OPINIÓN: Peña Nieto y Obama escriben un nuevo capítulo para México

El encuentro de ambos mandatarios podría resultar en mejores beneficios para México a nivel internacional
¿Cuál será la agenda bilateral entre México y EU?
Autor: Andrew Selee y Christopher Wilson | Otra fuente: 1

Nota del Editor: Andrew Selee es vicepresidente de programas en el Woodrow Wilson International Center for Scholars y consejero principal del Instituto Mexicano en el Wilson Center. Christopher Wilson es asociado del Instituto Mexicano en el Wilson Center.

(CNN) — Tras la primera reunión entre el presidente estadounidense Barack Obama y el presidente electo mexicano Enrique Peña Nieto, el panorama de las relaciones bilaterales mostrará un cambio profundo desde que el mandatario Felipe Calderón tomó el puesto hace seis años.

Los migración ilegal se encuentra en su nivel más bajo de las últimas cuatro décadas, y la violencia por el crimen organizado, que depende de la cooperación entre ambos países, finalmente decae.

La violencia es un tema crítico, pero los temas económicos —bilaterales y globales— se encuentran sobre la mesa mientras las dos naciones superan el freno global. Ambos líderes necesitarán hacer un mayor énfasis al respecto, incluyendo la creación de empleos. Pero también es una oportunidad para fortalecer la colaboración en otros temas.

En la mayoría de las relaciones de intercambio, Estados Unidos simplemente compra bienes o los vende a otros países. Sin embargo, con sus vecinos de México y Canadá, la manufactura se hace en conjunto. Aproximadamente un 40% de las exportaciones mexicanas tiene lugar en Estados Unidos.

En comparación con China, Brasil e India que son del: 4%, 3% y 2% respectivamente. Solo Canadá, con un 25%, está cerca. Las economías estadounidenses y mexicanas están tan profundamente ligadas al crecimiento y los beneficios del uno con el otro, y bajar los costos de transacción de bienes en la frontera ayuda a que trabajadores y consumidores tengan dinero en los bolsillos.

Para hacer esto, será importante mejorar los puertos fronterizos de entrada al invertir en infraestructura y en empleados, al igual que implementar nuevas técnicas de administración para reducir las situaciones de riesgo y agilizar la entrada a cargamentos confiables. 

Perseguir un Acuerdo de Cielo Abierto entre las aerolíneas de las dos naciones y crear un programa piloto de camiones que cruzan la frontera —en la que los camioneros mexicanos pueden llevar bienes a regiones recónditas de Estados Unidos y viceversa— también fortalecerá la competitividad. Aunque éstos generalmente se ven como problemas fronterizos, los beneficios son para los estados que dependen de las exportaciones y la producción conjunta con México, como sucede en Michigan, Illinois, Ohio, Nebraska, Iowa, Dakota del Sur, New Hampshire y Georgia.

México también tiene reservas petroleras abundantes y es uno de los cuatro o cinco países con las reservas de gas más grandes en el mundo. El nuevo gobierno mexicano probablemente buscará una mayor reforma energética en los próximos años que podrá acrecentar su producción de manera substancial. Si eso sucede, seguramente atraerá una gran ola de inversión a la economía mexicana y podría contribuir algo importante a las discusiones de la seguridad energética estadounidense.

Las administraciones de Obama y Peña Nieto también quieren fomentar un plan importante en materia de educación con una alianza del sector público y privado para estimular el intercambio educativo accesible para todos. México podría formar a la próxima generación de ingenieros, científicos y profesionales médicos en universidades estadounidenses mientras que los estudiantes extranjeros podrán aprender español y otros elementos culturales en México que necesitarán para competir en la escena global.

Sin duda, la seguridad conjunta continuará siendo una parte muy importante en la relación de estas naciones. Con la mayoría de los organizaciones criminales deshabilitadas, es tiempo de pensar en estrategias que disminuyan la violencia y fortalezcan la ley.

El gobierno estadounidense aún puede hacer mucho para reducir el lavado de dinero y el tráfico de armas. La administración mexicana deberá trabajar en reformar a sus policías, jueces y juzgados. Los esfuerzos pueden ser mucho más efectivos si las naciones trabajaran juntas en pro de la seguridad y la protección de los ciudadanos en ambos países.

La migración es uno de los problemas que competen a ambos, pero no se presta para llegar a un acuerdo en común.  Muchos estudios demuestran que la oleada migratoria ha llegado a un cero neto y que podría ser negativa, ya que, motivará a que los dos países piensen seriamente en lo que México podría hacer para vigilar sus fronteras si Estados Unidos considera realizar un cambio en sus leyes.

Finalmente, mientras México continúe en desarrollo económico, cada vez será más posible que los gobiernos se enfoquen en retos globales. El primer paso ya fue dado. México fue el anfitrión del G-20 a principios de este año, y también se integró a las pláticas del acuerdo comercial de la Sociedad Trasatlántica, que llevó a extensas discusiones entre los dos gobiernos acerca de temas económicos.

Las negociaciones, la seguridad y la migración serán los temas más importantes en la reunión de los dos líderes. En el transcurso, la relación bilateral podría llegar a ser algo similar a lo que sucede con Canadá, en la que los temas internacionales son igual de importantes.

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Una agenda balanceada entre Estados Unidos y México, que busque acercamientos creativos y colaboradores en temas que van desde lo local a el terrorismo y desde una producción regional a las finanzas internacionales, promete beneficios significantes para la gente en ambas naciones en los siguientes años.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Andrew Selee y Christopher Wilson.

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