OPINIÓN: La 'voluntad de Dios', una respuesta del hombre ante el desastre

A pesar de los avances de la ciencia, los humanos no dejamos de especular si lo que sucede a nuestro alrededor es un mensaje sobrenatural
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Por: Stephen Prothero
Autor: Stephen Prothero | Otra fuente: 1
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Nota del Editor: Stephen Prothero, especialista en religión en la Universidad de Boston y autor de La Biblia Americana: Como las Palabras Unen, Dividen, y Definen una Nación, es un colaborador asiduo del blog Belief de CNN.

(CNN) — Estoy superando a Sandy en Cape Cod y me pregunto si también esto es la voluntad de Dios.

Mientras que esta tormenta marcó su camino a través del Caribe y hacia la Costa Este de Estados Unidos, ya ha cobrado 67 vidas (hasta ahora) y nos ha perdonado al resto de nosotros. ¿Fue la voluntad del Todopoderoso que tantos deberían morir?

¿Dios está enojado con Cuba, donde la semana pasada murieron 11? ¿Más enojado con Haití donde perecieron 51? ¿Relativamente contento con Jamaica, donde solo murieron dos? Si un árbol cae en mi casa hoy, ¿también sería un acto de Dios?

Últimamente se habla mucho sobre lo que fue y no la voluntad de la Providencia, gracias a Richard Mourdock, el republicano de Indiana y candidato al Senado de Estados Unidos, quien dijo la semana pasada, “Creo que si la vida comienza por una horrible situación de violación, eso es algo que Dios planeó que pasara”.

Ya sea que ese "algo" se refiera a la violación o a la concepción, en ambos casos Dios parece alguien ocupado y caprichoso. ¿Por qué Dios le ofrece el regalo de la vida a las víctimas de violación y no a otros? ¿Por qué Dios permite que unas elecciones sean cerradas y otras no?

Por supuesto que una respuesta es que Dios no hace nada de eso. A lo mejor no hay un Dios. O tal vez Dios es solo una divinidad observadora de fama deísta que le da cuerda al universo, lo pone en movimiento y después lo deja a su suerte.

En el mundo del hinduísmo, las cosas operan no por la voluntad de Dios si no para mantener las leyes del karma. Entonces, en términos crudos, aquellos afectados por Sandy de alguna manera ya lo veían venir, al igual que las víctimas de violación que se embarazan.

Las religiones occidentales como el judaísmo, el cristianismo y el islam argumentan que Dios es crucial, no solo para construir nuestra historia, sino también para ver que se cumpla. Entonces los judíos, cristianos, y musulmanes se enfrenta al clásico problema de la “teodicea”: En un mundo en el que Dios lo puede todo y lo hace bien, ¿por qué le pasan cosas malas a la gente buena?

Mientras lucho con estas preguntas, no puedo dejar de pensar cómo mis antepasados de Nueva Inglaterra interpretaron estos desastres naturales. Mientras que hablamos del ojo del huracán, los colonizadores de Nueva Inglaterra estaban al pendiente del ojo de Dios que siempre los estaba observando, y enviaba tormentas como castigo por sus pecados colectivos.

Cuando el Gran Huracán Colonial llegó a la Costa Este y arrasó con Nueva Inglaterra en agosto de 1635, sus vientos de 210 kilómetros por hora y su tormenta de casi seis y medio metros fue visto casi por todo el mundo como algo sobrenatural en lugar de verlo como una reacción de la naturaleza, como un juicio de Dios hacia los infieles.

Claro que todavía tenemos puritanos entre nosotros.

El televangelista Pat Robertson se caracteriza por convertir los desastres naturales, como el terremoto de Haití y el huracán Katrina, en mensajes sobrenaturales: la maldición de Dios sobre Haití o Nueva Orleans por su mala religión o por su cantidad de abortos. Y con esta "Tormentapocalipsis" que llegó antes de las elecciones, sospecho que varios sugerirán que la lluvia y el viento son el juicio de Dios ante el liderazgo del presidente Obama.

Aun así, la sociedad estadounidense, en general, aún no interpreta estos desastres naturales como señales del apocalipsis venidero o como evidencia de un castigo ante el mal comportamiento. Cuando se trata de terremotos y huracanes, nosotros sintonizamos el Canal del Clima, no a la Red de Transmisiones Cristiana. E interpretamos estos eventos no a través de profetas bíblicos sino a través de verdades científicas de presión de aire y placas tectónicas.

Como resultado de este vuelco laico, somos mejores en predecir el curso de los huracanes. El Gran Huracán Colonial de 1635 llegó por sorpresa y cobró muchas víctimas, incluyendo, de acuerdo con el gobernador de Massachusetts, John Winthorp, a algunos de las ocho comunidades nativas que la tormenta “voló junto con sus tiendas”. Sandy no es inesperada, gracias a la ciencia.

Sin embargo, los estadounidenses no pueden dejar de hablar de Dios. Por lo menos, de acuerdo con Newt Gingrich, la opinión de Mourdock acerca de la violación y la teología reflejan la posición de “prácticamente cada católico” en Estados Unidos. Y si vamos a creer en la página completa de anuncios que sacó Billy Graham, la voluntad de Dios será que Mitt Romney le gane a Obama.

En lo que a mí respecta, no estoy tan seguro de que la voluntad de Dios tenga que ver con las tormentas (políticas o de otro tipo). Mi punto de vista es que cualquier Dios que valga la pena adorar no será tan predecible, o tan caprichoso.

No creo que Graham, Mourdock o Gingrich hablen en nombre de Dios. Solo replican en su nombre únicamente, con base a sus propios miedos y experiencias. Y leen la Biblia a través de su política, no al revés.

Cuando se trata de tormentas como Sandy, simplemente no creo en un Dios que ahoga bebés negros en Haití, pero se rehúsa a oprimir las voces de los hombres blancos enojados y viejos que hablan barbaridades en su nombre.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Stephen Prothero.

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