OPINIÓN: La infraestructura clave para evitar una revolución por alimentos

La sequía y los incendios han provocado que las cosechas cada vez sean menos productivas, que los precios suban y provoquen disturbios
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Autor: Evan Fraser | Otra fuente: 1

Nota del Editor: Evan Fraser es profesor asociado de geografía en la Universidad Guelph en Canadá y autor de "Empires of Food: Feast, Famine and the Rise ans Fall of Civilizations".

(CNN) — Con el terrible clima del verano afectando la cosecha del maíz en Estados Unidos, expertos sugieren que se está cocinando una crisis alimenticia. Esta no es una preocupación muerta. En el 2008, los elevados precios de la comida provocaron disturbios a veces violentos en docenas de países. 

En el 2010, sequías e incendios destruyeron el 25 % del trigo de Rusia, el Kremlin prohibió las exportaciones de grano. Esto también elevó los precios de los alimentos, disparando las primeras protestas en Túnez, Alger y Egipto que el final formaron la Revolución Árabe. Ahora, la sequía en Estados Unidos ha eliminado entre el 20 % y el 30 % de los que los granjeros pensaron que cosecharían, mientras que los precios se han elevado a niveles nunca antes alcanzados.

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Dos reportes de las Naciones Unidas publicados a principios de este año arrojaron a la luz información sobre esta cuestion. El primer reporte es optimista. El Índice de Precios de Alimentos de Septiembre publicado por la Organización de Alimentos y Agricultura de las Naciones Unidas (FAO por sus siglas en inglés) muestra que el costo en los alimentos no aumentó entre julio y agosto. Aún más importante, el precio de los cereales, en conjunto, siguieron estables. Estas son buenas noticias. Y aunque los cereales aún siguen siendo caros con relación a niveles históricos, los precios están un poco por debajo de aquellos que encendieron las manifestaciones en el 2008 y en el 2010.

Una razón para esto es que gracias a las buenas cosechas del año pasado y del anterior, tenemos una buena porción de alimentos guardados, y por lo tanto tenemos un poco de fondos. Jose Graziano da Silva, director general de la FAO, dijo: "esto es tranquilizador … aunque debemos seguir a la expectativa, los precios de la actualidad no justifican que se hable de una crisis alimentaria mundial".

EL segundo reporte, también publicado por la FAO, se enfoca en la cantidad de comida que producimos y usamos. Es considerablemente menos optimista y predice que entre este año y el 2013 el mundo comerá más de lo que produce. Lo que es más, las predicciones han bajado las estimaciones para todas nuestras principales cosechas: los 'cereales secundarios' (que incluyen la cosecha de maíz de Estados Unidos) están por abajo de 52 millones de toneladas, el trigo en 15 millones de toneladas y el arroz en 6 millones de toneladas. Esto quiere decir que el 2012 y el 2013 será el sexto año de entre los once años anteriores en los que hemos consumido más de lo que hemos crecido.

Un punto clave en el reporte es cómo las existencias de la comida ayudan a mantener la seguridad alimenticia global. Las Naciones Unidas calculan que la comida se guarde mientras que pasa lo que llamamos el radio de "existencias para usar", que es una medida sobre los excedentes que tomamos de un año al siguiente. Del 2002 al 2003 tuvimos un radio de 25 % de existencias para usar de todos los granos. Esto fue un 'colchon' respetable. Pero ha estado cayendo constantemente. Al siguiente año, nuestro radio de comida lista para usarse fue del 20 %. Es una mala noticia, especialmente para las personas del mundo en desarrollo que gastan una gran proporción de sus ingresos en alimentos, ya que significa que no hay nada que se interponga entre su presupuesto para alimentos y una crisis de los precios provocada por el mal tiempo.

Sin embargo, la corrección de este problema está lejos de ser simple porque la mayoría de los países han adoptado justo a tiempo un sistema alimentario que se basa en el que los mercados se muevan en torno a la comida. Mientras que esto es económicamente eficiente, se requiere planeación estratégica lejos de los legisladores.

Por ejemplo, a principios del 2012, el gobierno de Estados Unidos anunció que los granjeros de maíz estadounidense estaban a punto de producir una cosecha de récord mundial. Los comerciantes, temiendo un exceso y una caída de precios, redujo sus inventarios y el radio de existencia a usar para el maíz (y de otros cereales secundarios) cayeron solo un 13.3 %. Después llegó la sequía, y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos se dio cuenta de que su estimado había sido tremendamente optimista. Con poco maíz reservado, los mercados de productos básicos se elevaron.

Sin embargo, los precios no han subido tanto como deberían. Esto es en parte por que tenemos reservas decentes de trigo (el 'inventario' de existencias es de 25 %) y de arroz (34 %), entonces puede ser que las cosas no sucumban este año. Pero aunque estemos bien ahora, para el siguiente verano habremos usado las reservas y los consumidores en las partes más pobres del mundo una vez más quedarán expuestos a los efectos de todo lo que fracture la producción.

Mantener una gran reserva de alimentos es como guardar mucho dinero en un portafolio de inversiones. Cuando los tiempos son buenos –las cosas son estables y la economía crece– tiene sentido reducir tu dinero e invertir más para tener más ganancias. Sin embargo, la necesidad para una estabilidad doméstica sugiere que para protegerse de las tormentas económicas, la gente debe ahorrar más y crear un poco de reservas económicas, un seguro para proteger a las familias.

Pero así como ahorrar tu dinero significa que te vas a perder de todo tipo de oportunidades bien podrías disfrutarlo de otras maneras, guardar comida como provisión también es costoso. Para una nación pobre, construir la infraestructura para mantener tiendas de alimentos es un gasto que pocos pueden pagar. Mientras tanto, en el pasado, administrar esos sistemas han probado estar llenos de problemas y corrupción.

Pero a pesar de estos desafíos, la construcción en capacidad para mantener grandes tiendas de alimentos es necesaria. Dado que prácticamente nadie espera que el clima durante las próximas décadas sean tan dócil como en el pasado, tenemos que tomar la oportunidad ahora para construir nuestras reservas. Solo cuando tenemos un almacenamiento mayor entre los consumidores urbanos y los peligrosos cambios de los mercados de productos básicos seremos capaces de evitar levantamientos relacionados con la política de los alimentos como el de los pasados cuatro años.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Evan Fraser.

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