OPINIÓN: La economía y la inseguridad, los 'talones de Aquiles' de Peña

El presidente de México se ha quedado más que corto en el cumplimiento de sus promesas de campaña
Enrique Peña Nieto  Enrique Peña Nieto
Autor: Fernando Torres Graciano | Otra fuente: 1

Nota del editor: Fernando Torres Graciano es senador del Partido Acción Nacional (PAN) por el estado de Guanajuato. Es integrante de las comisiones de Puntos Constitucionales, Estudios Legislativos, Turismo y Grupos Vulnerables, en el Senado de la República. Es también Vicecoordinador del Grupo Parlamentario del PAN en Política Interna. Síguelo en su cuenta de twitter: @TorresGrac

(CNNMéxico) — El presidente Enrique Peña Nieto no tiene uno, sino dos talones de Aquiles en el preámbulo de la presentación de su primer informe de gobierno: la caída del crecimiento económico y la prevalencia de los índices de inseguridad.

Me parece que su debilidad la creó él mismo al erigir una expectativa incapaz de cumplir una vez que tomó protesta.

Durante su campaña, Enrique Peña Nieto y su equipo se dedicaron a descalificar el crecimiento económico promedio que logró el expresidente Felipe Calderón Hinojosa, de 3.5% anual, incluso cuando logró mantener al país a flote en la crisis internacional que se registró en el 2009 y por lo que México fue reconocido por otros países.

En campaña, una de las principales propuestas del ahora presidente Peña Nieto fue la de mantener un crecimiento económico mayor al 4% anual. Y estoy seguro que muchos mexicanos creyeron en esa apuesta, que más bien presentó como una certeza, a partir de analistas que aseguraban que era posible.

Pero hoy la economía mexicana se está desmoronando.

Las cifras no mienten.

En el primer semestre de este año se registró la mayor desaceleración de la economía mexicana desde la crisis económica internacional del 2009.

El Producto Interno Bruto (PIB) apenas creció 1%, lejos de las promesas del PRI.

La tasa de desempleo a junio de 2013 ascendió a 5.12% respecto de la Población Económicamente Activa, según el INEGI. Más 300,000 mexicanos perdieron su empleo en el medio año que lleva Peña Nieto como Presidente (309,657).

Primero, sus argumentos se centraban en que se debió a efectos "estacionales", debido a los menores días laborales que hubo en 2013 por el cruce de Semana Santa, además de porque el año pasado fue bisiesto.

Y en agosto, en lo que me pareció un intento por maquillar la noticia que pegaría directamente en los bolsillos de todos los mexicanos y en la cobertura de los programas de la Cruzada contra el Hambre, quien dio la cara fue el subsecretario de Hacienda, Fernando Aportela Rodríguez, para informar que ajustarían su pronóstico de crecimiento para 2013 a 1.8%, lo que significa su segunda revisión en lo que va del año.

LEER: El secretario de Hacienda niega que México se encuentre en recesión económica

Con este nuevo pronóstico, me parece que difícilmente se podrán generar los 650 mil empleos en el año estimados como consecuencia de la Reforma Laboral.

Considero que durante 12 años de gobiernos del PAN, la economía del país se estabilizó. Y los mexicanos no queremos volver a las crisis, la inflación de los precios de los productos de la canasta básica, los gasolinazos, la devaluación del peso y al crecimiento de la deuda pública, que reinaron en el país durante las décadas que gobernó el PRI.

La falta de crecimiento económico y la ausencia de una estrategia contundente, permiten la prevalencia de la inseguridad en nuestro país.

La Gendarmería Nacional, otra de las promesas de Peña Nieto, no está incluida en el Plan Nacional de Desarrollo —las autoridades acaban de anunciar que empezará a operar hasta julio de 2014, con la mitad de los elementos anunciados inicialmente—.

Y con 12,617 homicidios dolosos acumulados, Peña Nieto es el Presidente con el mayor número de dichos crímenes en sus primeros ocho meses de gobierno —el pasado 9 de agosto, la administración federal reconoció una cifra menor, mientras que durante el sexenio del expresidente Calderón se registraron 104,088 homicidios dolosos—.

Los estados más violentos son gobernados por el PRI. Se trata de Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas y Veracruz, según datos en poder del Grupo Parlamanterio del PAN y basados en el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

El hecho de mantener estas cifras fuera del discurso presidencial, no hace que la inseguridad desaparezca.

La falta de operación del gobierno federal en materia de seguridad provoca que haya regiones gobernadas por grupos criminales, donde la paz es la excepción y no la regla.

El Estado y su incompetencia en materia de seguridad, se reflejaron en el periodo extraordinario del Poder Legislativo, que por poco se ve saboteado por lo que yo llamaría caos y vandalismo de integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

Como consecuencia de que la CNTE amagara con llevar a cabo una marcha masiva nacional el 1 de septiembre en rechazo a su Primer Informe, Peña Nieto anunció que se presentará en Los Pinos para rendir cuentas ante los mexicanos.

Seguramente escucharemos más promesas que acciones, pero esta vez las pondremos en tela de juicio porque sabemos que el viejo PRI está de regreso.

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El PAN —y en lo personal desde la bancada de este partido en el Senado—, seguirá siendo el instrumento ciudadano para construir un México liberal, humanista, reformador y democrático.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Fernando Torres Graciano.

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