OPINIÓN: ¿Qué sigue para México?...lo más urgente es tener un clima de paz

Tenemos miles de víctimas, debe iniciar de inmediato la reconciliación y la reconstrucción del tejido social y el combate a la corrupción
Las protestas poselectorales en México
María Elena Morera
Autor: María Elena Morera | Otra fuente: 1
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Nota del editor: María Elena Morera es Presidenta de Causa en Común, A.C., y presidió México Unido Contra la Delincuencia de diciembre de 2003 a febrero de 2009. Puedes seguirla en su cuenta de Twitter: @MaElenaMorera 

(CNNMéxico) — Para evaluar el proceso electoral 2012 tenemos que reconocer que hemos avanzado. La polémica, las distintas percepciones que existen sobre el tema, así como las encuestas, son parte de la intensidad con la que vivimos nuestra democracia.

Lo grave es que pareciera que a pesar del paso de los años no hemos aprendido a respetar la voluntad de los otros. En una democracia se gana con votos y hoy, en México, los votos se cuentan. Y cuentan.

Por supuesto, tambien debemos ser criticos y mejorar lo que tenemos. El 2 de julio, considero que se jugó con las reglas que estaban a la vista de todos y con las que los candidatos presidenciales estuvieron de acuerdo en jugar. Sobra decir que sus partidos las votaron.

Sabemos que subsisten vicios clientelares del voto; inequidad de género para las candidaturas; preferencias no reconocidas de medios de comunicacion y empresarios (si lo reconocieran creo que sería legítimo) y escasa tolerancia hacia quien piensa diferente, y esto lo tenemos que ponderar para evaluar la elección y cambiar las reglas en un sentido positivo.

Con independencia de ello, la amplia participación de los ciudadanos en las urnas y el acercamiento que tuvieron los candidatos a diferentes grupos de la sociedad civil me parece de lo más sobresaliente en esta elección. Además de la regulación de los sanuncios en los medios de comunicación, que considero fue muy buena por la equidad, aunque mala porque nos bombardearon, como siempre, sin decirnos nada, aunque hay que reconocer que la situación es mejor que la vivida antes de la reforma electoral del 2007.

Hablando del proceso, Josefina estuvo sola o demasiado acompañada. Por un lado no tuvo una "Josefina" ni una "Margarita (Zavala)" como apoyo, lo que sí ocurrió hace seis años con el ahora Presidente Felipe Calderón. No formó un equipo sólido y no se deslindó o claramente apoyó el trabajo realizado durante en este sexenio. Al igual que el Gobierno federal, no fue capaz de comunicar sus logros (en economía, seguridad social, infraestructura, entre otros). Por otro lado, estuvo rodeada de un grupo amorfo, que no le permitía o ayudaba a tomar decisiones acertadas. 

Además, al PAN, como partido, los ciudadanos le cobraron la factura por la violencia, la falta de empleo, por no saber comunicar logros y por no tener un proyecto de nacion. También por escoger candidatos equivocados y por el mal desempeño de gobernadores como el de Jalisco y Morelos. En fin, tendrán que redefinir si como partido tienen interés en volver a ser gobierno, con lo que ello implica.

Al PRI, a pesar de su pasado y su presente, y a pesar de sus malos gobernantes, como Mario Marín, Ulises Ruiz, Fidel Herrera o Humberto Moreira, los ciudadanos decidieron darle su voto. Posiblemente por el desencanto con el PAN y por no haber tenido el tiempo de confiar lo suficiente en el candidato de las izquierdas. Aprendieron de la elección de hace seis años y esta vez se mantuvieron unidos, se organizaron y en el proceso electoral tomaron las decisiones correctas.

El conteo rapido del PREP nos dice que prácticamente es irreversible su triunfo. Esperamos que de ser ratificado por el IFE y/o en su caso por el Tribunal Electoral, Enrique Peña Nieto cumpla con su promesa de democracia, transparencia y no corrupción. Él firmó un documento en el que trabajamos más de 300 organizaciones civiles y respondió en forma afirmativa a más del 70% de las propuestas, por lo que lo estaremos vigilando con lupa.

Mientras, en esta elección, las izquierdas lograron avances importantes en estados  como Baja California, Puebla y Jalisco, además de presentar una franca recuperación en el Estado de México. Obviamente, es de destacar su triunfo en las gubernaturas de Morelos y Tabasco. En el DF prácticamente se llevó el carro completo e incluso habemos quienes consideramos preocupante el mal desempeño del PAN y el PRI, lo que deja sin contrapeso la Asamblea Legislativa. Pero así es la democracia, se gana y se pierde.

A nivel federal también ganaron buenos espacios en la cámara de diputados y senadores. Estos avance son resultado de la confianza de los ciudadanos en sus candidatos. Y tambien gracias a Andrés Manuel López Obrador, quien resolvió bien la candidatura presidencial, que de otra manera habría dividido a las izquierdas;  capitalizó la buena imagen del gobierno del DF; desarrolló una muy buena campaña  y una comunicación política exitosa, que le permitió cambiar un gran número de negativos por positivos. Y si bien, al parecer, los números no le alcanzarán para ganar la presidencia de la República, todos debemos reconocer y respetar los logros de Andrés Manuel y los partidos que lo postularon.

Una elección que al principio parecía aburrida, poco a poco fue subiendo de color al grado que hoy tenemos al candidato de las izquierdas diciendo que impugnará el resultado porque afirma que la elección no fue equitativa.

Debemos reconocer que a diferencia del 2006, Andrés Manuel ha dicho en diversas ocasiones que respetará a las instituciones y encauzará por la vía legal todas las impugnaciones. Muchos pueden o no creerlo. En lo personal, creo en su palabra y en los documentos firmados por él. Tiene todo el derecho que le da la Constitucion de hacerlo por la vía legal.

Estoy convencida de que es válido demostrar, ante el tribunal y no en la calle, las faltas cometidas a la ley, para que sea apegados al estado de Derecho como las autoridades definan con justicia los resultados de la elección, en lugar de la propaganda política. Creo que la vía legal es la vía correcta.

¿Qué sigue?

En principio creo que no debemos permitirnos la polarización del 2006, y en esto, el virtual ganador también tiene una gran responsabilidad.

Si a Enrique Peña Nieto le entregan el acta de mayoría, como ganador, le corresponderá llamar a la unión nacional y diseñar una nueva forma de gobierno, incluyente, para todos los partidos políticos tengan derecho a proponer, a exigir y a participar de las decisiones tomadas por las autoridades en turno, más allá del congreso.

Lo más urgente es la construcción de un clima de paz, tenemos miles de víctimas, debe iniciar de inmediato la reconciliación y la reconstrucción del tejido social y el combate a la corrupción e impunidad a todos los niveles; los cambios necesarios para generar más y mejores empleos, así como ajustes en los programas educativos.

En fin, hay tanto que hacer, como por ejemplo, poner en la mesa las reformas pendientes para dar bienestar a los mexicanos.

El resultado avalado por el Instituto Federal Electoral (IFE) y/o por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) podrá gustarnos o no, y es que la democracia electiva que tenemos no es la mejor, aunque sí la única de la que disponemos en las sociedades modernas para elegir a las autoridades.

Los partidos políticos tendrán que asumir el resultado, así como su responsabilidad histórica en esta elección y sobre todo pensar cómo quieren que los ciudadanos supervisemos su desempeño. A los mexicanos nos ha costado mucho construir instituciones, así que ponerlas en riesgo en un momento como este resultaría irresponsable y peligroso.

Lo importante es que autoridades, partidos, candidatos y ciudadanos construyamos ese proyecto de nación fuerte y justo, independientemente de quién lo encabece.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a María Elena Morera.

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