OPINIÓN: El acceso generalizado a internet, ¿es una meta alcanzable?

La Sociedad de la Información es una realidad solo para aproximadamente la mitad de la población mundial
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Autor: María Elena Meneses | Otra fuente: 1

Nota del editor: María Elena Meneses es profesora e investigadora de temas de medios, internet y cultura digital del Tecnológico de Monterrey. Síguela en su cuenta de Twitter: @marmenes

(CNNMéxico) — En 2005, durante la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, celebrada en Túnez, la Asamblea General de Naciones Unidas propuso el 17 de mayo como el Día Mundial de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información.

El organismo mundial y los países reunidos en la Cumbre coincidieron en la innegable relevancia de la tecnología para detonar el desarrollo, por lo que propusieron que uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio sería, para 2015, conectar a los ciudadanos que aún no lo estaban.

A dos años del plazo fijado, el compromiso parece estar lejos de cumplirse, aunque hay que reconocer algunos avances.

De acuerdo con la Unión Internacional de Telecomunicaciones, el número de suscriptores de telefonía celular es casi igual al número de habitantes a nivel mundial: 6 millones 800,000 suscripciones. Esto lo convierte en la tecnología de mayor crecimiento en la historia de la humanidad.

Sin embargo, solo el 39% de los habitantes del planeta está conectado a la red, lo que demuestra que la Sociedad de la Información —el modelo social que pone de relieve la tecnología como detonante de desarrollo—, es una realidad solo para menos de la mitad de la población mundial.

La disparidad se palpa cuando observamos que en el mundo en desarrollo la penetración de internet es del 31% contra el 77% en los países desarrollados.

En África, por ejemplo, solo el 16% de las personas está en línea, contra el 75% de la población europea. Este fenómeno se denomina brecha digital, es decir, lo que separa a las personas, países y regiones por el nivel de conexión y uso de la tecnología.

Junto con la brecha de la conexión y uso hay otras casi invisibles, como la brecha de género, que paulatinamente se va cerrando, aunque en la actualidad hay más hombres (41%) que mujeres (37%) que usan la red, diferencia que se acentúa en países pobres.

Otra brecha más invisible aún es la de los contenidos. Un estudio del profesor del Instituto de Internet de la Universidad de Oxford, Mark Graham, da cuenta de la concentración de lenguas y voces en la red. El 84% de los artículos de Wikipedia provienen de Estados Unidos, Canadá y Europa. En cuanto al idioma, en esta enciclopedia colaborativa emblemática de internet predomina el inglés, y existe un promedio de 7,800 artículos sobre la Antártida, más que sobre África y América del Sur juntos.

Las brechas de velocidad, banda ancha e infraestructura, se profundizan en un mundo desigual. En regiones como el África subsahariana, la penetración de banda ancha fija no llega al 1%, cuando en países desarrollados es de un promedio de 27.2%.

Sin embargo, es preciso reconocer que cada vez se incorporan a la Sociedad de la Información más personas, países y regiones. Incluso la ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers), instancia encargada de asignar los nombres de dominio, anunció recientemente el lanzamiento nuevas extensiones, más allá de los punto com, punto edu y punto org que conocemos —claves en el funcionamiento de la red—, ya que éstas llegaron a su límite.

México se encuentra rezagado en los diversos índices que miden la Sociedad de la Información. Lo aventajan naciones de América Latina como Chile y Brasil, que han actualizado sus marcos regulatorios y han trazado políticas públicas tendientes a evitar el rezago informacional. De acuerdo con datos del INEGI, 70 millones de mexicanos están fuera de los beneficios de internet y la banda ancha móvil, que  apenas alcanza al 10% en un país en el que, como lo ha señalado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), hace falta inversión, infraestructura y competencia.

El actual gobierno, los partidos reunidos en el Pacto por México y los legisladores, han reconocido el rezago, muestra de ello es la reforma a las telecomunicaciones recientemente aprobada y la cual se debate ya en los congresos estatales.

La reforma contempla elevar a derecho humano el acceso a la banda ancha e Internet, y el Estado toma el liderazgo en la construcción de la Sociedad de la Información, con el compromiso de hacer uso de la red troncal de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para articular una red compartida de servicios al mayoreo.

A pesar de que falta detallar sus alcances, presupuesto y procedimientos de operación, la reforma supone el concurso de empresas que, sin tener infraestructura, podrían ofrecer servicios y fomentar la competencia.

No es una reforma perfecta sino perfectible. Se trata de un buen inicio que requiere redoblar el paso para contar con un Programa de Desarrollo Digital para el país. No solo se tratará de inversiones y de conectar a los mexicanos desconectados, sino de incorporarlos a la Sociedad de la Información mediante programas de inclusión digital que les permitan apropiarse de la tecnología de manera significativa para su vida cotidiana, educativa y productiva. De esta forma, se conseguiría cerrar la brecha más profunda de todas: la de la educación y la apropiación de la tecnología para el desarrollo humano.

La fórmula virtuosa para conseguir la incorporación de un país a la Sociedad de la Información es el concurso de gobiernos, congresos, empresas y sociedad. Nunca es tarde, pero ya vamos retrasados.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a María Elena Meneses

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