OPINIÓN: El partido republicano, ¿una 'gran fiesta' o un gran desastre?

Al interior de la coalición conservadora se exponen visiones opuestas de sus ideales, pero al exterior tienen una meta en común
Todo listo para la Convención Republicana
Autor: Ruben Navarrette Jr. | Otra fuente: 1

Nota del Editor: Rubén Navarrete es colaborador de CNN y un columnista sindicado nacional con el Grupo de Escritores del Washington Post. Síguelo en Twitter: @rubennavarrete

(CNN) — Ahora que los delegados se han reunido en Tampa, Florida, para la Convención Nacional Republicana, uno tiene que preguntarse si hay suficiente espacio en la arena para todos los elementos conflictivos y contradictorios del Partido Republicano moderno.

Están los que dicen que quieren ser más incluyentes, equitativos y abiertos hacia los temas que tienen que ver con las mujeres, los homosexuales y las minorías. El exgobernador de Florida, Jeb Bush, recientemente advirtió que, debido a la cambiante demografía, el partido republicano tiene que “llegar a una audiencia más amplia de la que tenemos hoy”.

Otros republicanos pronunciaron un discurso que no solo rechazaba los matrimonios entre gente del mismo sexo sino la alternativa de las uniones civiles. El comité del partido republicano también descartó una propuesta de enmienda que decía que todos los estadounidenses deberían ser tratados “de manera equitativa bajo la ley” mientras que no lastimen a nadie más.

Kris Kobach, secretario de estado de Kansas, quien es conocido por su estricta línea contra la inmigración, dio a entender que estaba bien tratar a los gays y lesbianas de manera diferente porque: “Nuestro gobierno juzga constantemente situaciones en las que la gente se hace daño a sí misma, por ejemplo, el uso de sustancias controladas o la poligamia, una actividad que se ejerce voluntariamente. Condenamos esas actividades aunque no lastimen a otras personas, al menos no directamente”.

Hay un grupo que se enfoca en temas económicos como la mejor manera para derrotar al presidente Barack Obama. Muchos observadores políticos ven la unión de Mitt Romney con Paul Ryan como evidencia de que este punto de vista es el que prevalece en la campaña. 

Después se encuentran los que no pueden resistirse al conservadurismo social y arremeten contra el asunto del aborto. La plataforma incluye prohibir el aborto aunque se trate de una violación o incesto. Y en el 2012, como en años electorales anteriores, con todo y el supuesto énfasis en la economía, estar a favor del aborto es considerado una obligación de aquel que se postula por el partido para la presidencia y es un descalificador para cualquier aspirante a ser vicepresidente.

Algunos hacen un llamado a los estados como Arizona a que tengan la última palabra para formular una política de inmigración que exija al gobierno local la aplicación de las leyes federales, así como negar licencias de manejo a los migrantes indocumentados o castigar a los terratenientes que los contraten.

Otros insisten en que los estados no deberían tener la última palabra con respecto al asunto migratorio si están a favor de otorgar documentos a los migrantes ilegales o incluirlos en un programa como Comunidades Seguras, el cual consiste en que la policía local envíe las huellas dactilares de cualquier persona arrestada a las autoridades federales para investigar si reside en el país ilegalmente. 

Mantener fuera de la frontera a los migrantes mexicanos y el resto de Latinoamerica es el ideal republicano, pero algunos son partidiarios de crear nuevas maneras de abastecer mano de obra inmigrante para trabajar legalmente en agricultura, construcción y otras industrias. 

Existe el grupo que apoya el plan de Romney de animar a los inmigrantes ilegales a simplemente autodeportarse, lo que significa alentar a los estadounidenses a no aceptarlos y hacer más difícil encontrar oportunidades de empleo. Su contraparte son los miembros que se preocupan por la reducción laboral y el freno económico que podría causar este plan.   

El partido expresa su apoyo al programa de trabajadores temporales que consiste en importar empleados foráneos para compensar la falta de mano de obra en diferentes ramas como la agricultura. También apoya algo que muchos empleadores no: un requerimiento para que todos los negocios participen en el sistema de verificación electrónica administrado por el gobierno, que se supone determinará si un empleado es legalmente el indicado para trabajar.

Lo que sucede es un desastre y todo un enredo. ¿Qué significa ser republicano en estos días si es tan difícil unificar principios?

Una explicación hipotética podría ser que este es un ejemplo de que la “gran fiesta” del partido republicano con lo que algunos conservadores siempre han soñado, es que los republicanos con diferentes puntos de vista se reúnan con un propósito en común.

El argumento más realista es que, en el 2012, el partido republicano se ha convertido en una especie de tela remendada de intereses individuales unidos solo por un deseo en común, el de asegurar que Obama salga de la Casa Blanca. Tendremos que ver si eso es suficiente para mantener a la coalición unida. Y si ese es el caso, lo que eso significará para el futuro del partido.

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Lo sucedido en Tampa fue la primera clave.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Rubén Navarrete Jr.

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