OPINIÓN: La COP18, un oportuno cambio de imagen para Medio Oriente

Qatar, el anfitrión primerizo, tendrá que exponer el interés y sus propuestas para tomar parte en las acciones contra el cambio climático
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Autor: Wael Hmaidan | Otra fuente: 1

Nota del Editor: Wael Hmaidan es el director de Climate Action Network International, una red de más de 700 Organizaciones No Gubernamentales en más de 90 países que insta al gobierno y a los individuos a actuar para revertir el cambio climático y alcanzar niveles ecológicamente sustentables. El activista libanés también es el director ejecutivo y fundador de IndyACT.

(CNN) – Cuando la COP18, una de las reuniones anuales más grandes de cambio climático de las Naciones Unidas, empiece esta semana en Doha, la capital de Qatar, será la primera vez que un país de Medio Oriente sea anfitrión.

Como tal, las pláticas son el marco perfecto para que los países en la región demuestren que toman en serio el fenómeno climático. La mejor manera de empezar es sentar objetivos para reducir las emisiones de carbón.

En Medio Oriente han pasado por muchas cosas últimamente, pero a veces la región es muy reservada con respecto al cambio climático, sin mencionar que algunos países son considerados unos "obstáculos" del proceso. Por lo mismo, las negociaciones son algo tensas.

La cumbre de la ONU ofrece la oportunidad de cambiar esa imagen, si es que las comunidades árabes juegan bien su papel. Las propuestas en el escenario internacional es un paso para que los países tomen la dirección correcta, pero también la sociedad deberá incentivar un fuerte movimiento ambientalista árabe.

Esto ya comenzó, y basta con ver a la organización Arab Youth Climate Movement, que viaja a través de una docena de países para conocer como los jóvenes, que también fueron instrumentos para la Primavera Árabe, le piden a sus líderes que tomen acciones cuando se trata del gran problema ambiental que enfrenta Medio Oriente y el Norte de África.

Claro que la COP18 no solo se trata de lo que hará el mundo árabe, sino a nivel mundial también. Es una conferencia clave de transición, donde se necesita borrar las huellas de las viejas negociaciones, y empezar de nuevo. Un tema importante que los participantes tienen que resolver es el límite de las emisiones globales y la manera de reducirlas rápidamente.

De acuerdo con la ciencia, las emisiones deberían llegar a su máximo en el 2015, si queremos mantener el calentamiento global dentro de los dos grados Celsius. Sin embargo, esto no viene sin riesgos –como lo han mostrado recientemente los fenómenos naturales que cada vez son peores como el huracán Sandy y las sequías en Rusia y Estados Unidos– es un objetivo que nuestros líderes realmente pueden alcanzar.

Al estar de acuerdo con este máximo climático, los países que históricamente han sido grandes emisores como Estados Unidos, Canadá, Europa, Japón y Australia, tendrán que aumentar sus compromisos de reducción. El Protocolo de Kyoto actualmente es el único trato que los obliga, y se podría renovar aquí en Doha. Esto debería de suceder hasta haber cerrado todos los huecos que debilitan la iniciativa.

Aunque parece difícil lograr todo, no progresar en Doha significaría un gran costo para la sociedad. El reporte de unos colegas llamado Beyond dangerous climate change: emission scenarios for a new world, escrito por Kevin Anderson y Alice Bows en el 2011, señala que hay un entendimiento general entre científicos de que un aumento de cuatro grados Celsius a una temperatura global es incompatible con la comunidad internacional.

Esto quiere decir que si no empezamos a reducir urgentemente nuestras emisiones de gases invernadero, el colapso de la civilización humana será inminente. Nuestros patrones actuales nos llevarán a un aumento del 2.5 a cinco grados antes de que termine el siglo.

Hasta ahora, el mundo sólo se ha calentado 0.8 grados Celsius, y ya vivimos consecuencias severas. Las últimas estadísticas aseguran que el huracán Sandy mató a más de 100 personas y costará 50,000 millones de dólares solo en Estados Unidos, tiene sentido pensar en acciones estrictas contra el cambio climático tanto en lo económico como en lo humano.

Sin embargo, una verdadera esperanza se construye alrededor de la reunión en Doha. Comparada con las negociaciones del año pasado, el compromiso de China y Estados Unidos –ambos grandes emisores con gran influencia en estas pláticas— ahora es verdadero.

El presidente Barack Obama, quien recientemente ganó su reelección, hizo un llamado a la acción climática en su discurso de victoria y el nuevo líder chino Xi Jiping aclamó un 'mejor ambiente' en su discurso de aceptación. La sociedad civil espera que estos líderes defiendan lo que es verdaderamente importante, dentro de las negociaciones de la ONU y acordar un trato justo y ambicioso que conservará el futuro del planeta para las siguientes generaciones.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Wael Hmaidan.

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