¿El dólar puede caer hasta los 10 pesos?

La apreciación de la divisa mexicana aumentará con la aprobación de reformas, dice Alfredo Coutiño; el gobierno deberá intervenir para evitar un estancamiento derivado de un superpeso, asegura.
dolares billetes manos  (Foto: Archivo)
Alfredo Coutiño*
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

El peso mexicano continúa imparable, desafiando a los mercados y rompiendo todo pronóstico del día. Así, quienes decían que el piso era de entre 12.25 y 12.30 por dólar han tenido que estar corrigiendo sus pronósticos constantemente, aunque todavía no se atreven a decir que podría caer por debajo de los 12.

Dada la perspectiva de entradas de capital a lo largo del año y en anticipación a la posible aprobación de alguna de las dos reformas de fondo (fiscal y energética) la paridad cambiaria podría incluso acercarse a los 10 pesos por dólar para el próximo año.

Esto podría, más pronto que tarde, forzar a las autoridades a intervenir en el mercado cambiario. La reciente cancelación de la subasta de venta de dólares parece ser una señal en esa dirección.

Definitivamente la suerte del país ha cambiado radicalmente en los últimos cuatro meses, a pesar de que la economía continúa siendo la misma y padeciendo de las mismas debilidades estructurales del pasado.

La repentina euforia de los mercados por México se ha reflejado en una entrada masiva de capitales que ha fortalecido a la moneda mexicana de manera significativa, llevando al peso a una revaluación de poco más de 6% en lo que va del año, con una paridad moviéndose de 13 pesos a finales de diciembre hasta 12.15 en los últimos días. Esto resulta aún más sorprendente cuando se compara con una paridad de 14 pesos dos semanas antes de las elecciones de julio.

Este cambio radical en la paridad cambiaria tiene definitivamente mucho que ver con un fuerte componente de expectativas, sin negar la salud económica del país. Considerando la liquidez global existente, hay tres factores que explican el porqué el peso se ha convertido en la moneda de moda en apenas cuatro meses.

Primero, porque el país ha hecho promesas y hay esperanza de cambio y mejoría. Segundo, porque Brasil se cayó y los inversionistas han salido a buscar un mercado con mejor futuro. Tercero, porque la salud económica del país se ve mejor, en medio de un mundo en desgracia. Es indudable que el país posee fortaleza económica, pero ésta no es nueva porque ya existía desde hace varios años y los capitales no se habían desbocado como ahora lo están haciendo.

Si la fortaleza del peso únicamente reflejara la fortaleza de la economía, y dada que esa condición podría mejorar con las reformas que vienen, entonces no habría razón para preocuparse.

El problema está en que la fortaleza cambiaria va a evolucionar más rápido que la de la economía, lo cual podría afectar la competitividad exportadora y consecuentemente restringir el crecimiento. Existe la probabilidad de que la paridad cambiaria pudiera acercarse a 10 pesos por dólar para el 2014 si se aprueban las reformas fiscal y energética. Con dichas reformas arreciarían los flujos de inversión no solo especulativa sino también directa.

Si el país logra atraer los flujos de inversión como lo hizo Brasil en la época de las reformas, la paridad del peso mexicano podría incluso caer por debajo de los 10 por dólar, sin intervención de las autoridades. En Brasil, las autoridades confiaron y se regocijaron con la fortaleza del real, dejando caer su paridad hasta 1.5 por dólar desde un 3 en la época del presidente Lula da Silva.

Definitivamente eso impuso una cuota restrictiva muy importante sobre la competitividad de la economía y sus autoridades se vieron forzadas a intervenir en el mercado cambiario, aunque de manera tardía cuando la economía ya se encontraba en proceso de estancamiento.

Esta podría ser una lección que México debiera tener presente y evitar regocijarse de la fortaleza del peso. Así, si la paridad amenazara con regresar a niveles estructuralmente no consistentes e insostenibles, el país debería considerar la amarga experiencia brasileña. Por lo cual no es descartable que a pesar de la fortaleza económica de México, el país tarde o temprano podría intervenir en su mercado cambiario sobre todo ante la avalancha de capitales que las reformas podrían detonar en los próximos dos años.

El país debería evitar caer en una situación de complacencia que podría derivar en la pérdida de competitividad cambiaria en los próximos años y que podría obstaculizar el avance económico y el potencial productivo generado por las reformas esperadas.

Ante esta situación, sería recomendable que México no perdiera de vista la lección brasileña y evitara de la manera más transparente un exceso de revaluación cambiaria en los próximos años. La cancelación de la subasta de venta de dólares por parte de la Comisión de Cambios podría representar la antesala de una posible intervención de las autoridades monetarias en el mercado cambiario.

El mecanismo ideal para hacerlo, tanto por ser menos distorsionante como más amigable para el mercado, es a través de la subasta de compra de dólares, lo cual aceleraría la acumulación de reservas internacionales como bien lo hemos estado sugiriendo. Por lo que no se descarta que pronto se ponga en marcha dicho mecanismo para esterilizar el exceso de dólares en la economía mexicana.

Inicia el día bien informado
Recibe todas las mañanas las noticias más importantes para empezar tu día.

Este mecanismo de acumulación de reservas, acompañado de un proceso de esterilización monetaria, le permitiría a las autoridades controlar el exceso de dólares, reducir la revaluación cambiaria, retirar el exceso de pesos en circulación, y consecuentemente reducir las presiones de demanda sobre la inflación; todo esto, sin tener que revertir el inoportuno recorte de tasas.

El autor es director para América Latina de Moody's Analytics*

Ahora ve
Te decimos qué es la neutralidad en la red y por qué debe importarte
No te pierdas
×