OPINIÓN: ¿Por qué ya no existen las citas de amor tradicionales?

Los cambios actuales en la manera de relacionarse amorosamente con otras personas hacen de las citas tradicionales algo pasado de moda
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Autor: Jessica Massa | Otra fuente: 1

Nota del Editor: Jessica Massa es autora de “La manada: Cómo encontrar el amor en el mundo post citas”

(CNN) - Llegó el Día de San Valentín. Si es soltero, probablemente se encuentre evaluando y reevaluando su vida amorosa. Su Instagram lleno de fotos filtradas de rosas, chocolates y muchos besos será un constante recordatorio de que usted no está enamorado y no tiene una relación.

Mientras tanto, una interminable cadena de anuncios de compromiso en Facebook podría llevarle a cuestionar su soltería y a preguntarse qué es lo que ha estado haciendo mal. Puede que incluso se prometa a sí mismo encontrar una pareja para el Día de San Valentín del próximo año y así poder ser una de las personas que tuitean acerca de la búsqueda de ese regalo perfecto.

Pero, ¿de qué manera? ¿Debería seguir el camino al amor que está pasado de moda? ¿Ponerse un vestido negro, salir a los bares y esperar a que alguien le invite a cenar y al cine? ¿Recrear el noviazgo de sus padres?

No. Ya que estamos en el 2013, y las citas tradicionales, en la forma en que las conocemos, ya no existen.

Hace unos años, cuando viajé por todo Estados Unidos, entrevisté a más de 100 hombres, mujeres y parejas acerca de sus vidas amorosas, en ciudades grandes y pequeñas. Mi misión era entender cómo son en realidad las relaciones, los romances y el amor en la actualidad.

Lo que hallé fue que vivimos en un mundo postcitas.

Las parejas felices con los que hablé no se habían conocido e inmediatamente empezado a salir. Por el contrario, se había relacionado de una manera más natural, y sí, más ambigua. Jugaban en el mismo equipo de voleibol o eran compañeros de trabajo en una campaña política. O pasaban el rato en el mismo grupo social o durante años fueron amigos antes de relacionarse íntimamente o se involucraron repentinamente sin planes iniciales de tener una relación. O se conocieron cuando vivían en distintas partes del país y hablaban a través de Facebook o Gchat antes de comprometerse de lleno a sus romances.

En vez de tener citas concretas, ellos probaron las aguas románticas, entraron y salieron de las zonas grises, y emplearon la tecnología para explorar varios aspectos de sus vínculos antes de ponerle etiquetas o expectativas a su relación.

Esta ambigüedad romántica también se reflejó en mis pláticas con personas que no tenían pareja. Al preguntarles que definieran su estatus romántico, me dieron respuestas como: "Bueno, es una cosa incierta" y "¡Es verdaderamente complicado! ¿Cuánto tiempo tienes?" y "Lo definiría como, mmm, ¿salir?, ¿algo parecido a salir con alguien?".

Los solteros no tenían citas, y las parejas jóvenes que se habían enamorado no habían llegado a ese punto por medio de citas.

Sí, había hombres y mujeres que lamentaban que ya no existieran las citas. Anhelaban la claridad sincera de una época anterior en la que los roles de género eran evidentes y la tecnología no jugaba un papel central. Entonces no tendrían que lidiar con la ambigüedad de los correos electrónicos o las confusas señales de los mensajes de texto. No tendrían que analizar cada palabra y cada interacción.

Sin embargo, a la par, incluso esas personas estaban dispuestas a admitir que salir a las verdaderas "citas" era algo con en donde había mucha presión y no eran muy agradables. Las citas tradicionales, señalaron, alentaban un ambiente excesivamente formal, poco auténtico, el cual terminaba por obstaculizar, en vez de ayudar, sus intentos por lograr establecer vínculos románticos.

Así lo expresó perfectamente una entrenadora personal, de 29 años, en Denver, quien había experimentado con citas a través de internet, con gente que arregla citas y con citas a ciegas.

"Es difícil decir algo en la primera cita, se está en algo demasiado superficial", explicó. "Creo que las expectativas hacen más difíciles las cosas. Hacen que sea mucho más difícil elegir a alguien, debido a que hay una sensación de que los riesgos son mayores. Se extraña esa chispa. ... Mientras que cuando solo se 'pasa el rato', es más sencillo".

Si las mujeres batallaban con las presiones de las citas tradicionales, los hombres las odiaban.

Como dijo un estudiante de posgrado de 26 años en San Francisco: "Siento esta carga de tener que hacer algo excéntrico o inteligente o poco ortodoxo. Siento como si luchara una batalla casi imposible para destacar. Tengo que mostrarle a una chica un truco de magia".

¿Qué hay de lo que piensa acerca de conocer a las mujeres por medios más naturales? "La ambigüedad es mucho más romántica y divertida", dijo. "De esa forma es mucho más fácil enamorarse".

¿Y qué no es ese el punto? ¿Qué el cortejo sea divertido mientras el amor se desarrolla?

El actual paisaje romántico está lleno de ambigüedades, zonas grises y falto de garantías sobre a dónde puede conducir cualquier vínculo dado. Así que considere este Día de San Valentín como una oportunidad para dejar de lado sus expectativas obsoletas y adopte una nueva mentalidad.

Olvídese de las citas. En lugar de eso, reciba con gusto esta nueva época y vea cada encuentro como un posible momento de emoción y chispas románticas.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Jessica Massa.

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