OPINIÓN: Estados Unidos no debe ser intimidado por las amenazas de Irán

Las amenazas de Irán sobre una posible represalia en caso de que Siria sea atacado por Estados Unidos no debe intimidar a la nación
Bachar al Asad, hijo de un "maquiavélico" dictador
Autor: Frida Ghitis | Otra fuente: 1

Nota del editor: Frida Ghitis es una columnista de asuntos internacionales para The Miami Herald y World Politics Review. Ex productora y corresponsal de CNN, es la autora de El final de la revolución: Un mundo cambiante en la edad de la televisión en vivo. Síguela en Twitter:@FridaGColumns.

(CNN) —Los reportes de que Irán está planeando atacar blancos estadounidenses en Iraq en respuesta a la intervención de Estados Unidos en Siria no debería ser una sorpresa.

Los conflictos armados son impredecibles y riesgosos. Pero este último mensaje, supuestamente interceptado por la inteligencia de Estados Unidos, quizás pruebe ser menos ominosa de lo que suena.

De acuerdo con un artículo en el Wall Street Journal, Estados Unidos interceptó un mensaje enviado desde Teherán a los militantes en el vecino Iraq, ordenándoles que tuvieran como blanco la embajada estadounidense en Bagdad y otros intereses de Estados Unidos si las fuerzas norteamericanas golpeaban a Siria.

Asumiendo que la información es correcta, y no solo fuera realizada por Irán para mandar una amenaza a Estados Unidos, tal parecería que Irán recurrirá a su práctica de hace mucho tiempo de usar la milicia y otros grupos terroristas para hacer su trabajo sucio.

Esta es una alternativa para adentrarse en el conflicto con sus propias fuerzas, lo que escalaría la guerra en Siria a un grado mucho más peligroso.

De hecho, no parece tener sentido que Teherán salte en contra de Estados Unidos, incluso si Siria es el aliado más cercano de Irán y si Irán está proveyendo al presidente Bachar al Asad con armamento y otro tipo de ayuda.

Irán, incidentalmente, también se ha coordinado con su aliado libanés, la milicia chiíta Hezbollah, que se ha metido de lleno, peleando al lado de al Asad.

A pesar de sus muchas amenazas, ni Hezbollah o Irán quieren ir en contra de Estados Unidos o Israel, en una pelea que no pueden ganar.

Desde que el presidente de Estados Unidos Barack Obama anunció que quiere lanzar un ataque militar contra el presidente de Siria Bachar al-Assad en respuesta a lo que muchas naciones están de acuerdo que fue un ataque de armas químicas que mató a cientos de civiles el 21 de agosto pasado, los opositores a la intervención de Estados Unidos han expresado su miedo de que la guerra se propagaría a una región más grande, incluso la conflagración global.

De nuevo, no hay manera de predecir con certeza como se desenvolverá el conflicto, pero una decisión iraní de lanzar sus propias fuerzas armadas, o incluso a tomar una gran acción de otras maneras en contra de los estadounidenses, no tiene sentido estratégico.

Los chiitas de Teherán quieren fervientemente ver una victoria de al-Assad en esta guerra civil contra la oposición sunita.

Pero el régimen gobernante en Irán actualmente está divido profundamente en cómo su país debería proteger al dictador sirio.

Los iraníes de línea dura quieren empujar un enriquecimiento nuclear. Empezar una guerra con Estados Unidos antes de que el proceso sea completado derrotaría este propósito.

Los políticos más moderados de Irán, que están bajo el liderazgo del recién presidente electo Hassan Rouhani y su equipo, se han visto envueltos en una campaña extraordinaria de reparación de imagen

Rouhani tuiteo ‘Happy Rosh Hashanah’ aprovechando la ocasión para el año nuevo de los judíos, y su ministro de relaciones exteriores condenó el Holocausto, un mensaje que no sería sorprendente de ningún país, pero viniendo de Irán levantó las cejas después de una barra extraordinariamente baja que puso el ex presidente Mahmoud Ahmadinejad.

En más señales de algunos poderosos iraníes, el presidente Akbar Hashemi Rafsanjani acusó a Assad por el ataque de gas químico. Los iraníes son sensibles a estos cargos ya que los sufrieron en los horribles ataques. Los militares son sensibles a estos cargos, ya que sufrieron horribles ataques de gas durante la guerra contra Iraq en 1980.

En este tema, Rafsanjani se ha puesto ahora de lleno en el lado opuesto de los de línea dura, que desea que Estados Unidos sufra las consecuencias de atacar a Siria.

Rouhani entre tanto, emitió una sorprendente amenaza no beligerante a Estados Unidos. “Si algo le pasa a la gente de Siria”, le dijo a la Asamblea de Expertos, un cuerpo de toma de decisiones en Teherán, “la República Islámica hará sus tareas religiosas y humanitarias para enviar comida y medicina”.

Mientras Rouhani lanzó su seductora ofensiva Rosh Hashanah, la cabeza de la Fuera élite Qud de los Guardias Revolucionarios, Qasem Suleimani, misteriosamente amenazó a Estados Unidos de que un ataque en Siria resultaría en la ‘destrucción de Israel’.

Fue Suleimani quien supuestamente se contactó con las milicias chiitas en Iraq, algunas de ellas entrenadas por los iraníes, con las instrucciones de tener como blanco la embajada de Estados Unidos en el lugar.

También Hezbollah, que está estrechamente vinculada con las Guardias Revolucionarias, presuntamente está esperando instrucciones de Teherán sobre cómo responder a un ataque estadounidense.

El líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah, tomó un riesgo mayor al entrar en la guerra de Siria. Él fue una vez uno de los líderes más populares del mundo árabe, proclamando que la única razón de que su organización estaba en el conflicto era para pelear contra Israel.

Ahora se ha aliado con al-Assad, un hombre con sangre en sus manos, en aras de proteger el régimen sirio y los intereses iraníes.

De acuerdo al periódico de Arabia Saudita ‘Okaz’, una fuente libanesa le dijo a Hezbollah que atacara Israel solo “después de recibir una orden específica de Irán”.

Hezbollah quizás trate de lanzar algún ataque simbólico, quizás algunos cohetes. Pero el grupo está empantanado en Siria.

La última cosa que quiere es desencadenar un ataque masivo de Israel o Estados Unidos como represalia.

Si bien las divisiones entre los iraníes y las preocupaciones de las milicias anti estadounidenses y los grupos terroristas sobre atacar a Estados Unidos, las amenazas se han tomado con seriedad. Y vale la pena recordar los ataques contra los civiles y otros blancos no militares que pueden ser lanzados por pequeños grupos, para proveer negación a sus maestros.

Estados Unidos ya está evacuando a personal no esencial de un número de edificios diplomáticos en Medio Este y ahora le ha advertido a los ciudadanos estadounidenses de que se mantengan fuera de Iraq.

Sin embargo, algunas de estas amenazas se cumplieron antes del pasado 21 de agosto cuando ocurrió el ataque de gas nervioso y antes de que Obama pidiera tomar acción.

La guerra de Siria ya se estaba propagando en otros países. Los riesgos no comenzaron con el debate de Estados Unidos sobre una intervención. Las advertencias son un recordatorio de que la guerra siempre es peligrosa. Pero ya todos sabíamos eso.

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Las amenazas no hacen nada para cambiar los cálculos morales y estratégicos sobre si Estados Unidos debería atacar o no a Siria.

Las opiniones recogidas en este comentario pertenecen exclusivamente a Frida Ghitis.

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