OPINIÓN: Servir comidas preparadas no significa que seas una mala madre

Usar alimentos enlatados y previamente cocinados brinda beneficios como tener más tiempo para convivir con la familia
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Por: Katia Hetter
Autor: Katia Hetter | Otra fuente: 1
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Nota del editor: Katia Hetter es especialista en paternidad, relaciones y cultura.

(CNN) — En esta era, donde se adoran los ingredientes naturales, las comidas orgánicas del tipo de la granja a tu mesa y la elaboración casera de mantequilla y polvo para hornear, siento la necesidad de defender las comidas rápidas, las cenas de microondas y las comidas totalmente preparadas en las tiendas. Eso incluye bolsas de ensaladas, ajo picado y pizza congelada.

Cuando regrese a trabajar a un horario de tiempo completo en CNN.com, tomé esta postura gracias a mi madre, quien me crió sola unas décadas atrás y no es conocida por su habilidad en la cocina. Algunas veces visitábamos el Auto-Mac de McDonald's, después de la práctica de fútbol o una clase de teatro, y me servía una cena de microondas una vez por semana.

Muchos padres de hoy son hijos de padres que no sabían cocinar, así que aplaudo cualquier esfuerzo hecho por los supermercados que les facilite a los padres poder comer en casa; incluso si se trata de abrir un paquete de pasta con pollo y verduras precortadas.

Obviamente es una forma popular de alimentar a nuestras familias. Casi la mitad de los estadounidenses usan alimentos parcialmente preparados o listos para cocinar y alimentar a sus familias, según una encuesta de 2010 de Mintel.

“La comida rápida y la comida de microondas servían a su propósito en los días en que teníamos que hacer una cosa tras otra, o en que no había tiempo para ir a la tienda de abarrotes o nadie tenía ropa interior limpia así que había que poner la lavadora. Con ese tiempo ahorrado, podíamos hablar de lo que ocurría en tu vida, como un niño molestándote en la escuela, sin que yo me preocupara de que se quemara algo de lo que estaba cocinando, lo cual sí ocurría de vez en cuando”, dice mi madre.

Mi abuela se había negado a enseñarle a cocinar, pensando que eso iba a mantenerla atrapada en casa y no en el mundo laboral donde, según mi abuela, pertenecía. Esta idea era una postura radical en las décadas de 1940 y 1950.

Cuando se casó y nací, mi madre descubrió cómo cocinar un par de cosas. Pero nunca ha sido fácil para ella. Mi madre cocinaba grandes ollas de guisados u otros platos los fines de semana, y la usaba en las noches de prácticas de futbol y clases de teatro.

Es por eso que me estremezco cuando los amantes de lo gourmet hacen discursos en tono condescendiente acerca de cómo los padres deben esforzarse más y dedicar más tiempo a cocinar en casa. Eso es válido en algunas familias con suficiente dinero, tiempo y ayuda (por favor, apaguen los aparatos electrónicos y traten de cocinar y comer con sus hijos).

Incluso para algunos de nosotros, que contamos con más tiempo o dinero que nuestros padres, nos resulta difícil cocinar porque no aprendimos cómo hacerlo. En las manos de un profesional, preparar la cena parece fácil, puede tomar apenas 20 minutos y sabe delicioso. Sin embargo cuando yo lo hago, es más difícil, toma más tiempo y podría implicar un soborno de televisión para mantener a mi hijo entretenido mientras trato de cocinar.

Los viajes por comida preparada me permiten enterarme del día de mi hija en preescolar, disfrutar cuando me habla acerca de los bichos que vio y de los bocadillos que comió, y asegurarme de que está aprendiendo a compartir y no se mete en ninguna pelea.

Voy a seguir comprando pizza congelada y verduras enlatadas para asegurarme de que la cena puede estar lista en 15 minutos si es necesario. Cuando cocino, trato de no exigirme demasiado, eligiendo recetas que son difíciles de echar a perder y pueden convertirse en otra cosa al día siguiente. Rara vez cocino algo que sé que la niña no querrá comer. Y trato de aprender a preparar platillos sencillos y buenos que incluso los padres como yo pueden preparar.

Esta es una receta de pollo asado fantástica que es difícil de arruinar. (A menudo coloco el ave del lado equivocado, y no importa).

Pollo asado fácil de preparar

  • Pollo entero fresco
  • Limón Meyer (o limón regular si el Meyer no está disponible)
  • Perejil fresco, lavado y picado
  • Adobo de especias si es posible, o sal y pimienta

Instrucciones de preparación:

  • Calienta el horno a 200 grados centígrados. Coloca aceite de oliva en el fondo de una asadera con una rejilla.
  • Consigue un pollo entero y elimina los desechos. Corta un limón a la mitad y rellena con 1/2 limón y perejil fresco (si lo tienes)
  • Espolvorea adobo, o sal y pimienta, por dentro y por fuera.

Coloca el pollo en la parrilla y cocina durante unos 20 minutos por libra (453 gramos), tal vez un poco menos, dependiendo de factores que no entiendo. Sólo asegúrate de que la temperatura interna del ave alcance los 73 grados centígrados en la parte más gruesa, sin que el termómetro toque el hueso.

Añade las verduras alrededor del pollo en los últimos 30-45 minutos de cocción para que sea una comida que puedas servir junta. Yo suelo añadir zanahorias, cebollas y papas. Espera a que la temperatura evapore el aceite de oliva y el jugo de pollo.

¿Tienes una comida de preparación rápida que sirvas a tus hijos? Compártela en los comentarios.

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