Las empresas impulsan la cultura digital

La digitalización puede ayudar al sistema de Gestión de Personas, dice Francisco J. Fernández; las nuevas tecnologías deben reforzar la estrategia al interior y hacia el exterior de la empresa.
COLUMNA170712  (Foto: (Foto: Reuters)
Francisco J. Fernández Ferreras
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Hay un tema que me llama la atención especialmente cuando hablamos de transformación de la función de R.H.

De hecho, son muchas las empresas que se interesan por la forma de gestionar correctamente la "ola digital" en la que nos encontramos inmersos. Y más que inmersos y disfrutando como pez en el agua, algunos se encuentran con graves síntomas de hipoxia galopante.

Volvamos a realizar un pequeño ejercicio de síntesis para ligar las ideas que han ido saliendo hasta ahora en los artículos anteriores.

Por lo que observamos en el entorno, la estrategia de las empresas se halla, en general, bastante distante de las personas que la forman aunque la percepción de algunas indique lo contrario.

Además, la tendencia en el entorno empresarial es a trabajar más en red, a utilizar más el conocimiento, a descubrir el valor en quienes componen las estructuras organizativas. Si estas personas son el principal activo, lo que diferencia el valor aportado por las organizaciones, es lógico que se conviertan en el punto sobre el que pivotan las directrices de las compañías y que se expliciten ideas y líneas de actuación que acerquen ambos conceptos: estrategia y personas.

Si seguimos con la argumentación, el trabajo en red y la cultura digital tienden a formar parte el uno del otro. Hablando con unos compañeros el otro día, distinguíamos entre lo que es trabajo en red y trabajo en la red.

Cuando hablas de lo primero parece que nos estamos refiriendo a estar en Twitter, en Facebook o en Linkedin y no van por ahí los tiros solamente. Trabajar en red es compartir, es comunicarse, es relacionarse y ya veremos luego el canal o el medio que utilizamos. De hecho el trabajo en red ya se hacía hace siglos con el intercambio de correspondencia entre investigadores o literatos.

Bien es cierto que la cultura digital está haciendo cambiar, y mucho, la forma de relacionarse de las personas tanto desde el punto de vista de ocio como de negocio. Algunos datos al respecto:

  • Según ONTSI (Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información) en España más de un 61% de los usuarios activos de Internet gestionan un perfil de una red social y más de 15.8 millones de usuarios de Internet acceden a diario (67.8%)
  • Según McCann World Group el 72 % de los internautas que se unen a una marca en una red social admite pensar positivamente hacia la misma, son más propensos a comprarla (71%), se sienten más fidelizados (66%) y el 63% recomienda a otros que se unan. También la mayor motivación de adhesión a una empresa o marca en una red social es conocer (78.6%) seguido de tener acceso ventajoso a noticias de productos (76.1%)
  • Según Nielsen el 78% de los encuestados declara que la fuente de información de producto más fiable para los consumidores son las propias opiniones de otros usuarios.

Y, desde luego, la digitalización puede ser una importante vía para sincronizar y acompasar la evolución del sistema de Gestión de Personas, con el Modelo productivo que marca el contexto socio-económico. Un contexto donde el modelo productivo y competitivo ha pasado de basarse mayoritariamente en recursos a hacerlo en el conocimiento. Y si este conocimiento trabaja en red, tiene todo el sentido reflexionar sobre cómo gestionarlo en su nuevo entorno.

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   * La estrategía a través de las personas

Las nuevas tecnologías tienen una misión doble desde el punto de vista de las personas y la estrategia.

Por una parte, ayudan a transmitir la estrategia de la compañía internamente. Es una fantástica vía de comunicación y de actualización. Por otra, y de esto hay que estar muy consciente desde la Alta Dirección, viraliza hacia el exterior la verdadera estrategia y cultura de la empresa. No la que cuentas, sino la que se vive. Y esto es crucial para el éxito empresarial. Los mejores prescriptores de una empresa son sus empleados y ahora el boca-oreja pasa a tener velocidades tremendas y una amplitud astronómica.

En un entorno hiper-conectado, los formatos se vuelven digitales, y los modelos se transforman, convirtiendo a la persona en el centro estratégico de la sociedad y la empresa debe tener en cuenta que la gestión del talento es ahora una fuente de ventaja competitiva individual y colectiva. Teniendo en cuenta sus cuatro vertientes:

  1. Para ser líderes en innovación tender a la excelencia en su creación y adquisición
  2. Para ser líderes en imagen de marca tender a la excelencia en su difusión
  3. Para ser líderes en eficiencia y productividad tender a la excelencia en su explotación
  4. Para ser líderes en bienestar tender a la excelencia en su socialización

Y en cada una de estas líneas de actuación estarán involucradas las diferentes áreas de la empresa desde Investigación y Desarrollo (I+D) hasta Responsabilidad Social Corporativa (RSC) pasando por Marketing, Operaciones, Organización, y Recursos Humanos.

La manera trabajar en este entorno tan cambiante tiene especial importancia, así como la adaptación a las nuevas tecnologías sin que sean ellas las que acaben por dominarnos a nosotros.

Lejos de que, como parecería obvio, nos ayuden a multiplicar nuestra productividad, hay estudios en los que se identifica claramente un descenso de la misma a medida que se utilizan. Los "ladrones de tiempo" se han vuelto más sibilinos y se están infiltrando en nuestras vidas desde la parte de ellas que menos identificamos con el trabajo. Optimizar la productividad individual para puestos en entornos en red y sobre todo para los que disponen de alta capacidad de decisión es un tema absolutamente relevante y pendiente de un estudio más en profundidad.

En muchos casos cuando tenemos claro qué es lo que queremos hacer y quiénes son los actores en los que recaerán los principales papeles, nos falta ver cuál va a ser el vehículo en el que nos vamos a mover. En el artículo pasado repartíamos los roles en la cabeza de la organización (Presidencia, CEO, DG, Consejo de Dirección), en la sangre (las personas) y en el corazón (el área de Personas). Aquí vemos que la descarga eléctrica que nos ponga en marcha puede ser la tecnología y en concreto la puesta en marcha de una cultura digital.

Esto puede suponer una oportunidad para reposicionar al área de Personas como un motor para transformar a una empresa cada vez es más social, conectada y abierta aportando valor al negocio y co-creando la estrategia.

* El autor es Socio Responsable proyectos de consultoría en Organización y Personas de everis.

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