OPINIÓN: El IFE, ¿no tiene 'útiles' suficientes para hacer bien su tarea?

El organismo electoral parece no tener elementos suficientes para velar las tareas de los partidos políticos, desacreditados ante la gente
ife_consejeros  ife_consejeros
Autor: J. Alberto Aguilar Iñárritu | Otra fuente: 1

Nota del editorJosé Alberto Aguilar Iñárritu es político y escritor, con estudios de economía, derecho y ciencia política en la UNAM, de administración pública en el INAP y de investigación en Desarrollo Urbano y Regional en el Colegio de México. Fue diputado federal en la LIX Legislatura en el Grupo Parlamentario del PRI. Actualmente es coordinador técnico de la Comisión de Reforma del Estado de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago). Puedes seguirlo en su cuenta de Twitter: @aguilarinarritu

(CNNMéxico) — Reformar el sistema de partidos vigente es una de las imprescindibles tareas postergadas para fortalecer la democracia mexicana.

Hoy, de cara a un nuevo ejercicio de reforma política, resurge la interrogante: ¿qué sistema de partidos queremos? Una respuesta objetiva y alcanzable es: el que ordena la Constitución, pero ¿qué hacer para lograrlo?

En materia de partidos, mucho se ha escrito y con razón, respecto de fortalecer la democracia y la certeza jurídica de su vida interna, no así lo suficiente con relación a desarrollar los componentes doctrinarios, programáticos y éticos de la misma, así como analizar el rol del Instituto Federal Electoral, (IFE), en ese proceso, para exigir que la nueva Ley de Partidos y los posibles ajustes al IFE, pongan énfasis en ello.

Todo partido político es un gobierno en ciernes, es una propuesta ideológica, una conducta pública, una oferta programática y una expectativa de resolución positiva de las causas de, al menos, un sector de la sociedad. Por ello es un despropósito constatar en México la insuficiencia de esos elementos en el devenir partidario, resultado del excesivo pragmatismo electoral dominante.

Comparado con países como Alemania, donde se reserva el 20%, es muy poco "...destinar anualmente por lo menos el dos por ciento del financiamiento público (...) para el desarrollo de las actividades específicas", que son las referidas a la elaboración ideológica-programática, para todavía encontrar en ello una buena dosis simulación.

Según el artículo 105 del Código de Instituciones y Procedimientos Electorales, (COFIPE), "Preservar el fortalecimiento del régimen de partidos políticos; Contribuir al desarrollo de la vida democrática; Llevar a cabo la promoción del voto y coadyuvar a la difusión de la educación cívica y la cultura democrática", son tres fines del IFE altamente correlacionados, de ocho en total, destinados al fomento ideológico, programático y ético de los partidos políticos y a la construcción de ciudadanía.

Es decir, prácticamente la mitad de las funciones ordenadas al IFE están dirigidas a desarrollar el régimen de partidos políticos, la educación cívica y la cultura democrática del país. Aspectos, estos tres, que también guardan una alta correlación entre sí y con el mandato del artículo 41 constitucional: "Los partidos políticos tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática y (...) hacer posible el acceso de estos al ejercicio del poder público, de acuerdo con los programas, principios e ideas que postulan".

Sin embargo, para hacer cumplir estos propósitos las atribuciones del IFE son muy limitadas, en especial respecto de fomentar el sistema de partidos políticos, toda vez que el artículo 38 del COFIPE no obliga a los partidos políticos a desenvolver el debate, ni la capacitación o la producción ideológica y programática interna, a menos que: "editar por lo menos una publicación trimestral de divulgación, y otra semestral de carácter teórico", y "sostener, por lo menos, un centro de formación política", sean quehaceres suficientes para satisfacer lo anterior.

Es decir, malamente, el IFE tiene fines que carecen de instrumentos específicos para su desempeño. Desarrollar la propuesta, el compromiso con las causas de la ciudadanía y la consistencia ética e ideológica en su vida interna, constituyen ejes centrales para el fomento de sistema de partidos. 

Las deficiencias en este campo se traducen en una cada vez menor preparación de los cuadros políticos, y por ende, de los futuros mandos y representantes electos, así como en la falta de relación entre partidos, causas ciudadanas y consignas de rumbo, lo cual conforma la base del alarmante alejamiento ciudadano de la política, que parece trabajar en contra de "Preservar el fortalecimiento del régimen de partidos políticos".

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a J. Alberto Aguilar Iñárritu.

Ahora ve
Arqueólogos israelíes descubren una parte oculta del Muro de los Lamentos
No te pierdas
×