‘Smartwatch’, estancados en la imitación

El nuevo reloj de Sony replica de forma errónea las funciones de un ‘smartphone’: Adrian Covert; otras marcas, como Apple, han entendido que un reloj inteligente debe ofrecer una experiencia única.
smartwatch  (Foto: Cortesía de CNNMoney)
Adrian Covert

Sony anunció la semana pasada el Smartwatch 2, una secuela del muy criticado SmartWatch lanzado en 2012. Carente de imaginación en concepto y ejecución (no fueron creativos ni con su nombre), el reloj fue el fracaso absoluto que mereció ser. Era un artefacto horrible.

La iteración de este año ofrece una carcasa resistente al agua, algunos píxeles extra en una pantalla ligeramente más grande y tecnología NFC, pero el concepto básico no ha cambiado desde la anterior generación. Sony espera que interactuemos con sus relojes inteligentes como si fueran smartphones de inteligencia reducida.

Es una idea que resonará inmediatamente con las masas, pues evoca esas fantasías infantiles de ciencia ficción. Pero también frustrará y confundirá, porque no es la forma en que la tecnología portable (wereable) debería implementarse.

Hemos visto demos de pantallas táctiles flexibles y componentes contextualmente conscientes, pero todavía vamos cortos a la hora de montar pequeñas pantallas en una banda o pulsera tecnológicamente inerte.

Al igual que las primeras tablets, estaban empeñadas en tratar de replicar al completo el funcionamiento de una PC de escritorio, la mayoría de los relojes inteligentes de hoy están atrapados en su intento por imitar la experiencia de usuario y la interfaz de un smartphone. Es una solución bastante fea.

Consideremos la solicitud de patente hecha por Apple para un dispositivo tipo smartwatch, o el reciente concepto de producto esbozado por Frog Design: sus hipotéticos productos tienen poca semejanza con un reloj convencional. Se trata de ideas aproximadas, preliminares, pero al menos ofrecen una idea de cómo piensan ese espacio algunas de las mejores empresas y diseñadores de tecnología del mundo.

Los conceptos del reloj inteligente a los que nos referimos muestran la información en la muñeca de maneras no tradicionales pero potencialmente más eficientes. Reconocen que hay una mejor manera de transmitir los datos que embutirlos dentro de los límites de un pequeño rectángulo.

A pesar de las alianzas corporativas, hay una buena razón por la que el CEO de Apple, Tim Cook, profesó públicamente su amor por su pulsera Nike+ FuelBand: no está tratando de ser un reloj. No está fingiendo ser un reloj. Quiere ser algo nuevo.

La FuelBand no ha desarrollado todo su potencial ni por asomo. Es extremadamente limitada. Pero puedes imaginar mejor las posibilidades futuras de un dispositivo que se ve y se comporta como una FuelBand que con los dispositivos que imitan relojes.

Si nuestros smartwatches pueden ayudarnos a saber si tenemos que sacar nuestros teléfonos por una llamada o un correo electrónico entrante, bien. Si son capaces de predecir nuestra próxima actividad y darnos toda la información contextual que necesitamos (navegación, clima, etc.), bien. Si son capaces de recoger datos ambientales sobre nosotros y nuestro entorno (signos vitales, ubicación, amigos en las inmediaciones) y trasmitir esa información a nuestros teléfonos, a la Internet, al resto del mundo, bien.

Pero si podemos hacer todo esto sin querer tirar el aparatito por la ventana, eso es lo que los hará no solo emocionantes, sino geniales.

Hace poco conversé con un diseñador industrial que se lamentaba de las expectativas que se han formado sobre los relojes inteligentes, que tienen que verse y funcionar como smartphones en nuestras muñecas. En realidad, solo necesitan entregar sin complicaciones información importante en los momentos en que en verdad la necesitamos.

No necesitamos interactuar directamente con Twitter y Facebook desde nuestras muñecas. Tampoco necesitamos ver videos de YouTube. Y si vamos a llevar ocupada la muñeca, mejor que a toda la pulsera se le dé buen uso.

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Ese sentimiento básico es algo que Google ha captado correctamente con su dispositivo Glass. En lugar de dar a los usuarios acceso ilimitado a toda la Web, Google diseñó una experiencia muy específica que únicamente permite acceder a la información más esencial. La idea no es reemplazar tu smartphone o computadora, sino evitar usarlos cuando no es absolutamente necesario.

Al igual que la funcionalidad telefónica no es la característica principal de los smartphones en estos días, saber la hora difícilmente será la principal razón para usar un smartwatch, o como sea que los nombremos. Al tratar de encajar todas estas nuevas ideas interesantes en un análogo anticuado estamos, en última instancia, limitando las posibilidades imaginativas de estos dispositivos.

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