OPINIÓN: Peña llega reprobado, pero el PRD quiere alcanzar acuerdos

El Pacto por México, de lo poco rescatable que el presidente pueda presentar en su informe, afirma Jesús Zambrano, líder del PRD
Enrique Peña Nieto
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Jesús Zambrano
Autor: Jesús Zambrano | Otra fuente: 1
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Nota del editor: Jesús Zambrano es presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Síguelo en su cuenta de twitter: @Jesus_Zambranog

(CNNMéxico)— Llegamos al primer informe de gobierno con un Enrique Peña Nieto reprobado y un país en una situación sumamente complicada y compleja.

Los principales indicadores no dejan lugar a dudas. La economía a punto de entrar en recesión: del 3.5% de crecimiento esperado a inicios de 2013, hoy estamos ante un magro 1.2%. El desempleo también está situado como en los peores años del sexenio del expresidente Felipe Calderón.

Según cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), más de la mitad de la población (53.3%) vive en situación de pobreza y la tercera parte en extrema pobreza. Las muertes violentas relacionadas con el crimen organizado van en aumento respecto al pasado sexenio sangriento —la actual administración ha reconocido hasta ahora 11,129 muertes, al menos hasta junio pasado—. Me parece que regiones enteras del territorio mexicano continúan controladas por las bandas delictivas, ahora con el ingrediente de los llamados grupos de autodefensa.

Al mismo tiempo, han emergido movimientos sociales que, como los de las policías comunitarias y los de la disidencia magisterial (la CNTE), se suman a otros sectores que reclaman la solución de añejos problemas y que encuentran un caldo de cultivo para radicalizar sus protestas.

En este escenario los grupos antisistémicos (viejas y nuevas expresiones guerrilleras) creen encontrar las condiciones para retar a las instituciones, buscar ponerlas en jaque y atizar el fuego de esta gran cantidad de material inflamable producido por la falta de oportunidades para las nuevas generaciones.

Algo parecido a esta situación se vivía en el México de inicios de la década de 1970. Fueron tiempos convulsos en los que se mezclaron justos reclamos sociales, movimientos con distintas banderas, guerrilleras y narcotráfico.

Pero a diferencia de aquellos años, hoy tenemos partidos que canalizan y desfogan institucionalmente una parte de esas presiones, no todas, al mismo tiempo que resurgen las exigencias de los poderosos intereses económicos que claman por soluciones de fuerza, a la vieja usanza autoritaria.

El Pacto por México, propuesto por el PRD luego del resultado de unas elecciones presidenciales que subrayaron la existencia de un país plural, es un ejercicio responsable que pone por delante la búsqueda de coincidencias entre las tres fuerzas políticas principales.

Ya ha arrojado frutos importantes como las reformas educativas, en competencia económica y telecomunicaciones, por lo menos, y ha demostrado su eficacia para darle estabilidad al país. Y qué bueno que la fuerza gobernante haya identificado la importancia de este instrumento.

Soy de los convencidos de que quizá sea de lo poco positivo de lo que pueda dar cuenta Peña Nieto en su informe.

Ahora bien, ante este difícil y complejo escenario nacional, que se ha llevado "entre las patas" la convivencia cotidiana de la Ciudad de México, se plantea la disyuntiva de continuar en el Pacto por México y profundizar sus esfuerzos o romper este acuerdo nacional.

Hay quienes nos reclaman y cuestionan qué hace el PRD sentado en una mesa de diálogo con un gobierno incapaz. También los hay quienes le dicen a Peña Nieto que ya "se deshaga" del PRD, porque somos un lastre para las reformas privatizadoras en materia energética (ámbito en el que nuestra postura es la de modernizar sin privatizar).

Nosotros, por el contrario, consideramos que es el momento en el que más debemos profundizar la búsqueda de acuerdos. Una fuerza tan importante como es el PRD debe influir responsablemente en las soluciones de los problemas nacionales y no apostar a que le vaya mal a México para que nos vaya bien a nosotros. No debemos caer en el apotegma de que "entre peor, mejor".

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Por ello mismo, la fuerza nacional gobernante no debe caer en la tentación de ceder a las presiones de los conservadores radicales de derecha que exigen la exclusión de la izquierda y de un gran sector de la sociedad democrática y participativa de los grandes acuerdos. Una decisión en este sentido podría significar 'jugar con fuego'.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Jesús Zambrano.

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