OPINIÓN: La polémica detrás del matrimonio entre personas del mismo sexo

Aunque ya es legal en ocho países europeos, aún existen retos y una oposición organizada a la cual enfrentar
Autor: Simon Hooper | Otra fuente: 1

Nota del editor: Simon Hooper trabajó ha trabajado como periodista de noticias internacionales, de política y deportes para sitios web y publicaciones como CNNAl Jazeera, The New Statesman y Sports Illustrated.

(CNN) – En el imaginario popular, la década de 1960 es considerada como la época del "amor libre" y la liberación sexual. Sin embargo, en 1967, mantener una relación gay en Gran Bretaña implicaba el riesgo de ser arrestado, encarcelado y humillado públicamente.

Aunque la homosexualidad se despenalizó finalmente a mediados de ese año en Inglaterra y Gales —un mes después del lanzamiento del álbum Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, de los Beatles— la gente gay de Escocia tuvo que esperar hasta 1980 para gozar de ese mismo derecho; los de Irlanda del Norte lo hicieron dos años más.

Esta semana, casi 46 años después, la Cámara de los Comunes —la cámara baja del parlamento británico— dio otro paso decisivo en el camino a conceder igualdad absoluta a los homosexuales al votar a favor de una ley con la que se les concedería el derecho a casarse.

Las sociedades civiles, que otorgaron a las parejas del mismo sexo derechos legales equivalentes a las de un matrimonio heterosexual, han estado permitidas en Gran Bretaña desde 2005.

El voto de este martes en Londres ocurrió mientras la Asamblea Nacional de Francia debatía una ley respaldada por el gobierno para legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Uno de los artículos medulares en la legislación propuesta, que redefine al matrimonio como el acuerdo entre dos personas, sean del mismo sexo o no, fue aprobado por unanimidad. Eso sugiere que la iniciativa adquirirá carácter de ley eventualmente, a pesar de las más de 5,000 correcciones que presentaron los opositores en un aparente intento por retrasar el proceso. 

Aunque los defensores de los derechos de los gais en Londres y París tienen una razón para celebrar, sus legisladores no están a la vanguardia. El matrimonio entre personas del mismo sexo ya es legal en ocho países de Europa — incluidos Alemania, Holanda y España— así como en Argentina, Canadá, Sudáfrica y algunos estados de Brasil.

Mientras tanto, la causa de los derechos de los gais en Estados Unidos, donde nueve estados y Washington DC han legalizado el matrimonio entre personas del mismo, recibió un apoyo histórico por parte del presidente Barack Obama en el discurso de toma de posesión de su segundo mandato:

“Nuestro viaje no estará completo hasta que nuestros hermanos y hermanas gais reciban un trato igual ante la ley; si en verdad somos iguales, entonces seguramente el amor que nos profesemos el uno al otro tendrá que ser igual”.

Las encuestas de opinión más recientes tanto en Gran Bretaña como en Francia indican que una sólida mayoría apoya la igualdad de derechos para los matrimonios de parejas del mismo sexo.

Roberta Sklar, vocera de la Comisión Internacional para los Derechos Humanos de los Gais y Lesbianas dijo que aparentemente es un tema que apela a los sentimientos de la gente.

“Hemos visto que la legalización de la igualdad en el matrimonio ha tomado impulso”, dijo Sklar a CNN. “Pienso que si cambias la palabra ‘matrimonio’ por la palabra ‘amor’, de inmediato entenderás por qué. El amor es una experiencia universal y de muchas formas el matrimonio equivale al amor, así que sentimentalmente, la gente ha llegado a entender el amor y el matrimonio de esa manera”.

Ese impulso también ha generado una mayor solidaridad internacional entre los grupos que pugnan por los derechos de los gais, de acuerdo con Andy Wasley, vocero de la organización altruista Stonewall, en Gran Bretaña.

“Trabajamos con organizaciones de todo el mundo para ayudar a combatir la homofobia y hemos asesorado a activistas en países como Croacia o Eslovaquia, en donde se espera aprender de los avances que hemos tenido en el tema de la igualdad en Gran Bretaña”, dijo Wasley a CNN.

Wasley señaló que el creciente reconocimiento y consciencia sobre los principios de los derechos humanos universales a través de instituciones como las Naciones Unidas o la Unión Europea también han ayudado a la causa de los defensores de los derechos de los gais. Hizo referencia a la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en la que se reconocen los “derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”.

No obstante, los activistas advierten que los avances en el tema del matrimonio entre personas del mismo sexo en las naciones occidentales pueden distraer la atención de las labores más urgentes para garantizar los derechos humanos básicos de los gais en muchas partes del mundo donde la homosexualidad aún es ilegal y la homofobia está profundamente arraigada.

“Cuando hablo con mis colegas de esos lugares, dicen: ‘No nos interesa el matrimonio gay. Queremos que se respeten nuestros derechos humanos fundamentales’. El derecho a una vida segura, a reunirse con amigos, a expresarse abiertamente. Esas son las cosas que las democracias occidentales dan por sentadas”, dijo Sklar.

Wasley también destaca la persistente homofobia ocasional en Reino Unido y hace referencia a la investigación de Stonewall que indica que más de la mitad de los jóvenes gais, lesbianas y bisexuales han sufrido agresiones en la escuela y que el año pasado, la Oficina del Interior registró 4,200 crímenes por homofobia en Inglaterra y Gales.

"Ha habido grandes progresos a lo largo de los últimos 10 años, pero claramente todavía tenemos problemas graves. Mientras los miembros de la sociedad no superen sus problemas con la homosexualidad, habrá trabajo por hacer", dijo.

Aunque los activistas por los derechos de los gais se inspiran con frecuencia en el extranjero y encuentran causas en común, sus opositores también se movilizan a nivel internacional y muchos de ellos están unidos por una creencia religiosa.

En su mensaje de vísperas de Navidad, el papa Benedicto XVI exhortó a los católicos a oponerse al matrimonio gay al alabar los comentarios opositores de Gilles Bernheim, el principal rabino de Francia, con lo que se vislumbró una posible alianza interreligiosa, de acuerdo con muchos observadores.

Mientras tanto, en Gran Bretaña, el nuevo arzobispo de Canterbury, Justin Welby, usó su primer discurso público como líder de la comunidad anglicana mundial para reiterar las preocupaciones de la Iglesia de Inglaterra.

Los opositores del matrimonio gay sostienen que el argumento de igualdad que defienden los activistas es falso y que redefinir la noción de matrimonio de forma más amplia para que trascienda a la unión tradicional entre un hombre y una mujer conlleva riesgos sociales reales.

“Nadie quiere ser considerado como opositor a la igualdad y los grupos de presión a favor de los derechos de los gais han logrado encuadrar eficazmente su argumento para que parezca equivalente al que se usa para acabar con la esclavitud”, dijo a CNN Austen Ivereigh, portavoz del grupo de presión Voces Católicas.

Ivereigh dijo que en la sociedad occidental, el matrimonio tradicionalmente se entiende como “una institución conyugal en cuyo eje se encuentra la diferencia sexual”. El permitir que la gente del mismo sexo se case implica degradar la importancia del matrimonio al malinterpretarlo como una simple 'relación doméstica entre dos personas' ”.

También cuestionó que el apoyo del público al matrimonio gay en Gran Bretaña y Francia sea tan sólido como lo indican las encuestas y afirma que la gente está confundida. Dijo que los activistas opositores en Gran Bretaña han recibido el apoyo de sus colegas franceses, quienes se han volcado a las calles por cientos de miles para oponerse al gobierno.

“No ha habido mucha acción internacional coordinada aún, pero se puede ver que empieza a surgir”, dijo Ivereigh.

Sin embargo, Peter Kellner, de la agencia británica de encuestas YouGov, dijo que la oposición a la legislación sobre derechos de los gais tiende a olvidarse en cuanto se aprueba una ley. Citó como ejemplos la despenalización de la homosexualidad en 1967 y la modificación de una ley en 2000 con la cual se cambió a los 16 años la edad permitida para tener sexo consentido, tanto para heterosexuales como para homosexuales. 

“La historia nos dice que las medidas que impulsan los derechos de los gais dejan de ocasionar controversias casi tan pronto como se aprueban”, dijo Kellner.

“Antes de la legislación de 1967… Gallup descubrió que eran más las personas que pensaban que debería seguir siendo ilegal. Después, eran más las personas de todos los niveles que coincidían en que no había forma de dar marcha atrás. Es similar lo que ocurrió con la edad de consentimiento. En ambas ocasiones, los opositores a las reformas se retiraron una vez que la ley se reformó”.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Simon Hooper

 

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