OPINIÓN: México, un país de clase media...con ingreso bajo

Las estadísticas del instituto oficial demuestran que el país contiene a una abrumadora mayoría de bajos ingresos
México, ¿un país de clases medias?
Autor: José Luis de la Cruz Gallegos | Otra fuente: 1

Nota del editor:  José Luis de la Cruz Gallegos es director del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México.

(CNNMéxico) —Para el año 2010 el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) estimó que 57.7 millones de personas vivían en pobreza por ingresos, o en otras palabras que más de la mitad de los mexicanos no tenían los recursos económicos suficientes para vivir fuera de la marginalidad. Bajo dicha medición se podía afirmar que en ese año México se convirtió en un país de pobres. El problema de fondo es que nuestra nación no es pobre, genera la suficiente riqueza como para colocarse en el lugar 14 a nivel mundial en 2011, de acuerdo al Fondo Monetario Internacional.

Si bien podría argumentarse que la medición de pobreza por ingresos dejó de ser la forma oficial de estimar dicha situación, no puede negarse que bajo la nueva metodología (la multidimensional) también es posible observar el creciente problema. La aproximación multidimensional indicó que el 46% de los mexicanos se encontraba en dicha marginación.

Sin embargo la evidencia descrita no fue suficiente para que se aceptara la realidad: que en México la mayor parte de la población tiene problemas de ingreso. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) recientemente dio a conocer un elemento adicional para clarificar la delicada situación en la que vive la mayor parte de los mexicanos, se puede considerar que oficialmente México no es un país de clase media pues 59.1% de la población es parte de lo denominado como clase baja, una cifra superior al 39.2% que pertenece a la clase media. Solamente 1.7% de los mexicanos fue ubicado en la parte alta de la clasificación.

Lo anterior se da a pesar de lo que yo considero como una cuestionable definición de clase media que utilizó el INEGI. Tener computadora, gastar 4,380 pesos trimestrales en alimentación fuera del hogar, pagar 1,660 pesos a la tarjeta de crédito, que los hijos asistan a una escuela pública, que la cabeza del hogar tenga un grado educativo de al menos media superior y este casado(a), son algunas de los aspectos que el instituto tomó en consideración para su definición.

Evidentemente que lo descrito debe revisarse a detalle porque los elementos aplicados por el INEGI refieren a una clase media de escaso poder adquisitivo. No obstante, la primera cuantificación oficial del instituto arroja luz sobre un debate que las cifras de pobreza publicadas por el Coneval en 2011 había abierto: ¿era México un país de clase media? Con las estadísticas del INEGI, la respuesta es no.

El análisis del instituto demuestra que en realidad México enfrenta un desafío socioeconómico estructural que ha rebasado al modelo y a las estrategias de política económica implementadas durante la última década, básicamente porque la abrumadora mayoría de la población es de bajos ingresos.

Un aspecto adicional a citar es que la mayor parte de la población es de clase baja, es decir con una tendencia a la pobreza. Si bien en la revisión del INEGI se plantea que entre 2000 y 2010 el número de personas de clase media aumentó en 4%, eso no implica que haya seguido igual en los últimos años.

El estudio del INEGI no permite revisar qué ocurrió durante el sexenio pasado, tan solo durante 2009 se enfrentó a un escenario pernicioso para la economía nacional, la cual provocó una ola de despidos que si bien se ha revertido, lo ha hecho a costa de menores salarios y prestaciones.

La mayor parte de los nuevos empleos cuando mucho paga 3 salarios mínimos, en tanto que los puestos de trabajo que proporcionan mayores ingresos va a la baja.

El resultado de lo descrito es el debilitamiento de la clase media, un segmento que es el amortiguador ante los desequilibrios sociales. Cuando un país cuenta con una población que mayoritariamente es de clase media, puede afirmarse que cuenta con un factor que propicia la cohesión social.

Una clase media robusta impulsa al mercado interno, mediante la mayor demanda de bienes y servicios, en donde pasa de consumir los productos básicos a requerir satisfactores que en algunos casos son considerados de lujo.

El caso del sector automotriz representa el mejor ejemplo, la producción en México va al alza en tanto que el consumo no aumenta. La razón es bastante simple, los mexicanos enfrentan problemas para renovar sus automóviles, a pesar de que el esquema de financiamiento debería permitir un mayor nivel de ventas.

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El gasto de los mexicanos se concentra en alimentos, bebidas, tabaco y medicinas, casi el 50% está destinado a lo más básico. El desafío para los siguientes años es revertir esta tendencia, generar políticas que favorezcan al desarrollo de la clase media, la cual constituye el factor de estabilidad que le hace falta al país.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a José Luis de la Cruz Gallegos. 

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