OPINIÓN: No, no alimenten a los osos polares (todavía hay esperanza)

Un nuevo documento científico establece algunas opciones para evitar la desaparición de los osos polares
oso polar cubs
oso polar cubs  oso polar cubs  (Foto: )
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Autor: John D. Sutter | Otra fuente: 1

Nota del Editor: John D. Sutter es un columnista de CNN Opinión. Encabeza el proyecto Change the List, el cual se centra en derechos humanos y justicia social.

(CNN) — Aquí hay una pregunta muy deprimente:

Si un oso polar ya no tiene hielo para estar sobre él y debe tener sus "croquetas para oso" (ese es un término real; pronto más sobre ello) trasladadas a través de helicóptero al Ártico, ¿sigue siendo un oso polar? ¿O es una especie de experimento tipo zoológico, una triste, pero quizá inevitable consecuencia de una era del derretimiento de los hielos y calentamiento climático?

Planteé una versión menos larga de esa pregunta a Andrew Derocher, biólogo y experto en osos polares de la Universidad de Alberta. Recientemente publicó un documento en el que se describen diversas acciones de emergencia que probablemente tendrán que tomarse pronto para salvar a los osos del Ártico.

Entre los escenarios que plantea Derocher se encuentran las utilizar helicópteros para arrojar alimentos a los osos polares desde las alturas en tanto su hábitat de hielo sigue derritiéndose, a un costo de 32,000 dólares por día para los osos "más accesibles". (La esperanza es que este tipo de intervenciones durarían días al año, no meses).

"Es mucho mejor tener algunos animales en estado silvestre, aun si se les complementa su comida. Si fuéramos la única fuente de alimento para estos animales, entonces tendríamos algunos problemas muy serios. Entonces ya no sería realmente un oso polar", dijo Derocher vía telefónica. "Será un carnívoro semisalvaje, semicautivo, de libre alcance. Y probablemente no lo haría bien, aun si el hielo empezara a regresar", ya que el oso se volvería tan dependiente de los alimentos arrojados desde el aire que podría olvidar la forma de cazar.

(Suspiro). En verdad se está aproximando este escenario.

El documento de Derocher, el cual apareció en la revista Conservation Letters, ha acaparado mucha atención porque esboza varias ideas de último recurso para salvar a los osos polares, entre ellas darles de comer comida para osos (bear chow), la cual, como la describe una página comercial de internet, contiene "maíz molido, harina de carne porcina, harina de carne de pescado (sábalo), soya desvainada, gluten de harina de maíz, salvado de soya, grasa animal porcina conservado con hidroxibutilanisol, pulpa de remolacha deshidratada, aceite de soya, taurina, sal", y un montón de cosas que no puedo pronunciar. Está empacado como si fuera comida para gatos.

Sus otras ideas: llevar a los osos hacia el norte, donde es menos probable que se derrita el hielo; la eutanasia a algunos osos, sobre lo cual escribe "puede ser la opción más humana para osos en muy malas condiciones que posiblemente no sobrevivan", y trasladar a algunos de los osos polares a zoológicos.

Ninguna de estas opciones es fácil de digerir, y no solo lo digo por la "harina de carne porcina". Derocher lo sabe. Él no quiere tener que dar de comer a los osos polares, y mucho menos su eutanasia. Tras 30 años de investigar a los osos del Ártico, solo está siendo realista.

A medida que el planeta se calienta, gracias a nuestros coches que consumen gasolina y a las fábricas productoras de energía, el hábitat congelado del oso polar está desapareciendo. El hielo del mar Ártico ha disminuido a un ritmo de 13% por década desde 1979, según el Centro Nacional de Nieve y Hielo. Muchos científicos esperan que el hielo marino veraniego desaparezca en cuestión de décadas. Los osos polares viven y cazan en el hielo marino. Si no hay, no pueden atrapar focas, las cuales tienden a permanecer lejos de la tierra. Y si los osos no pueden atrapar focas, no pueden sobrevivir. No hay de otra.

A no ser, quizá, que se les arroje un poco de comida desde las alturas.

Pero inclusive de esa manera, algo de la esencia del oso se ha perdido.

"Es ridículo, los seres humanos alimentando a osos polares. Los osos polares son animales salvajes", dijo James Eetoolook, vicepresidente de un grupo en Nunavut, Canadá, a Canadian Press. "Son depredadores. Son cazadores. Déjenlos ser".

"No diría que estoy 'en contra' de esto, solo soy escéptico acerca de cuánto bien le hará a ellos", escribió un usuario en mi página de Google+ cuando pregunté sobre el tema. "Me temo que en nuestra prisa por hacer el bien podríamos hacer más daño a largo plazo".

Es fácil tener una reacción de latigazo: no alimentar a los osos polares. Es muy yogui, como lo establece Derocher. Pero esos planes, aunque trágicos, puede que sean inevitables en este punto.

El hecho de que tal idea aún se encuentre bajo consideración debería ser una importante llamada de atención, un recordatorio de que el cambio climático es real y de que está ocurriendo ahora. Aunque algunos de sus efectos son inevitables (algunos hábitat del oso polar desaparecerán por completo, dijo Derocher), hay soluciones a largo plazo que podrían ayudar a salvar algunos de los problemas alrededor de los osos polares. O por lo menos, dijo Derocher, son ideas que podrían salvarlos de la extinción.

Las soluciones son todas las cosas que ya se han escuchado antes: reducir las emisiones de dióxido de carbono, utilizar menos energía, caminar para no utilizar el auto, vivir de manera más eficiente.

No hace falta ser un genio para saberlo (o, como un usuario de Twitter hace poco propuso para reemplazar esa frase, "no es entender la ley de impuesto sobre la renta"), aunque se necesitará una gran cantidad de voluntad política en Estados Unidos y en otros lugares para lograr cambios sustantivos.

Al parecer sí existe. En su discurso del Estado de la Unión, el presidente Barack Obama hizo un llamado a la acción en materia del cambio climático "por el bien de nuestros hijos y de nuestro futuro". Alrededor de 35,000 personas se reunieron la semana pasada en Washington para expresar algo similar. Los organizadores dijeron que fue la manifestación más grande de su tipo en Estados Unidos.

Mientras tanto, ninguno de los cinco países que tienen osos polares —Estados Unidos, Noruega, Rusia, Canadá o Groenlandia— cuenta con un plan para responder a las emergencias de osos polares "provocadas por el estrés nutricional", escribieron científicos en el documento reciente, el cual lleva por título El rápido cambio de los ecosistemas y la conservación del oso polar.

La fecha y la forma en que actuemos podrían determinar la rapidez con que la especie desaparezca. Las proyecciones actuales no son buena señal. Investigadores del Servicio Geológico de EU han estimado que dos tercios de los osos polares habrán desaparecido para el 2050. Para hacernos una idea del derretimiento del hielo del Ártico, todo lo que hay que hacer es ver este video de YouTube, de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, el cual muestra el insignificante tamaño del hielo marino en 2012, en comparación con el promedio histórico.

Con todo esto como telón de fondo, alimentar a los osos polares no suena tan descabellado, a pesar de lo triste e irreversible que pudiera ser. Y este tipo de programas existen para otras especies, dijo Derocher, entre ellos para los cóndores de California, los osos negros del estado de Washington y los osos pardos de Europa Oriental.

"Estamos en el punto en el que vamos a llevar a cabo algunos de estos escenarios en algunas partes del Ártico", dijo, "sin duda".

"Los osos ya no son tan gordos como solían ser", dijo, lo cual los hace menos capaces de vivir durante años en el hielo marino. "Es muy evidente cuando se observan los datos y cuando se observa a los animales. A muchos de ellos no les quedan tantas reservas para vivir".

Le pregunté a Derocher qué es lo que lo impulsa. Contestó que no es una persona sentimental, no se siente atado a un oso polar en particular como se siente atado por su golden retriever. Pero cuando se está en el Ártico y se observa lo mucho que los osos batallan, es difícil no preocuparse por ellos como grupo o no querer hacer algo para preservar su poder salvaje.

"Sigo siendo optimista de que los humanos decidirán hacer frente a los gases de efecto invernadero de una manera realista", dijo.

Para ilustrar por qué es importante, me enseñó un video en internet que muestra la muerte de un osezno polar. Pero, como un escritor de Mother Jones dijo, "Sea prevenido: es gráfico y espantoso". No lo vería a menos que de que se tenga la absoluta necesidad de hacerlo. Lo que es más importante es la reacción de Derocher. Para él, el video replica sus experiencias en el Ártico, investigando a los osos que luchan debido al derretimiento del hielo marino.

"Cuando observas eso", dijo, "se debe, creo yo, tener un corazón muy duro como para pensar que tal vez los seres humanos no están pisoteando demasiado este planeta".

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a John. D. Sutter.

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