OPINIÓN: El caso Pistorius, un llamado contra la violencia de género

El caso del atleta es una señal para que las sociedades de todo el mundo acaben con la agresión contra las mujeres
Autor: Frida Ghitis | Otra fuente: 1

Nota del Editor: Frida Ghitis es una columnista de asuntos internacionales para el Miami Herald y World Politics Review. La exproductora y corresponsal de CNN, es autora de El fin de la revolución: un mundo cambiante en la era de la televisión en vivo.

(CNN) — El mismo día en que miles de mujeres se levantaron para participar en el evento One Billion Rising, considerado como la mayor acción de masas para detener la violencia contra las mujeres y las niñas, una triste noticia llegó desde Sudáfrica acerca de otra mujer asesinada.

La razón por la que resaltamos la muerte de Reeva Steenkamp, de 30 años, de entre otras tantas asesinadas, es porque el hombre acusado de matarla, su novio, es Oscar Pistorius, un reconocido atleta apodado Blade Runner, un corredor con dos amputaciones cuyas hazañas olímpicas con sus piernas de fibra de carbono lo convirtieron en una estrella internacional.

No sabemos lo que la investigación develará, sin embargo, Reeva está muerta. Coincidentemente, el caso de Pistorius se da el Día de San Valentín, fecha determinada por los activistas para centrar la atención en la crisis de la violencia contra las mujeres.

En los últimos meses, los ataques brutales contra las niñas y las mujeres han despertado la conciencia del mundo con mayor frecuencia.

No hay duda de que muchas sociedades por fin alzan la voz en contra de esa práctica común de atacar, violar y matar mujeres, lo cual ocurre en todos los rincones del mundo.

No cabe duda de que los autores de estos crímenes son unos cobardes que emplean la fuerza física para intimidar o ejercer el poder. Hemos llegado a conocer a algunas de sus víctimas.

Hay que recordar el caso de Malala Yousafzai, la niña paquistaní que fue objeto de un ataque por parte de los talibanes debido a que proclamó que todas las niñas tienen derecho a la educación.

Ella ha sobrevivido y se comprometió a continuar su lucha a pesar de la promesa de los talibanes de matarla. El contraste del valor no podría ser más grande.

También está Nirbhaya, la estudiante universitaria de Nueva Delhi que fue violada en un autobús. Murió a causa de sus terribles lesiones, aunque su desgracia conmovió tanto a la India y al mundo entero que su legado ha alimentado la batalla para poner fin a esta violencia.

Así como Malala ha inspirado a muchas niñas a exigir educación, Nirbhaya ha despertado en la India la necesidad de mejorar las leyes y su aplicación para proteger a las mujeres. Mientras las autoridades actúan conjuntamente, las valientes jóvenes de la India aprenden defensa personal. No es extraño que las festividades por el One Billion Rising hayan sido un éxito en ese país.

Los organizadores dicen que el Rising se lleva a cabo en 203 países. Si el dato es cierto, eso significaría que las mujeres de la mayoría de los países en el mundo podrían prestar atención al llamado de un levantamiento, y la danza. Sí, bailar como un signo de "solidaridad, propósito y energía" para "sacudir el mundo".

Un esfuerzo global para poner fin a la violencia a través de la canción y el baile.

Sin embargo, en medio de la celebración, es importante tener en cuenta lo que significa la fecha. Según estadísticas de la ONU, una de cada tres mujeres padecerá violencia a lo largo de su vida, incluyendo golpizas, violación o agresiones, lo cual hace de este tipo de violencia un problema más frecuente que el SIDA, la malaria o cualquier otra enfermedad. Esto significa que mil millones de mujeres actualmente vivas pasarán a formar parte de esa estadística, de ahí el nombre One Billion Rising.

Las mujeres solían callar sus agresiones, por vergüenza o miedo a ser rechazadas. Pero en la actualidad eso no pasa tanto. Ahí está Lara Logan, corresponsal de CBS, atacada en la Plaza Tahrir, de El Cairo, mientras cubría la revolución egipcia, forma parte de las innumerables mujeres agredidas en Egipto por pandillas de hombres.

Algunas mujeres manifestantes a favor de la democracia y el respeto a sus derechos, fueron sometidas a "pruebas de virginidad" por parte del ejército egipcio.

El problema tiene raíces profundas y ramificaciones de largo alcance. Las mujeres han soportado el uso de la violación como arma de guerra, y la violencia doméstica como una herramienta de control en el hogar.

La violencia doméstica es una de esas viejas tradiciones que deberían haber dejado de existir hace mucho tiempo. Un estudio de 2012 elaborado por la UNICEF encontró que la mayoría de los jóvenes de la India creían que golpear a la esposa está justificado. Sin embargo, otros estudios hallaron que el problema no conoce fronteras. La ONU dice que aproximadamente 14,000 mujeres rusas mueren cada año por maltrato.

En algunos países, las mujeres sufren agresiones como represalia por parte de otros miembros de la familia por sus propias faltas percibidas en los denominados "crímenes de honor".

En las zonas de guerra, los combatientes violan a las mujeres para humillar a sus enemigos, perpetrar su "pureza étnica" y obligar a la gente a huir. En un estudio, el 92% de las mujeres liberianas dijeron que habían sido violadas durante la guerra de ese país.

Mientras usted lee esto, mujeres son atacadas sexualmente en Siria, el Congo y otros países en conflicto. Después, muchas de ellas serán rechazadas por sus familias.

La violencia contra las mujeres tiende a ir de la mano con la falta de igualdad. También es señal de mal funcionamiento de una sociedad. Es un problema persistente, aunque uno que responde a las medidas, como las que acaban de aprobarse después de una desconcertante batalla política en Estados Unidos.

A medida que el mundo cambia, los países salen de la pobreza y la gente lucha por sus derechos, podemos ver el nivel de la violencia contra la mujer como uno de los indicadores de su éxito.

Los informes sobre Desarrollo Humano Árabe de 2002 y 2005 establecieron que el bajo estatus de las mujeres es una de las razones por la que los países árabes se habían estancado, y calificaron el ascenso de las mujeres como "un prerrequisito para el renacimiento árabe".

La Sudáfrica de Pistorius, país con una amplia historia en la lucha por la igualdad racial, tiene un historial preocupante en materia de violencia contra las mujeres.

En todas partes del mundo, la conciencia y la determinación de las mujeres para hacer frente a la violencia son un gran paso adelante. Pero tragedias como el asesinato de Steenkamp en Sudáfrica son un recordatorio de lo apremiante de la causa.

Cualquier país, cualquier sociedad que quiera avanzar y ganar un lugar de honor entre las naciones debe tener como prioridad enseñar a los hombres desde pequeños que es inaceptable atacar a las mujeres en cualquiera de sus formas, y que quienes las lastiman o intimidan deben ser castigados.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Frida Ghitis.

Ahora ve
No te pierdas