OPINIÓN: Huertos urbanos, al rescate de la salud y los jardines olvidados

Unos astutos ciudadanos invaden terrenos descuidados para cultivar frutas y verduras en aras de mejorar la calidad de vida en su comunidad
El aumento en el costo de los alimentos en México
Autor: Darrin Nordahl, especial para CNN | Otra fuente: 1

Nota del editor: Darrin Nordahl es autor del libro Public Produce: The New Urban Agriculture. Con el objeto de educar a los estadounidenses sobre los alimentos, Darrin también escribe diariamente en el blog Today is... Fava Beans! Síguelo en Twitter: @DarrinNordahl.

(CNN) — ¿Qué es mejor que las frutas y verduras cultivadas cerca de tu hogar? ¿Qué tal unas frutas y verduras frescas sin costo, cultivadas en tu vecindario, que puedas conseguir a unos pasos de tu casa o hasta de tu oficina?

Esa es la filosofía detrás del movimiento de cultivo público de frutas y verduras.

Tal vez hayas escuchado acerca de la jardinería de guerrillas: unos astutos ciudadanos invaden terrenos descuidados para cultivar flores y ruibarbo en un intento ilícito por mejorar su comunidad.

Tal vez hayas visto un par de ciruelos y perales cuajados de frutas maduras en esa zona pública que está entre la banqueta y el arroyo. O tal vez un manzano solitario en un rincón del parque de tu vecindario. Tal vez los ciudadanos plantaron esos árboles frutales en un esfuerzo por poner productos frescos y sin costo al alcance de sus vecinos.

Los ciudadanos de todo el mundo se enfrentan a los crecientes costos de las frutas y verduras frescas y al deterioro de la salud, a causa de la dieta occidental a causa de la comida rápida que es rica en energía, pero pobre en nutrientes. Actualmente es más barato atiborrarse de Big Macs y Whoppers que de calabazas y tomates.

En caso de que no te hayas enterado, en toda Europa, América del Norte y Asia los casos de obesidad y diabetes tipo II han aumentado, al igual que la prevalencia de los alimentos empacados y procesados en nuestra dieta. Hace apenas dos décadas, ninguna entidad en Estados Unidos reportaba una prevalencia de la obesidad mayor al 15% en su población adulta. Actualmente, ningún estado puede hacer esa afirmación. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés), uno de cada tres estadounidenses tiene obesidad. Solo el 25% de los adultos consumen las cinco porciones de frutas y verduras recomendadas.

La salud de nuestros niños también está en riesgo. Los CDC también reportan que en muchas comunidades, la mitad de los casos pediátricos de diabetes son del tipo II (enfermedad que se origina por una dieta poco balanceada). Hasta hace poco, no había casos pediátricos de diabetes tipo II.

Entonces, ¿qué recomiendan los CDC para detener el deterioro de nuestra salud? Hacer más ejercicio y consumir frutas y verduras. Eso es simple. Si logramos que los alimentos frescos sean tan abundantes y accesibles como la comida rápida barata, podemos volver a estar sanos.

Las comunidades de todo el país intervienen para lograr justamente eso.

Las autoridades de la ciudad de Seattle están a punto de innovar este verano con un proyecto al que llaman el primer oasis de alimentos públicos de Estados Unidos. En una ciudad en la que hay más de 2,000 personas en lista de espera para obtener una parcela comunitaria, los líderes municipales buscan formas de llevar al público más frutas y verduras frescas cultivadas localmente.

Así, las autoridades de la ciudad idearon un bosque de alimentos. Sembrarán varias frutas, vegetales y nueces en un parque público de tres hectáreas que competirá con cualquier mercado de frutas y verduras. Entre los alimentos que se cultivarán están los limones Ichang, guayabas, madreselvas y pérsimos; frutas comunes como manzanas, peras, frambuesas y moras; árboles de nueces repletos de nueces y castañas, además de una gran variedad de hierbas para cocinar.

Años antes de que en Seattle hubieran planeado la idea de un bosque de alimentos, los urbanistas de Provo, Utah, plantaron cosechas públicas fuera del Ayuntamiento. Como contaban con un presupuesto limitado para el mantenimiento, las autoridades de la ciudad decidieron que no podían costear la siembra y el mantenimiento de las jardineras que daban la bienvenida a los ciudadanos que acudían al Ayuntamiento. Así, los urbanistas decidieron que cultivarían el terreno ellos mismos. Eligieron sembrar calabazas, pepinos, melones, betabeles, tomates y papas. Su filosofía es simple: ven al Ayuntamiento a pagar tu multa por estacionarte en un lugar prohibido y cuando te vayas, llévate un tomate recién cortado.

Los cultivos públicos no solo son populares en Estados Unidos, también en Canadá. En Kamloops, en la Columbia Británica, se creó una pequeña huerta pública en el centro de la ciudad, en la bulliciosa calle de Victoria. Tuvo un gran éxito y esta temporada colocaron una parcela más grande. En Calgary, el Departamento de Silvicultura ha plantado huertas en los parques de los vecindarios como parte de una estrategia para llevar frutas frescas a los niños y las familias de las comunidades. En Yorkshire, al Oeste de Reino Unido, hay frutas y vegetales sin costo en todos los espacios públicos: parques, plazas, banquetas, camellones, estacionamientos y hasta cementerios.

Pero, ¿es tarea del gobierno ofrecer al pueblo frutas y verduras frescas? Creo que lo será mientras los políticos municipales busquen reducir la desigualdad social e incrementar la calidad de vida de sus ciudadanos. El tener acceso a alimentos saludables y de bajo costo ayuda a garantizar la salud, la seguridad y el bienestar de los ciudadanos al igual que el resto de los servicios que proporcionan las autoridades de las ciudades.

Actualmente, los alimentos juegan un papel importante en el bienestar de las comunidades. Uno de cada cuatro habitantes de San Francisco, California, no puede costear los insumos que necesitan, según el Banco de Alimentos de San Francisco.

El exalcalde de Portland, Sam Adams, señaló que su ciudad tiene una de las mayores poblaciones de ciudadanos hambrientos y mal alimentados de Estados Unidos. El Departamento de Planeación de Chicago implementó una política alimentaria local, Eat Well, Live Healthy (come bien y vive sano), para ayudar a mejorar la dieta y la educación alimentaria de sus habitantes.

Esas ciudades no esperan a que el gobierno federal implemente programas y políticas. Necesitan acciones ahora; el Ayuntamiento actúa más rápido que el Capitolio. Además, las semillas del cambio deben sembrarse primero en casa.

"Muy bien", dirás. "¿Qué tal si alguien llega y se lleva todos los tomates maduros? ¿O las peras?". Eso bien podría ocurrir. En ese caso, yo diría que tienes una huerta comunitaria muy exitosa.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Darrin Nordahl.

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