La gestión pública y el desempeño

En el sector público, las medidas financieras no pueden aplicarse, indica Malcolm Hemmer; la eficacia, la transparencia y la atención ciudadana son herramientas más útiles, según el experto.
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Malcolm Alfredo Hemmer Muñóz*

En general, no es posible medir el desempeño en la gestión pública en la misma forma que en el sector privado, donde éste es simplemente una medida financiera de ganancias y pérdidas, o un rendimiento de la inversión.

En la gestión pública la medición del desempeño se debe aplicar a toda la organización como sistema. En este contexto, el desempeño en el sector público suele asociarse con índices de evaluación del manejo de recursos dentro de las instituciones públicas. Esto es debido principalmente a que se pretende resumir en una única cifra una realidad compleja. Estos índices poseen diversas virtudes, dado que permiten una asimilación rápida (síntesis) del estado de las cosas, así como logran una aparente contundencia a través de un número con el fin de poder establecer comparaciones.

El término desempeño lleva implícito dos conceptos en sí mismo: eficiencia y eficacia. En la gestión pública cada vez se presta más atención a la medición de los resultados que han dado lugar a una distinción entre productos y resultados como medidas de eficacia. Con ello en mente, los productos son considerados como los resultados inmediatos de las actividades de la institución mientras que  los resultados son medidas de la dimensión en que la institución alcanza sus objetivos. Por otro lado, la eficiencia es una relación de qué tanto se ha producido en función a  los recursos disponibles.

La medición del desempeño debe basarse en el análisis de una buena gestión pública, donde se promueva el bienestar general mediante el cumplimiento de los siguientes requisitos:

Eficacia, eficiencia y responsabilidad en las funciones que legalmente le son atribuidas.

Honestidad, transparencia y rendición de cuentas en el manejo de la hacienda pública.

Atención equitativa o incluyente de las demandas ciudadanas.

Aceptación y/o aliento de la participación ciudadana institucionalizada en el proceso de formalizar las demandas o participar en su satisfacción.

De aquí que los principales indicadores que se construyen sean los de eficiencia, eficacia, responsabilidad (transparencia y rendición de cuentas), atención de las demandas ciudadanas y promoción y/o aceptación de la participación organizada y autónoma de la ciudadanía.

De lo anterior podemos plantear las siguientes tres funcionalidades:

desempeño = f(eficiencia, eficacia)

eficiencia    = f(atención a las demandas, responsabilidad, aceptación)

eficacia       = f(atención a las demandas, responsabilidad, aceptación)

con base en la funcionalidad de la eficiencia y eficacia, el desempeño puede ser planteado como:

desempeño  = f(atención a las demandas, responsabilidad, aceptación)

que bajo la premisa de que la institución cumple su responsabilidad y logra la mejor aceptación, se tendría que:

desempeño = f(atención de las demandas)

siendo así que la funcionalidad de la atención de las demandas es equivalente al tiempo de atención de las mismas, quedando:

desempeño = tiempo de atención de una demanda

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Lo anterior hace que el desempeño de una función pública, sea igual al tiempo de atención de la misma, siempre que ésta se cumpla con responsabilidad y logre la mejor aceptación.

*El autor es aspirante al Doctorado en Administración de la Universidad Anáhuac México Sur, y revisado por Dr. Carlos Miguel Barber Kuri).

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