OPINIÓN: Informar y prevenir, los 'antídotos' contra el mal de la diabetes

El padecimiento es una de las principales causas de muerte a nivel mundial y existe poca información para promover su prevención
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Autor: Laura Moreno Altamirano | Otra fuente: 1

Nota del editor: Laura Moreno Altamirano es médica, epidemióloga y tiene un doctorado en antropología. Es profesora de pregrado y posgrado. Es jefa del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). 

(CNNMéxico) — La diabetes tipo dos es una enfermedad crónico-degenerativa que requiere atención permanente y que demanda consulta médica frecuente. La clave para que el padecimiento no aumente a un ritmo acelerado consiste en que se le proporcione una intervención eficaz. 

En México, la diabetes es la primera causa de ceguera adquirida en edad productiva; también es la primera causa de amputaciones no traumáticas de miembros inferiores y de insuficiencia renal crónica. Dentro de sus impedimentos agudos se encuentra principalmente el coma diabético.

El tipo más frecuente (el 90% de los casos) es la diabetes mellitus no insulino dependiente (DMNID) o tipo 2. Los síntomas característicos son polidipsia o sed intensa, deseo frecuente de orinar, apetito aumentado y pérdida de peso sin causa aparente. 

Las causas más frecuentes de muerte van ligadas a las complicaciones que surgen por la enfermedad. La principal es la ateroesclerosis de los grandes vasos sanguíneos; los infartos, un accidente vascular cerebral y el riesgo de amputación de miembros inferiores. Las dificultades crónicas de los pequeños vasos son principalmente la insuficiencia renal, pérdida de la visión central y pie diabético, que se manifiesta por dolor o pérdida de sensibilidad y úlceras en la piel.

En el mundo existen más de 330 millones de enfermos y se calcula que para el 2030 serán más de 438 millones (7.8% de la población adulta). La mayoría de los casos se presentan en países en desarrollo, y por ser difícil de detectar a simple vista, se estima que únicamente la mitad de los individuos que padecen diabetes lo saben, y que en los países en desarrollo lo ignoran el 80%. La prevalencia global de diabetes es de 6.4%, según datos estipulados por la Federación Internacional de Diabetes. 

El aumento en la frecuencia de esta enfermedad, además del componente genético, se debe al cambio en la forma de vida, que conlleva obesidad, sobreingestión de alimentos ricos en grasa y azúcares, y el sedentarismo.

La diabetes se asocia con factores de carácter cultural y social, que sumados a las causas biológicas, entre ellos los genéticos, el envejecimiento y la distribución de grasa corporal, son parte del comportamiento de la enfermedad.

La Secretaría de Salud informa que el padecimiento ocupa la primera causa de muerte de la población general en México desde el 2000. 

La prevalencia de diabetes es de dos a cuatro veces mayor en las personas poco activas. La actividad física tiene efectos beneficiosos sobre los lípidos sanguíneos, la presión arterial, el peso y la distribución de la grasa corporal.

La diabetes representa una carga económica muy grande tanto para el sistema de salud como para los individuos. Los gastos en salud para diabetes se estimaron en 2010 en el 11.6% del gasto sanitario total en el mundo. El 80% de los países costearon entre el 5% y 13% del presupuesto total en salud, de acuerdo con la información recopilada en la obra de Kathryn Dean, del Instituto de Medicina Social de la Universidad de Copenhague, Dinamarca, Self-care components of lifestyle.

Para un problema de salud de esta dimensión, indudablemente que es necesaria la formación de recursos humanos que apoyen la prevención y el manejo de la enfermedad. 

Una tarea esencial en el primer nivel de atención es la realización de actividades dirigidas a la detección temprana de la enfermedad en grupos de alto riesgo.

Además, esas acciones deben estar acompañadas de otras estrategias de intervención a nivel social, como el impulso de las políticas públicas dirigidas a contribuir a la salud de la población, entre las que se encuentran la regulación de la publicidad de bebidas embotelladas y de alimentos con exceso de energéticos.

Es indispensable la reorientación de los servicios de salud hacia la comunidad y hacia el cuidado de la salud, es decir, a prevenir e informar. 

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Laura Moreno Altamirano 

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