OPINIÓN: Lo que el escándalo nos dice sobre el imperio de Murdoch

Las prácticas para obtener información que han escandalizado a Reino Unido parecen ser una práctica común en esa empresa, opina Moore
James y Rupert Murdoch - parlamento RU
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Martin Moore
Autor: Martin Moore | Otra fuente: 1
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Nota del editor: Martin Moore es director del Media Standards Trust y fundador de la campaña Hacked Off.

LONDRES CNN — Hay una pregunta que sabemos que Rupert Murdoch no podrá responder satisfactoriamente ante el Comité Selecto del Parlamento este martes. ¿Qué responsabilidad tienen News International y News Corporation por permitir el desarrollo de una cultura mediática donde estaba justificado intervenir el teléfono de una niña secuestrada? ¿O los teléfonos de las víctimas del 7/7? ¿O de las familias de los soldados fallecidos en Iraq y Afganistán?

Es muy probable que Murdoch se disculpe por lo que supuestamente hicieron sus empleados, como debe hacerlo con la familia de Milly Dowler y como lo hizo en varios diarios británicos el pasado fin de semana.

Pero Murdoch no podrá responder el cuestionamiento sobre responsabilidad corporativa porque va mucho más allá de una sesión vespertina en el Parlamento, aunque es bienvenida. Se adentra hasta el corazón de las preocupaciones de la gente sobre Murdoch y News International: que la fijación en la competencia y el éxito corporativo llevara a aquellos dentro de la compañía a ignorar límites legales, políticos y éticos.

Las revelaciones de las últimas dos semanas parecen demostrar que el espionaje telefónico y otros métodos ilegales para recaudar información, no fueron excepciones del diario líder de News International, sino que eran una norma.

La policía está en proceso de contactar a casi 4,000 supuestas víctimas de espionaje telefónico, hasta el momento han contactado a 170. Estos son los nombres que se han encontrado en los archivos del investigador privado Glenn Mulcaire. También hay al menos un investigador privado más que también trabajó para el diario y cuyos archivos aún no han sido examinados por la policía.

A esto hay que sumarle los supuestos pagos del diario a policías; las comunicaciones privadas con la policía a las espaldas de las víctimas (por ejemplo en el caso de la familia Dowler) y las supuestas amenazas a la policía y a políticos, con lo que tienes un diario que aparentemente operaba en un vacío legal y moral. Al nivel más elemental, hubo fallas esenciales de rendición de cuentas corporativa.

Murdoch reconoció lo anterior en su disculpa pública personal: “News of the World estaba en el negocio de hacer que otros rindieran cuentas. Falló cuando fue su turno”. Y va más allá.

Las fallas de rendición de cuentas dentro del propio diario son preocupantes y parecen un intento prolongado –de algunos de los más altos directivos de News International– de encubrir la evidencia de malas prácticas generalizadas y de negar consistentemente que había algo mal con su comportamiento o cultura.

News International afirmó que después del 2006, llevó a cabo tres investigaciones internas sobre espionaje. Ninguna de ellas, según altos directivos, descubrió más evidencia de malas prácticas más allá de “un reportero deshonesto”, Clive Goodman. Nos enteramos que en el 2007, News International descubrió una serie de correos electrónicos que demuestran que iban más allá.

Sin embargo, en ese entonces declararon lo contrario. Más comprometedor aún, en el 2008, Rupert Murdoch firmó un supuesto pago de 700,000 libras esterlinas a Gordon Taylor para arreglar un caso legal sobre espionaje telefónico. El acuerdo implicaba que los archivos de Taylor, que demostraban que el espionaje
telefónico fue más allá de un reportero deshonesto de News of the World, fueran enterrados. Y hubieran permanecido enterrados si no es por la destacable investigación del periodista Nick Davies, de The Guardian.

Los cuestionamientos de irresponsabilidad corporativa de News International van mucho más allá de una simple falta de mecanismos efectivos de rendición de cuentas. Necesitamos descubrir si los métodos ilegales de recopilación de información no sólo no fueron restringidos, sino promovidos. Necesitamos saber si los pagos a la policía se hicieron y a qué grado fueron sancionados. Necesitamos saber si los altos mandos de News Corporation mintieron deliberadamente al Parlamento. Y necesitamos saber si esos mismos mandos quisieron encubrir la evidencia de la ilegalidad, colusión y supuestos sobornos.

Es totalmente entendible que los legisladores quieran convocar a Rupert Murdoch, James Murdoch y Rebekah Brooks para que rindan cuentas por lo que han hecho. Pero llegar al centro de las fallas en News International y News Corporation tomará más de una tarde. Por lo cual el interrogatorio público, el cual finalizará este martes, es tan necesario e importante.

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