OPINIÓN: Los aviones sin piloto, ¿la nueva cara de los conflictos bélicos?

La nueva tecnología no solo es accesible para los países potencia como Estados Unidos, sino también para grupos insurgentes
Aviones de guerra no tripulados
Peter Bergen y Jennifer Rowland
Autor: Peter Bergen y Jennifer Rowland | Otra fuente: 1
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Nota del Editor: Peter Bergen, analista de seguridad nacional de CNN, es director de la Nueva Fundación América, un grupo de investigación con base en Washington que busca soluciones innovadoras a través del espectro ideológico, y es autor del nuevo libro Manhunt: The Ten-Year Search for Bin Laden – From 9/11 to Abbottabad. Jennifer Rowland es asociada del programa en la Nueva Fundación de América.

Washington (CNN) — Hace una década, Estados Unidos tenía un monopolio virtual de aviones teledirigidos.

Ya no más. De acuerdo con información recopilada por la Nueva Fundación de América, más de 70 países poseen ahora algún tipo de avión teledirigido, aunque solo una pequeña fracción del grupo de esas naciones posee aeronaves sin piloto y armados.

El auge de la tecnología a control remoto promete retar la manera en la que las naciones dirigen la guerra y amenaza con empezar una nueva carrera de armas mientras que los gobiernos luchan por poner la balanza a su favor.

A finales del mes pasado China anunció que utilizaría aviones sin piloto para monitorear el grupo de islas deshabitadas al sur de China que son controladas por Japón, pero son un conflicto entre China y Taiwán.

En agosto del 2010, Irán develó lo que sería su primer avión teledirigido armado. El jefe militar del país, el general Amir Ali Hajizadeh reveló detalles para un nuevo avión sin piloto de largo alcance que dijo que podía volar 2,000 kilómetros, lo que coloca a Tel Aviv fácilmente en su rango.

Pero sin un marco internacional que regule el uso de los ataques con aviones teledirigidos, los Estados Unidos afianzan un antecedente de alto riesgo con este programa en naciones como Pakistán y Yemen, en donde quieren atacar a posibles sospechosos o miembros de Al Qaeda y sus aliados.

Así como el gobierno estadounidense justifica su ofensiva con estos aviones bajo el argumento de que está en guerra con Al Qaeda y sus partidiarios, uno se podría imaginar que la India en un futuro no muy lejano podría lanzar dichos ataques en contra de supuestos terroristas en Kashmir, o China podría atacar a los nacionalistas Baluchi junto con su frontera con Pakistán.

Este momento está cerca de ocurrir. China tomó a Estados Unidos por sorpresa, en noviembre del 2010 durante el espectáculo aéreo de Zhuhai, donde develaron 25 modelos de aviones sin piloto, algunos de los cuales venían preparados con la capacidad para disparar misiles.

Aún no queda claro cuántas aeronaves teledirigidas de China son operables y cuantas siguen en desarrollo, pero China intenta expandir rápidamente el arsenal de los aviones sin piloto.

Cuando el expresidente George W. Bush declaró una “guerra contra el terrorismo” hace 11 años, el Pentágono tenía menos de 50 de estas aeronaves.

Ahora tiene unas 7,500.

Mientras Bush se embarcaba en esa guerra, Estados Unidos nunca había utilizado dichos aviones en combate. El primer ataque de aviones teledirigidos, que al menos así parecía ser, se llevó a cabo a mediados de noviembre del 2001 y mató a Mohammed Atef, comandante militar de Al Qaeda en Afganistán.

Desde entonces, la CIA ha usado aviones teledirigidos equipados con bombas y misiles cientos de veces para ir contra los sospechosos militantes en Pakistán y Yemen.

Solo se sabe que Estados Unidos, el Reino Unido e Israel han lanzado ataques con aviones sin piloto en contra de sus adversarios, aunque otros miembros de la Fuerza de Asistencia de Seguridad Internacional en Afganistán, como Australia "pidieron prestados" aviones teledirigidos de Israel para usarse en la guerra.

La tecnología de estos aviones prolifera rápidamente. Un estudio del 2011 estima que había unos 680 programas activos de desarrollo de aviones teledirigidos administrados por los gobiernos y compañías e institutos de investigación alrededor del mundo, en comparación con los 195 de 2005.

En el 2010, General Atomics, con base en EU, recibió licencias de exportación para vender versiones desarmadas del avión sin piloto Predator a Arabia Saudita, Egipto, Marruecos y los Emiratos Árabes Unidos. Y en marzo, el gobierno de Estados Unidos aceptó armar a seis aviones Reaper teledirigidos, pero rechazó una petición de Turquía para comprar aeronaves Predator sin piloto armados.

Un oficial en el Ministerio de la Defensa de Turquía anunció en julio que planeaba armar a su propio avión teledirigido producido domésticamente, el Anka.

Israel es el más grande exportador de aeronaves sin piloto y de su tecnología, y las Industrias Aeroespaciales Israelíes propiedad del estado han vendido a países tan variados como Nigeria, Rusia y México.

Construir aviones teledirigidos, particularmente los armados, cuentan con una tecnología sofisticada y un armamento específico, pero los gobiernos están cada vez más interesados en invertir el tiempo y dinero necesario para desarrollar o comprar, ya que las aeronaves sin piloto armadas son cada vez más vistas como una parte integral de la guerra moderna.

Suiza, Grecia, Suecia, España, Italia y Francia trabajan en un proyecto en conjunto con compañías aeronáuticas estatales que están en la etapa final de desarrollar un prototipo de avión teledirigido armado llamado Dassault nEUROn, de los que se derivan los planes de Francia de crear sus propios aviones para la fuerza aérea.

Y las autoridades pakistaníes han tratado, desde hace mucho tiempo, persuadir a los Estados Unidos de darles aviones Predator, mientras que la India ya posee uno de estos de origen israelí que está diseñado para detectar y destruir el radar enemigo, aunque todavía no tiene aviones capaces de atacar a otros objetivos.

El Grupo Teal, una firma consultora en Virginia, estimó en junio que el mercado global para la investigación, desarrollo y procedimiento de los aviones teledirigidos se duplicaría en la siguiente década, de 6 mil millones y medio a 11.4 mil millones de dólares.

No solo el Estado busca este tipo de aviones. Los grupos insurgentes también tratan de adquirir esta tecnología. El año pasado las fuerzas de oposición en Libia, que estaban en contra del dictador Moammar Gadhafi, compraron un avión teledirigido de vigilancia sofisticada de una compañía canadiense por el que pagaron una cantidad de seis cifras.

Tú puedes comprar tu avión teledirigido en Amazon por 250 dólares. (Y por 3.99 dólares adicionales puedes tenerlo en tu casa al día siguiente).

Mientras que la tecnología de aviones sin tripulación se hace cada vez más accesible, solo es cuestión de tiempo antes de que los cárteles de la droga bien financiados los puedan adquirir. Y te puedes imaginar el día, en un futuro no muy lejano, en donde los aviones teledirigidos se usen para vengar una deuda.

Dado el costo relativamente bajo de las aeronaves sin piloto —incluso más baratos que un jet de guerra más el entrenamiento— jugarán un papel clave en los futuros conflictos bélicos.

Ahora que la industria de los aviones sin tripulación avanza y más compañías, institutos de investigación y naciones se suman al desarrollo de esta tecnología, Estados Unidos impone una poderosa norma internacional sobre el uso de estas armas, las cuales lanzan ataques preventivos en contra de supuestos terroristas en Pakistán y Yemen. Es el hecho de no tener un piloto lo que las hace controversiales, ya que, su forma de actuar no es diferente a las que manejan los hombres que lanzan bombas o disparan misiles.

De acuerdo con cifras recopiladas por la Fundación Nueva América, los ataques de los aviones sin tripulantes hacia los supuestos militantes se estima que han matado entre 1,900 y 3,200 personas en Pakistán desde hace ocho años.

Aunque existe una discusión considerable acerca de la legalidad de esos ataques en varias escuelas de leyes de Estados Unidos, casi no se ha ahondado en el tema entre los legisladores a nivel internacional.

Ha llegado el tiempo para un tipo de convención internacional en el marco legal que rodea el uso de esas armas, que prometen dar forma a la guerra del futuro como lo hicieron los tanques y bombardeos durante el siglo 20.

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Fatima Mustafa y Farhad Peikar constribuyeron a la investigación de este artículo.

La información recogida para este texto pertenece exclusivamente a Peter Bergen y a Jennifer Rowland.

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