OPINIÓN: Impunidad y derechos humanos, pendientes de la Policía Federal

Este hecho deja abiertas muchas preguntas, especialmente en materia de impunidad y derechos humanos
Tres marinos resultan heridos en Morelos
Autor: Raúl Benítez Manaut | Otra fuente: 1

Nota del editor: Raúl Benítez Manaut es investigador del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y presidente de la organización de la sociedad civil Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (CASEDE): www.seguridadcondemocracia.org. Analista de temas de seguridad y fuerzas armadas en México. 

(CNNMéxico) — El incidente del pasado 24 de agosto en Tres Marías, Morelos, que involucró un presunto ataque de la Policía Federal (PF) contra un vehiculo diplomático con tres tripulantes —presumiblementen dos de ellos agentes de la CIA (Central Intelligence Agency), según fuentes estadounidenses citadas en diarios como The New York Times y The Washington Post—, y un miembro de la Armada de México, abre gran cantidad de interrogantes sobre la actuación de la PF en la guerra al narcotráfico y la impunidad de sus integrantes, así como la presencia de agentes de la CIA dando entrenamiento a miembros de la Armada de México.

La primera reacción de la embajada de Estados Unidos fue definir el ataque como una "emboscada". Tácticamente hablando, eso fue y en gran escala, pues se levantaron 136 casquillos de proyectil de fusil. La gran pregunta es ¿por qué fueron emboscados? Los comunicados de las distintas dependencias del gobierno mexicano incrementaron la confusión en vez de aclarar. De igual manera, el segundo hecho es que participaron en dicho ataque 20 personas y ocho vehículos, cuatro de ellos patrullas de la Policía Federal y cuatro autos civiles, según la reconstrucción de hechos de varios medios de comunicación. Se especula que en alguno de estos últimos podría haber algún escuadrón de una célula criminal, según informaciones publicadas en la prensa escrita de México. El tercer acontecimiento que sobresale es que el blindaje de la Toyota blindada resistió y la habilidad del conductor fue notoria, hechos que salvaron la vida de los tripulantes.

Cinco días después del incidente, el martes 28 de agosto, el presidente Felipe Calderón, junto al embajador de Estados Unidos, Anthony Wayne, señaló cuatro hipótesis: "sea por negligencia, sea por falta de capacitación, sea por falta de confiabilidad, sea por complicidad, no pueden admitirse estos hechos". Vamos a analizar las hipótesis del presidente.

(Este domingo, la Policía Federal señaló que los policías federales involucrados en el ataque investigaban un secuestro, mientras que la Marina había señalado que los estadounidenses viajaban en la parte delantera del auto baleado).

- Negligencia sería que los tres tripulantes no detuvieron su vehículo y ante ello los policías federales arremetieron con sus armas, en teoría, buscando a algún grupo de secuestradores o narcotraficantes. Aquí la gran pregunta es si siempre la Policía Federal, ante algún caso de alguien que por temor no se detiene, dispara de esa manera. O aplicaría el paradigma: ¿"primero disparo y luego averiguo"?.

- Falta de capacitación es igualmente grave, pues se desprende que los policías federales no saben distinguir las matriculas diplomáticas, lo que abre la ventana de preocupación a todo el cuerpo diplomático que vive en México, y ciertamente no todos los diplomáticos se transportan en autos blindados. Aquí entraría en duda todo el esfuerzo para construir la llamada policía "científica" y "profesional", además de que se fortalece la hipótesis de la gran impunidad con la que actúan.

- Cuando el presidente Calderón señala falta de confiabilidad, ¿a qué se refiere? Los agentes de Estados Unidos y el miembro de la Armada, conociendo la posible complicidad de la policía con grupos criminales, simplemente no se detienen. Es una hipótesis. O del lado contrario, los policías que atacaron no confiaban en los tripulantes, ante la posibilidad de que estos fueran criminales, incluso si se hubieran identificado. Esto abre la hipótesis de que la Policía Federal supondría que tienen capacidad de falsificar placas diplomáticas o identificaciones. Ante ello, optaron por disparar.

- La hipótesis más grave esbozada por el presidente Calderón es la de la complicidad. La intensidad del ataque pudiera dar pie a que los agresores, por mandato de alguna organización criminal, atacaron el vehículo, habiendo obtenido información previa de inteligencia, sabiendo que se dirigían a instalaciones de la Armada y que estadounidenses participaban en labores de entrenamiento. Desde mi punto de vista, esto abre una especulación obvia: ¿una venganza de la organización que lideraba Arturo Beltrán Leyva? Este murió en Cuernavaca por la acción de un comando de la Armada de México, y donde se reconoció que se benefició de información de inteligencia de Estados Unidos para aquella operación. 

Este hecho deja abiertas muchas preguntas, especialmente sobre impunidad y derechos humanos.

Creo que la Policía Federal actúa evidentemente con gran impunidad y con gran potencial de violar derechos humanos, en caso que los agredidos hubieran sido civiles comunes y corrientes. En caso de que hubiera muerto alguno de los dos miembros de la CIA, tendríamos un incidente diplomático que hubiera puesto en riesgo toda la relación México-Estados Unidos en materia de seguridad.

Segundo: se filtró a la prensa el contenido de un cable de Wikileaks sobre un acuerdo de cooperación secreto entre la Armada de México y agencias de Estados Unidos como la CIA —la información fue publicada el 29 de agosto por el diario mexicano Reforma—.

Tercero, si hubo complicidad de la Policía Federal, es gravísimo y echa muchos esfuerzos por la borda sobre la profesionalización, eficiencia e integridad de ese cuerpo de seguridad.

Todo esto va a repercutir en las futuras negociaciones sobre la Iniciativa Mérida.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Raúl Benítez Manaut.

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