OPINIÓN: El 'hyperloop' es factible, pero, ¿cuánto costará el pasaje?

Claro que es posible transportarse al estilo de Los Supersónicos, el problema es si tendremos el dinero para hacerlo
¿Te cuesta trabajo estacionar tu auto? Ya no más
Autor: Samuel R. Staley, especial para CNN | Otra fuente: 1

Nota del editor: Samuel R. Staley es un investigador senior asociado en la Fundación Reason y director del Centro DeVoe L. Moore en la Universidad Estatal de Florida, Estados Unidos. Su libro más reciente, que escribió en colaboración con Adrian Moore, es: Mobility First: A New Vision for Transportation in a Globally Competitive 21st Century.

(CNN) — Elon Musk reveló sus planes futuros para la construcción del Hyperloop al publicar un reporte técnico de 57 páginas, titulado Hyperloop Alpha.

La idea es que el Hyperloop se convierta en la "quinta" forma de transporte: es un tubo ubicado bajo o sobre el terreno que podría transportar a aproximadamente una docena de personas a bordo de cápsulas individuales. El tamaño real dependerá de la tecnología, pero la idea es ofrecer un servicio excepcionalmente rápido para el público que viaja entre ciudades que se encuentran a menos de 1,400 kilómetros de distancia. La innovación podría transportar a personas desde Los Ángeles hasta San Francisco en 30 minutos y las cápsulas viajarían a una velocidad de hasta 1,300 kilómetros por hora.

Todo esto suena bastante impresionante y como algo de la era espacial (¿Alguien recuerda a Los Supersónicos?).

¿Será demasiado bueno para ser verdad?

Por ahora, sí, y Musk lo sabe. Pero eso no significa que la idea pierda relevancia. El reporte dirige adecuadamente la atención hacia el futuro. De hecho, desde un punto de vista profano, Musk parece abrir un camino factible a la tecnología necesaria para que el Hyperloop sea una realidad.

Recordemos ese ferrocarril de vapor que era casi un sueño antes de que el inventor escocés, William Murdoch, concibiera el primer prototipo real de una locomotora de vapor en 1784. La idea de que para 1850 los humanos serían impulsados a velocidades sorprendentes de entre 40 y 55 kilómetros por hora o más, era considerado una fantasía. En una época más moderna, con los asombrosos proyectos de infraestructura del transporte se lograron proezas inconcebibles cuando las innovaciones tecnológicas los hicieron posibles. El viaducto de Millau en Francia es el puente más alto del mundo: la carretera que lo atraviesa pende a 270 metros sobre el valle del río Tarn y una de sus torres alcanza los 343 metros de altura.

Sin embargo, la realidad es que los obstáculos económicos podrían ser más grandes que los tecnológicos. A largo plazo, el Hyperloop tendrá que dar un servicio que el viajero quiera y esté dispuesto a pagar antes de crear la revolución que Musk imagina.

En este punto, el viaducto de Millau nos ayuda a entender por qué el Hyperloop podría ser un éxito.

La construcción del puente era tecnológicamente imposible hasta hace unas décadas y el mejoramiento de las tecnologías poco a poco hizo que el concepto fuera factible. Los nuevos logros en materiales y técnicas de construcción controlada por computadora lo llevaron al reino de lo posible y lo lucrativo.

El potencial lucrativo podría ser el elemento más importante. La Compagnie Eiffage, una constructora privada, erigió el puente bajo un sistema de concesión a 75 años, para recuperar la inversión con los peajes. En otras palabras, la empresa confiaba lo suficiente en los beneficios prácticos del puente y estuvo dispuesta a invertir 500 millones de dólares en el proyecto. Los usuarios pagarían esos beneficios prácticos con sus cuotas de peaje. Sin ellas, el proyecto probablemente no habría despegado aunque fuese tecnológicamente factible y redujera el trayecto hasta en cuatro horas.

Así, aunque ahora el Hyperloop es factible teóricamente —pero no técnicamente—, el verdadero obstáculo a largo plazo para Musk y los desarrolladores del proyecto será que el nuevo sistema de transporte tenga un beneficio tangible y considerable a un sector lo suficientemente grande del público viajero para justificar los costos.

Cabe señalar que desde la inauguración del viaducto de Millau se han construido 12 puentes que usan tecnología similar y cuyas plataformas de rodamiento se encuentran a mayor altura (aunque el puente de Millau todavía tiene el récord del puente más alto).

A menudo los megaproyectos son juzgados por sus méritos técnicos. Sin embargo, esos proyectos tienen que hacer más que satisfacer los egos de los ingenieros y los futuristas. Su impacto social e importancia práctica depende radicalmente de su capacidad de arrojar beneficios generalizados de formas tangibles que serán la base de la sostenibilidad a largo plazo.

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Musk ha hecho un trabajo admirable al preparar el terreno para entablar una discusión pública fructífera. Ahora debemos concentrarnos más en los méritos económicos a largo plazo de su propuesta y no en los obstáculos técnicos que se presentarían a corto plazo.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Samuel R. Staley.

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