OPINIÓN: Cinco razones por las que EU debe intervenir en Siria

Estados Unidos y sus aliados deben dejar en claro que las advertencias y las leyes internacionales no deben tomarse a la ligera
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Autor: Frida Ghitis, especial para CNN | Otra fuente: 1

Nota del editor: Frida Ghitis es columnista de asuntos internacionales para el diario estadounidense The Miami Herald y la revista World Politics Review. Fue productora y corresponsal de CNN y escribió el libro The End of Revolution: A Changing World in the Age of Live Television. Síguela en su cuenta de Twitter: @FridaGColumns

(CNN) — El redoble constante que anuncia los preparativos de alguna clase de ataque estadounidense contra Siria está provocando nerviosismo. Los estadounidenses no tienen ganas de emprender otra campaña militar en tierras extrañas.

Siria se siente lejana; sin duda es una tragedia, pero para muchos de quienes se oponen a cualquier clase de intervención, simplemente está demasiado revuelta, demasiado complicada, demasiado ajena como para considerarla como un problema estadounidense. La acción militar, dicen los escépticos con razón, tiene consecuencias y a menudo son impredecibles. Pero ocurre lo mismo con la inacción.

La inacción es más peligrosa —potencialmente más arriesgada y costosa— que la intervención inteligente y limitada. Siria parece estar lejos, pero a cada día que pasa —cada día calamitoso, explosivo y lleno de odio— crece el problema para Estados Unidos… y para todo el mundo. Estas son las cinco razones:

1) Los otros dictadores están atentos: Cuando el presidente de Estados Unidos dice que el uso de armas químicas es una "línea roja", otros regímenes peligrosos ponen mucha atención para ver a qué se refiere. Si se cruza esa línea —como es horriblemente evidente en Siria— y no ocurre nada, se da a entender claramente a las potencias actuales y futuras que pueden amenazar los intereses estadounidenses y las normas internacionales fundamentales.

El mensaje de que se pueden ignorar las advertencias de Estados Unidos, de que las advertencias de la comunidad internacional pueden ignorarse, es bienvenido en lugares como Irán y Corea del Norte, países cuyas carreras armamentísticas amenazan no solo a Estados Unidos, sino al mundo entero.

2) Las armas químicas se utilizarán en los campos de batalla futuros: Han muerto más de 100,000 personas en Siria. Tan solo eso debería conmover la consciencia de la humanidad. Pero hay algo singularmente peligroso acerca de la introducción de armas químicas. Las naciones, horrorizadas por los efectos de las armas químicas en las batallas, se unieron a lo largo de los años para desarrollar una prohibición internacional a los gases neurotóxicos, a los agentes vesicantes, a los agentes hemolíticos y a los agentes asfixiantes.

Todo parece indicar que el gobierno sirio usó gases neurotóxicos para matar a cientos de sus ciudadanos. Si eso se permite sin una respuesta, no será la última vez que veamos estas armas en acción, no solo en un campo de batalla distante. Las armas químicas no solo atraen a los dictadores que se niegan a entregar el poder, sino que también podrían surgir en otras guerras y son ideales para los grupos terroristas que buscan provocar el máximo terror.

3) La guerra se está extendiendo, las opciones empeoran: Estados Unidos ha mantenido mayormente su distancia con la guerra civil de Siria. Hace dos años, el presidente Barack Obama declaró que el presidente de Siria, Bachar al Asad, debía irse. Hace un año, trazó su famosa línea roja. Pero cualquier esperanza de que la situación se arreglara por sí sola de alguna forma solo ha provocado el peor resultado posible.

Estados Unidos debió haber provisto a los rebeldes más moderados el apoyo material y logístico desde el principio. El no hacerlo resultó en la actual escasez de buenas opciones: Estados Unidos quiere que al Asad caiga, pero los yihadistas extremistas dominan la oposición y algunos están afiliados a Al Qaeda.

Mientras tanto, la guerra irrumpe al otro lado de las fronteras de Siria. Millones de sirios han huído de sus hogares, agotan los recursos y a veces atraen el fuego hacia Jordania, Líbano, Turquía, Iraq e incluso Israel. La guerra amenaza con abarcar toda la región. Medio Oriente sigue siendo la región más explosiva del mundo. Produce una gran porción de los suministros petroleros y yace en la intersección de las vías del comercio mundial. Este es el último sitio en el que se debe permitir que el fuego se extienda antes de tratar de afectar su rumbo y finalmente extinguirlo.

4) La inacción significará la victoria para Al Asad, Irán y Hezbolá: El gobierno de Obama está anunciando un ataque en contra de Siria que tendrá por objetivo castigar a al Asad y está enviando un mensaje al mundo en vez de buscar cambiar el curso de esta guerra civil. Sin embargo, el curso que tome la guerra es importante.

Sin la acción contundente de Estados Unidos, las más recientes maniobras de al Asad constituirán la victoria de su régimen y de sus principales aliados: Irán y Hezbolá. Impulsar esta alianza contradice a la paz y estabilidad regional y mundial. Irán y Hezbolá tienen una reputación infame. Han ejecutado una oleada de atentados terroristas en Asia, Europa y América Latina.

Tan solo la semana pasada, un juez de Tailandia sentenció a un hombre iraní a cadena perpetua por haber participado en una conspiración terrorista contra unos diplomáticos israelíes que se encontraban en Bangkok. Los agentes iraníes y de Hezbolá han estado involucrados en conspiraciones terroristas en Argentina, Chipre, Bulgaria, India y otras partes. Aunque no te interese Siria ni el Medio Oriente, el otorgar la victoria a este peligroso trío debería preocupar a todos.

5) Una nueva generación de odio perpetuará esta tragedia: Siria lleva dos años y medio sumida en la guerra. Durante ese tiempo, ha alcanzado nuevos niveles de brutalidad y carnicería. También se ha vuelto cada vez más sectaria.

Todo empezó como un levantamiento pacífico para exigir que un dictador dimitiera y permitir que un gobierno democrático representara a las diferentes religiones y grupos étnicos de Siria. Ahora es un torbellino lleno de odio en el que están envueltos sunitas, chiitas, alauíes, cristianos, kurdos y más. Se mata a la gente con base en su comunidad de origen. Así se crean odios que trascienden las épocas, que persisten durante vengativas generaciones y desatan nuevas guerras. Entre más tiempo arda esta llama, es más probable que provoque incendios nuevos en los años por venir.

Estados Unidos y sus amigos deberían atacar a al Asad de tal forma que le demuestren al mundo que no se tolerará el uso de armas químicas y se demuestre que las amenazas de Estados Unidos y los compromisos internacionales tienen significado y poder.

Más allá de eso, Washington debería hacer lo que debió haber hecho hace mucho tiempo.

Sin enviar tropas estadounidenses a Siria, Estados Unidos y sus aliados deberían encontrar y empoderar a los miembros más moderados de la oposición para que obtengan la ventaja sobre los extremistas que engrosan las filas de la oposición.

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Así, pueden destituir a al Asad y ganar su guerra, una guerra que ciertamente es de los sirios, pero que tiene grandes implicaciones para Estados Unidos y el resto del mundo.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Frida Ghitis.

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