El trabajo, ¿insoportable por el estrés?

El desgaste ocupacional es un problema de salud y productividad mundial, dice Rodrigo Peniche; el Síndrome de Burnout puede deteriorar tu desempeño laboral, salud y relaciones personales.
estres.jpg  (Foto: Photos to go)
Rodrigo Peniche Amate*
CIUDAD DE MÉXICO -

El trabajo es una actividad esencial para el ser humano, no solo porque a través de éste las personas generan recursos para subsistir y mejorar su nivel de vida, sino además porque es esencial para la salud mental. Una anécdota sabida entre los psicoanalistas, es que al preguntársele a Sigmund Freud qué debería poder hacer una persona sana, el creador del psicoanálisis respondió con claridad: amar y trabajar.

Sin entrar en la polémica de si el actual modelo económico es el más conveniente o no, es innegable que dentro de los efectos perjudiciales de la globalización se encuentra el incremento significativo de trastornos de salud vinculados directamente con el trabajo: Estrés laboral, Adicción al trabajo y el Desgaste laboral o síndrome de Burnout.

Pero el entorno laboral actual genera muchas amenazas a la fuerza laboral: poca oferta de posiciones, condiciones contractuales inestables, necesidad de adaptarse constantemente a tecnologías y procesos novedosos, fusiones corporativas, etc., situaciones que comprensiblemente van resultando fuentes de estrés constante, ante las cuales los mecanismos corporales y mentales que habitualmente permiten hacer frente con éxito a los retos, se van mermando y paulatinamente, sin que el trabajador se dé cuenta al principio, va disminuyendo su eficacia en el trabajo y su calidad de vida, hasta que llega en momento en que se enferma y reacciona negativamente a sus obligaciones.

El estudio del Síndrome de Burnout a partir de los años 70s permitió concluir que determinadas profesiones enfocadas a brindar atención a otras personas (médicos, enfermeras, profesores) pueden ver deteriorada la calidad de su trabajo al sentirse agotados crónicamente por trabajar intensamente sin tomar en cuenta sus propias necesidades y por tener expectativas muy altas sobre su desempeño.

Se ha ido demostrando que el Desgaste Ocupacional no solo afecta a éstas profesiones, sino que está mucho más extendido de lo que quisiera creerse y es ya un problema grave para la salud y la productividad mundiales: en todo el mundo hay personas que literalmente se están muriendo por su manera de trabajar, y hay organizaciones que no son productivas por la manera en que están haciendo trabajar a sus colaboradores.

El Burnout no debe conceptuarse como el estrés acumulado, como angustia o como falta de compromiso del trabajador, sino que es un trastorno compuesto por 3 dimensiones: a)  Agotamiento emocional: fatiga física unida a la sensación de no poder dar más a las personas que se atiende, lo que conduce a distanciarse del trabajo b) Despersonalización: sentimientos negativos, actitudes de cinismo o cosificar a los destinatarios del trabajo (p. ej. El paciente merece estar enfermo) y c) sentimientos de falta de logro o realización personal: tendencia a evaluar negativamente la propia habilidad o logros profesionales.

Los síntomas son muy variados, y generalmente el afectado es el último en darse cuenta, por lo que las personas que lo rodean (familiares, compañeros de trabajo) son esenciales para su tratamiento oportuno. Éstos síntomas van desde malestares corporales y enfermedades físicas, hasta variaciones conductuales (inestabilidad emocional, accidentes, dificultades para relacionarse) y psicológicas (sentirse irritable o frustrado, depresión).

Dentro de las causas más consistentes y significativas del Burnout sobresalen:

  • Sobrecarga de trabajo unida a una remuneración baja
  • Escenarios laborales donde no está definido claramente qué se espera del trabajador, o donde se esperan roles conflictivos entre sí
  • Supervisores sin la formación necesaria para manejar grupos de trabajo
  • Actividades monótonas o donde el trabajador tiene poco control sobre lo que hace
  • Afecta más a las mujeres
  • Está más presente en los jóvenes que laboran dentro de la iniciativa privada y que comienzan su vida laboral, debido a sus altas expectativas y a la competencia tan agresiva que existe por conservar el empleo o por conseguir ascensos o aumentos de sueldo.

En México el problema está adquiriendo dimensiones graves, las estimaciones son que podría estar representando entre el 0.14 y el 0.36 del PIB, y que al menos el 40% de la población puede estar siendo afectada por este trastorno.

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La prevención es la mejor inversión, siempre. Las condiciones actuales obligan a cuidar minuciosamente los recursos de nuestras organizaciones, y por lo mismo, visualizar al trabajador como un insumo más, fácilmente reemplazable, es una miopía que pudiera estar costándole mucho a su empresa. Hoy más que nunca, es tiempo de cuidar a su capital humano.

*El autor es psicoanalista y Candidato al Doctorado por el IIPCS. Profesor de Maestría y Licenciatura en el IIPCS, la UNAM y el IPN. Ha colaborado en diversas consultorías y empresas dentro de las áreas de Desarrollo Organizacional y Recursos Humanos. Su línea de investigación es la influencia de la Cultura en la personalidad, así como los Medios masivos de comunicación. Ejerce como psicoanalista y psicoterapeuta de adolescentes y adultos.

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