Director: no controles a tus empleados

La supervisión de personal se ha convertido en un mal necesario, opina la especialista Mónica Cati; la clave de la gestión es la capacidad de empatía, olvidarse del control y pensar en la motivación.
ejecutivo lap top  (Foto: Photos to go)
Mónica Cati Cerda*
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

La supervisión y control diario del personal se ha convertido en un mal necesario en la administración del capital humano en la mayoría de las organizaciones, y sigue siendo un término completamente apropiado de abuso y que está en el lugar de trabajo, con los supervisores y administradores que no han entendido la realidad de la gestión de hoy en día. Esto me lleva a cuestionarme, ¿qué es lo que realmente necesita un gerente para desarrollar su labor correctamente en estos tiempos? Tradicionalmente, el papel del gerente siempre ha sido mantener un ojo más o menos constante en el personal, para dirigir y supervisar. Esta técnica se basó en el método, en donde el profesor de una clase tiene el control total, ya que mantiene a todos los alumnos bajo su vista. Al paso del tiempo, como esto no fue siempre práctico, los empleados en muchos lugares de trabajo fueron obligados a llenar las famosas time sheet (hojas de trabajo) - como si la simple asistencia fuera garantía de un trabajo productivo.

Estas técnicas de gestión no son del todo una cosa del pasado, en muchas instituciones aún existe una cultura jerárquica tradicional - algunas organizaciones, por ejemplo,  la mejor ruta para el progreso sigue siendo ser el primero y último en salir de la oficina.

Tal prueba es tan irrelevante como el time sheet y con ello llevan a sus colaboradores a evitar cualquier situación personal como un embarazo, tener que cuidar a sus niños pequeños e incluso los privan de tener una vida fuera del trabajo y un sentido razonable de prioridades.

La clave de la gestión en el lugar de trabajo moderno es olvidarse del control, y pensar más bien en la motivación, fomentar el trabajo en equipo, la creatividad y capacidad de respuesta. Entonces, cuando se trata de la organización, necesita estar constantemente al acecho de una nueva tecnología que le permita transferir información, comunicar efectivamente las decisiones y activar proyectos más rápidamente y a buen precio que usted pensó siempre posible.

Tomemos un ejemplo, las reuniones de trabajo. A lo largo del siglo XX fue necesario para que los principales responsables, jefes de departamento o altos directivos estuvieran juntos en un lugar y hora, se les convocaba a todos a un lugar determinado y se organizaban viajes por carretera, ferrocarril, mar o aire.

Para los últimos años, la opción de video comunicación ha sido ampliamente usada para tal fin, pero los viejos hábitos tardan en morir y no todas las consideraciones ambientales en el mundo podrían prevenir que la mayoría de las empresas inviten a sus líderes alrededor del mundo a reunirse en una sala de juntas o centro de conferencias.

Esto me lleva a citar la situación que se presentó el pasado mes de abril de 2010, cuando estalló un volcán en Islandia; el envío de las nubes de cenizas ondeando por todo el espacio aéreo europeo, provocó varias semanas de caos para la aviación civil, de pronto la demanda de video conferencia despegó de forma que los aviones de manera tan flagrante no pudieron.

Y ¿adivinen qué? La gente descubrió que funcionaba tan bien como si estuvieran reunidos cara a cara, por no mencionar el ahorro de tiempo, molestias y dinero.

La tecnología moderna ha cambiado muchos aspectos de la gestión del día a día también. La telefonía móvil significa que un gerente de ventas puede mantenerse en contacto permanente con sus equipos de ventas muy dispersos, mientras que los sistemas GPS permiten que los centros de servicios puedan seguir el progreso de los ingenieros y los equipos de mantenimiento, y permiten a los administradores controlar el movimiento de sus empleados móviles y productos.

La tecnología es vital, porque cambia la forma de hacer las cosas, pero también cambia las perspectivas de una empresa a nivel estratégico. Tradicionalmente, la gente siempre se ha contratado para hacer trabajos en particular, entonces se coloca apropiadamente en determinados puestos de trabajo, sin embargo, hoy en día se identifica la actividad que hay que hacer, entonces ésta se asigna de la manera más eficiente posible, no importando en qué parte del mundo se encuentre el candidato ideal para realizarla, llevando el trabajo al lugar donde se ubica el colaborador.

Por ejemplo, a finales del siglo XX, los aviones fueron ensamblados en un sólo lugar, donde todos los trabajadores calificados necesarios eran reunidos en un sólo lugar. Hoy en día, empresas fabricantes de la talla de Boeing y Airbus transmiten sus especificaciones por medios electrónicos a fabricantes de todo el mundo, el resultado es que las diferentes partes del avión se fabrican en muchos países diferentes, y enviadas a un sitio de reunión, donde se pueden juntar en sólo unos días.

Frente a este imperativo estratégico de nuevo - el proporcionar el trabajo a las personas y no al revés - el trabajo del gerente se torna aún más importante. Lo que no ha cambiado es el hecho de que mientras las personas se unan a organizaciones, casi siempre existirán supervisores. La vida diaria como empleado aún se rige en gran medida por la persona o personas a las que se les informa,  si esa persona intenta controlarte o intimidarte, es sólo cuestión de tiempo para empezar a buscar trabajo en otra parte. Sí en cambio, te tratan con consideración, te reconocen y recompensan tus éxitos, esto te ayudará a ser más productivo, aumentando así el valor de su propio mercado, y es mas no sólo quiere quedarte, sino estas dispuesto a laborar aún mejor.

Con demasiada frecuencia en el pasado, la gente fue promovida a puestos de dirección en virtud de la antigüedad o años de servicio, o la han promovido en virtud de su personalidad asertiva, en el peor de los casos, éstos han sido los más hábiles aduladores.

Estas rutas son más propensas a expulsar de sus filas al mejor talento. Por el contrario, la cualidad más necesaria del gerente moderno es la capacidad de empatía - y gracias a Myers-Briggs y otras técnicas psicométricas, esto no es tan difícil de identificar.

Una vez identificados, a los gerentes adecuados se les debe proporcionar el conocimiento necesario - recibir todo el apoyo y la formación que necesitan para sacar lo mejor de las personas que dependen de ellos. Por último, deben ser recompensados de acuerdo a los resultados que sus equipos logren.

Las empresas modernas realmente dependen de su capital humano, para sacar el máximo partido de ellos, necesitamos los mejores gestores que podemos encontrar. 

*La autora es la Directora General de la empresa Regus en México.

   

 

 

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