguirá por muchos años, ya que los que están en contra de las empresas, siempre van a encontrar ejemplos de negocios que ciertamente abusan de sus clientes, les ofrecen un muy mal servicio y prácticas de negocio negativas, con precios y/o intereses que sólo los agiotistas cobran y que la gran mayoría de la sociedad y empresarios vemos como algo negativo. Además, normalmente es más fácil transmitir una idea negativa y escandalosa.

En gran parte, considero que todo esto se debe a que las microfinanzas son una industria relativamente nueva, que han sufrido grandes transformaciones en poco tiempo y por lo mismo existe mucha desinformación al respecto. Pero el tema no es blanco o negro y son cada día más las personas que participan en esta industria aportando de forma positiva, que las que lo hacen de forma negativa.

Vayamos de lo macro a lo micro: tomemos el caso de un país que cuenta con un sistema económico que fomenta la inversión, la creación de empresas que generan empleos, que ofrecen al mercado productos y servicios competitivos y que con su actividad aportan fiscalmente los recursos necesarios al gobierno para que éste a su vez invierta en educación (que debería ser prioridad en todas las naciones), infraestructura, servicios de salud, etc. Este tipo de país está generando riqueza.

Cuando un empresario o grupo de empresarios (sin importar el tamaño de la inversión o del negocio), arriesga parte de su patrimonio personal para emprender un negocio que ofrezca a la sociedad los productos y servicios que requiere, y lo hacen de forma responsable, competitiva, sustentable y rentable, están generando riqueza para ellos, para los trabajadores y para el país. Por su parte, cuando un trabajador se presenta en su empleo, lo cuida y aporta de forma positiva a la empresa, ganando un sueldo mediante su actividad. Este sueldo, independientemente del monto, es generación de riqueza para él y para su familia.

La generación de riqueza es el resultado de una actividad productiva, del desarrollo de un valor agregado que aporta los recursos necesarios para una mejor calidad de vida, elemento básico para el progreso de las personas, familias, sociedades y países. Países como Canadá y Estados Unidos han desarrollado sistemas económicos que facilitan la generación de riqueza. Steve Jobs, con sus socios y equipo de trabajo, han generado productos y servicios de vanguardia, lo que se ha traducido en una generación de riqueza enorme.

Pero, si una empresa se enfoca en atender las necesidades de los pobres, lo hace arriesgando el capital de sus socios; logra desarrollar procesos y sistemas productivos que le permiten ser  sustentable, rentable y lo logra de una forma responsable con sus clientes y la sociedad, por el hecho de atender a clientes de la base de la pirámide, los accionistas que arriesgaron su patrimonio y que atienden a este sector de forma eficiente, ¿ya no tienen el derecho a la generación de riqueza que les produce su empresa? Esta visión es incorrecta, incluso llega a ser despectiva por que asume que los sectores marginados -por el sólo hecho de serlos- no son productivos, no requieren de estos servicios y lo único que merecen es caridad.

Precisamente, la falta de acceso a productos y oportunidades es lo que les ha limitado su desarrollo. Cualquier persona que participe en esta industria, sin importar que posición asuma sobre el tema que aquí se plantea, puede dar testimonio de la gran capacidad productiva que los clientes tienen, de cómo cumplen con sus compromisos, y el ánimo que día a día ponen en su actividad. Ellos son los GRANDES EMPRESARIOS con micro y pequeñas empresas en los países.

En México hacen falta muchos más empresarios y debemos cambiar la visión del papel que éstos tienen en la sociedad. ¿Quiénes van a generar los millones de empleos que el país requiere si no es este sector de la sociedad? Si consideramos además, que el mayor porcentaje de empleos son generados por las micro y pequeñas empresas, debemos entonces fomentar cada día una mayor inversión en empresas que les provean de los productos y servicios que estas requieren, en lugar de atacar este tipo de negocios (que no son fáciles de desarrollar y las estadísticas lo demuestran).

En cuanto al señalamiento según el cual "las microfinanzas no ayudan a todos a tener una mejor calidad de vida", en muchos casos no y en muchísimos otros sí. Aquí habría que diferenciar entre microfinanzas productivas y microfinanzas de consumo, así como en créditos, cuentas de ahorro, seguros, entre otros.

Esto supone para quienes participamos del sector que debemos de trabajar y desarrollar una industria cada día más fuerte, creativa, unida y responsable con los clientes, con la sociedad y con México. Sólo así esta industria tendrá una aportación visible en la reducción de la pobreza. Nadie puede negar a los empresarios el valor patrimonial de sus empresas; el valor social de este negocio trasciende a los empresarios y esto es algo que también tenemos que entender cada día más.

¿Es mala la generación de riqueza?  El problema es la dificultad para generarla, por lo que, lo realmente malo, es su destrucción.

Puedes enviarnos tus dudas y comentarios a: microfinanzascnn@enconfianza.mx y a Twitter: mhubard

*El autor es fundador y presidente de enConfianza Microfinanciera (www.enconfianza.mx), estudió Relaciones Industriales en la Universidad Anáhuac del Sur, graduado de la escuela de Negocios de Harvard (Harvard Business School) donde realizó su Maestría Ejecutiva. Ha tomado diversos cursos en esta universidad relacionados con Microfinanzas, Gobierno Corporativo, Desarrollo de Instituciones Financieras entre otros. También de Responsabilidad Social de las Empresas impartido en conjunto por la Universidad Stanford y el ESADE de Barcelona. Es consejero en diversas empresas y de la Fundación Paralife (www.fundacionparalife.org.mx).

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