El futuro del comercio está en compartir

La cultura del ‘consumo colaborativo’ podría materializarse en un futuro, dice Gabriela Arriaga; se prevé que esta tendencia de compartir, intercambiar y rentar será la próxima forma de vender.
rentar  (Foto: Photos to Go)
Gabriela Arriaga*
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Pensar en cómo sería el futuro es siempre fascinante. La mayoría de las veces se imaginan tecnologías que hoy no existen y que dibujan a un humano un tanto robotizado. Sin embargo, las señales que hoy tenemos dejan ver que no únicamente recurriremos a la tecnología para hacer nuestras vidas, sino también a comportamientos humanos que han existido desde siempre, como lo es el compartir. 

Imaginemos la siguiente historia de mediados del siglo XXI.

Felipe, un estudiante de preparatoria sale de su casa ubicada en Villa Coapa y se dirige a su escuela en Coyoacán a presentar un examen final. Todos los días usa el transporte público, pero ahora decidió llegar en auto para evitar contratiempos, por lo que la noche anterior decidió reservarlo. Se detiene a dos cuadras de su casa, donde su smartphone le indica que está su auto reservado estacionado y esperándolo. Felipe introduce la contraseña que le indica la ‘app' y el vehículo se abre. A unas calles de su escuela está un lote designado para autos rentados -como el de Felipe- donde lo estaciona y termina el servicio. La compañía de renta sólo registra el tiempo exacto que su cliente usó el coche. 

Al llegar al examen, este joven saca de su mochila una calculadora científica que es capaz de realizar más de 1,000 funciones, de las cuáles él sabe que usará un mínimo porcentaje de ellas. Por esa razón se la rentó a su primo mayor, un famoso ingeniero ambientalista, para usarla durante el semestre y luego devolverla. 

Mientras esto sucede, su madre, Isabel, aprovecha la mañana que tiene libre antes de ir a trabajar. Para convivir con su hija de dos años, saca el piano digital que estimula el aprendizaje con colores, olores y texturas. Ella lo consiguió en un centro de intercambio de juguetes de niños en edad preescolar, pues quiere darle a su pequeña la mayor cantidad de estímulos, pero no cuenta ni con el dinero para comprar cada semana un juguete nuevo, ni espacio para almacenarlos. La semana pasada jugaron con una tablet y la próxima tiene pensado llevar el piano digital para regresar a casa con los personajes de la nueva película animada en 3D que vieron en su TV.

Al terminar de jugar con su hija, Isabel se apresura a preparar una cena especial, pues esa noche su marido ha invitado al jefe y a sus compañeros de trabajo a casa para conocer a toda la familia, pues recientemente lo promovieron. Ella decide lucirse y preparar platillos sofisticados a la altura de la ocasión. Cocina una gran variedad de platillos orientales y para endulzar el paladar, una crème brûlée de postre. Todos los utensilios y electrodomésticos necesarios los ha intercambiado con una amiga chef, a quien a cambio le ha ofrecido clases gratuitas de francés. Isabel lo aprendió de su marido François.

Este podría ser un día típico de una familia mexicana cuando se adopte la cultura de compartir.  Si Felipe e Isabel hubiesen decidido comprar un auto, una calculadora científica, un juguete cada semana, los utensilios y los electrodomésticos para la cena que impresione al jefe, hubiera sido el total del presupuesto que bajo el panorama anterior destinarían para pagar la universidad de Felipe y el bebé cuando fuera mayor. 

Ellos decidieron que todos esos artículos tenían un valor útil para sus vidas pero no el valor monetario cuando sólo los usarían por muy poco tiempo o por cortos periodos. El tiempo en que no están en uso representa una fuga económica y en depreciación de sus bienes. No sólo lo ven como un desperdicio económico, sino de recursos que dañan el medio ambiente. 

Esta historia ficticia intenta retratar una cultura y economía de compartir, intercambiar y rentar. Se puede encontrar también como Consumo Colaborativo. Esta es una tendencia tanto de consumidores como de compañías que se fortalece cada día y se prevé que será la futura forma de comercio.  

Todos los ejemplos mencionados en esta historia fueron tomados de servicios reales que ya existen en otros países y es en la industria del transporte (autos y bicicletas) donde se pueden encontrar cada vez más negocios de este tipo. 

Esta tendencia apunta hacia el futuro comercial, pero también rememora a los inicios del intercambio comercial, cuando en los mercados se utilizaba el trueque para conseguir bienes. Esto no significa que es un método que arruinará los negocios de hoy, sino que les dará otras oportunidades para segmentos de su audiencia que estén buscando un consumo más responsable, sustentable y asequible. 

*La autora es mercadóloga y maestra en Administración con 10 años de experiencia en agencias de publicidad multinacionales en México y España. Es parte del comité directivo de la Account Planning Group México. Desde 2009 es fundadora de la compañía de inspiración e innovación L1452.

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