La comunicación madre-hija: ¿Un campo de batalla, o un arte?

Tres consejos para que las madres puedan comunicarse con sus hijas y poder entenderse mejor en el momento que entren en conflicto
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Darlene Brock
Autor: Darlene Brock | Otra fuente: 1
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Nota del editor: Darlene Brock es ex gerente operativo de sello discográfico y cofundadora de The Grit and Grace Project. Su libro Help Wanted: Moms Raising Daughters (Se necesita ayuda: Mamás criando hijas), es la primera publicación de la organización.

(CNNMéxico) — La guerra de palabras es el lugar al que todas las madres e hijas llegarán. El día que su dulce rostro te mire con total desafío, retando a todos los huesos de tu maternal cuerpo, necesitarás estar preparada.

Estoy aquí con un pequeño consejo para las valientes damas que tienen el trabajo más difícil del mundo: educar a sus hijas. El terreno de las palabras es donde se hará bien el trabajo. Así que aquí hay tres consejos efectivos para la comunicación madre-hija que pueden llevar al éxito.

El primero: Como madre es tu lugar apagar, no iniciar.

En el mundo femenino hay una característica maravillosa que cada una posee: Esa cualidad se llama tenacidad. Así que para relacionarnos con nuestras hijas, necesitamos poner a trabajar esa característica. Nosotros preguntamos, ellas responden, nosotros respondemos, ellas responden, reaccionamos, ellas reaccionan, y así sucesivamente, y estamos tanto a madre como a hija determinadas a tener la última palabra.

Mamá: tienes que mantener tu “lado femenino” bajo control. Plantea tu posición de una manera controlada y razonable, sobre lo que se puede esperar y las consecuencias. Después se debe emplear la tenacidad para mantenerte firme sin iniciar un incendio.

Habrá días en los que tengas que terminar la confrontación y sugerir que cada una se vaya a su propia esquina. Yo solía entrar a la mía, que era mi habitación, y metía mi cabeza en la almohada. Esto con el fin de apagar el sonido de los gritos de una mamá frustrada.

Después, juntaba mi ingenio, salía de la habitación con rostro calmado y controlado y regresaba a la arena para terminar exitosamente una conversación.

El segundo consejo es que todas las mamás deben recordar escuchar.

Nuestra meta es ser unas madres grandiosas, no madres perfectas, así que esto significa (esto te puede sorprender) que no siempre tenemos la razón. No entendemos perfectamente todas las circunstancias o incluso nuestras reglas pueden necesitar una revisión en algunas ocasiones.

Así que mamá, escucha cuando tu hija está batallando con matemáticas y sólo quiere hacer proyectos de arte. Puede estar revelando su talento. Escucha cuando declaras firmemente que no es posible que ella esté haciendo eso (lo que sea que esté haciendo), cuando descubres que malinterpretaste la intención o las circunstancias. Escucha cuando ella quiere cambiar las reglas de su hora de llegada porque hay un estreno mundial de una película que quiere ver al salir del trabajo, pero llevar a sus amigas a sus casas hará que llegue más tarde.

Escucha realmente cuando sus sueños la lleven a una universidad o a una ciudad que parece muy lejana y terriblemente peligrosa. Puede estar en camino de la vida destinada para ella y tus temores no deben sujetarla.

Con este entendimiento, permite a tu hija expresar sus frustraciones, sentimientos y deseos. Dejar que ella exprese un punto de vista válido de manera tranquila y razonable es un ejercicio saludable tanto para la madre como para la hija. Deja que exponga su caso y escucha realmente. Quieres que tu hija sea persuasiva cuando ella esté en lo correcto, así que permite que te convenza también.

El último consejo, y el más importante, es que tu hija estará más atenta a tus palabras si sabe que crees en ella.

Esto se demuestra mejor en los momentos en que simplemente estas viviendo la vida. Dile que tiene habilidades y talentos y ella trabajará para desarrollarlos. Dile lo orgullosa que estás por sus decisiones y ella tomará unas mejores. Dile que confías en ella y ella hará lo mejor para ser digna de confianza.

Si le dices que algo es muy difícil para ella, ella lo creerá. Si le dices que puede lograr cualquier cosa, ella lo creerá también. Como dijo Pablo Picasso: “Cuando era un niño mi madre me dijo: 'si vas a ser un soldado, serás un general. Si te vuelves un monje, terminarás como Papa'. En lugar de eso me volví pintor y me convertí en Picasso”.

Los discursos de aceptación de premios, las pláticas de sobremesa y las tarjetas del Día de las madres, todas muestran el impacto que las mamás podemos tener en nuestras hijas. Así que cuando llegues inevitablemente a una discusión, apaga, no enciendas. Enséñale a defenderse y a persuadir. Y dile a tu hija que ella puede llegar a ser lo que ella desee.

Y finalmente, en esos días en que todo lo demás falla, sigue siendo válido el mirar por encima del hombro a la cara desafiante y decir, como la madres siempre lo han hecho: “Lo haces por que soy tu mamá y lo digo yo”.

Las opiniones expresadas en este comentario únicamente son de Darlene Brock.

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