Ciclo político también genera inflación

La demanda interna está siendo impulsada por el financiamiento de campañas, dice Alfredo Coutiño; como resultado, la inflación anual en mayo subió a 3.85% desde un 3.41% en abril.
inflacion tasas banxico  (Foto: Thinkstock.)
Alfredo Coutiño*
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Como bien lo hemos anticipado, la inflación ha comenzado a repuntar ante las presiones de demanda que empiezan a desarrollarse como efecto de los gastos generados por el ciclo electoral en el país. 

La demanda interna está siendo impulsada por el financiamiento de las campañas políticas y el proceso electoral, estimulando el consumo de bienes y servicios, y consecuentemente presionando a la inflación. Como resultado, la inflación anual en mayo subió a 3.85% desde un 3.41% en abril. La inflación había mostrado una tendencia decreciente a lo largo del año, desde su punto máximo de 4.05% en enero.

Como tradicionalmente sucede cada seis años, el ciclo político juega un papel positivo en la economía, ya que el gasto público y privado se expande no sólo para financiar las campañas políticas, sino también para preparar todo el proceso electoral. Como consecuencia, la demanda interna se incrementa y estimula la producción, pero también genera presiones de demanda sobre los precios, particularmente de artículos como los alimentos y bebidas, ropa y accesorios, transportes y servicios personales.

Las campañas políticas dieron inicio a finales de marzo y han acelerado el paso conforme se acerca la fecha electoral del primero de julio.

El financiamiento electoral no sólo ha generado la contratación de empleo temporal, sino ha dado impulso a actividades como impresión y papel, publicidad y medios, plásticos y madera, algunos textiles, hoteles y restaurantes, y transportes y comunicaciones. Todo esto ha producido un efecto positivo sobre el crecimiento económico, pero también ha empezado a generar presiones de demanda sobre los precios al consumidor.

Así, dado que la economía está siendo impulsada por los efectos expansivos del ciclo político, los precios al consumidor ya están reflejando las presiones de demanda. Pero también, la inflación en la segunda mitad del año se verá adicionalmente presionada al alza por la tradicional realineación de precios públicos y privados que siempre sucede en anticipación al cambio de administración en diciembre.

La inflación terminará el año en alrededor de 4.5%, lo cual requerirá de intervención monetaria, ya que su principal raíz serán las presiones de demanda. Por lo que el banco central se verá forzado a incrementar la tasa de fondeo antes de que termine el año para evitar que la inflación se acelere y produzca un ajuste monetario más drástico en el primer año del nuevo gobierno.

Así, pasadas las elecciones de julio, y con una inflación alrededor de 4% en ese mes, el banco central sólo dispondrá de tres oportunidades para ajustar las condiciones monetarias al alza.

Es posible que la política monetaria empiece a subir la tasa de fondeo a partir de septiembre cuando la inflación alcance 4.5%, para llevar a la tasa de interés a al menos 5.75% para la última reunión de noviembre, aunque sería aconsejable que terminara en 6%.

La previsible realidad inflacionaria dejará a muchos esperando el tan ansiado recorte de tasas que seguramente nunca llegará en lo que resta del año.

*Alfredo Coutiño es director para América Latina de Moody's Analytics.

 

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