OPINIÓN: Los 'enredos' de Bill, Chelsea y Hillary Clinton rumbo al 2016

Hillary podría ser candidata a la presidencia en 2016, pero debe tener cuidado con las actividades de la Fundación Clinton
Hillary Clinton secretaria de Estado  Hillary Clinton secretaria de Estado
Autor: James Moore, especial para CNN | Otra fuente: 1

Nota del editor: James C. Moore, texano, es consultor en negocios y director de Big Bend Strategies. Es coautor de “Bush’s Brain: How Karl Rove Made George W. Bush Presidential” y analista político en televisión.

(CNN) — Bill y Hillary Clinton nunca dejan de confundir a los estadounidenses. Sus logros políticos y en el servicio público con frecuencia se ven opacados por los tropiezos reales o imaginarios en sus vidas privadas. Es obvio que a ningún funcionario público se le juzga solo por las iniciativas públicas y parece que esto es especialmente cierto en el caso de los Clinton.

A medida que Hillary se posiciona como una probable candidata presidencial para 2016, el escrutinio que enfrenta se extiende de manera inevitable a su esposo. Sin embargo, los periodistas y los críticos de derecha probablemente tendrán que revisar nuevo material. Lo que pasó en Arkansas y la Oficina Oval han sido temas de mayor tortura incluso que Benghazi.

Afortunadamente, para los traficantes del escándalo falso, los Clinton han ofrecido la Fundación Clinton, una institución compleja que parece ser víctima de luchas internas, ambición desnuda, un toque de codicia y una serie de límites de operación casi imposibles de identificar.

Sin importar los logros y metas altruistas, la Fundación Clinton ha mezclado la amistad y las relaciones políticas con tareas corporativas y no lucrativas en una estructura que alimentará los comentarios de Hannity, Limbaugh, O'Reilly y el Partido Republicano a lo largo de la siguiente elección presidencial.

Es probable que Clinton no pueda cruzar una habitación en los próximos años sin que sea vista desde la perspectiva de sus planes políticos no declarados de convertirse en presidenta. La noticia de que se estaba mudando junto con su personal a dos pisos del edificio Time-Life, donde se localiza la fundación Clinton, puede ser parte de lo que instó al New York Times a publicar una relación detallada de las operaciones no lucrativas y sus posibles implicaciones para la presidencia de un segundo Clinton.

La ex Secretaria de Estado planea iniciativas sobre empleos, mujeres y niños bajo el nuevo nombre de la organización, Fundación Bill, Hillary y Chelsea Clinton, que sin duda, contribuirá a su ya considerable currículum.

Por supuesto, siempre hay preguntas legítimas para organizaciones no gubernamentales globales y conflictos potenciales entre sus programas y los motivos lucrativos de sus grandes donantes.

Incrementar su asociación con la fundación significa que Clinton será juzgada en parte por las relaciones operativas de una institución que ha sido encabezada previamente por la fama mundial y las habilidades de procuración de fondos de su esposo. Esto no es del todo positivo.

Durante la contienda primaria contra el presidente Barack Obama, la fundación Clinton generó un déficit de 40 millones de dólares, posiblemente debido a que la procuración de fondos competía con su campaña. Aún cuando la Fundación, la Iniciativa Global Clinton y la Iniciativa Clinton de Acceso a la Salud tuvieron ingresos operativos de 214 millones de dólares el año pasado, terminó con un déficit de 8 millones de dólares.

Los Clinton, o son muy astutos para navegar en el bajo mundo de los millones de las corporaciones y el honorable trabajo de la beneficencia, o todavía lidian con el deslumbramiento del poder y la riqueza y no han sabido entender claramente lo que es apropiado y ético.

Es muy difícil argumentar esto último. La política presidencial de Estados Unidos opera gracias a los millones de las empresas multinacionales y ganar una elección está íntimamente ligado con afinar esa dependencia para dar la apariencia opuesta de independencia.

El informe del Times sugiere que los Clinton todavía están descubriéndolo e independientemente de cualquier motivación filantrópica para ayudar con los problemas globales, pueden resultar dañados por su ineptitud institucional.

Un ejemplo citado por el diario es una consultoría llamada Teneo, fundada por un socio cercano de Bill Clinton. Se dijo que los anticipos mensuales eran de hasta 250,000 dólares y que el expresidente era un consultor pagado, hasta que se dio la mala publicidad y el colapso de la empresa de inversión MF Global, de Jon Corzine, un cliente importante. Supuestamente, Hillary Clinton estaba enojada debido a la publicidad negativa, pero no se sabe si previamente tenía preocupaciones éticas con respecto a que Teneo hubiera reclutado como clientes a donantes de la Fundación Clinton.

¿Todo esto tiene un significado?

Tal vez. Sus ambiciones políticas son tan grandes como su visión de la filantropía global.

Tan solo en la reunión de 2013 de la Clinton Global Initiative, las organizaciones públicas y privadas hicieron más de 70 compromisos de donación que daban un total de 1.6 mil millones de dólares que podrían tener un impacto en 2 millones de estadounidenses. La fundación Clinton ha establecido sociedades significativas a lo largo del planeta para resolver temas relacionados con el bienestar y la salud, la inequidad económica, el cambio climático y la obesidad infantil.

La ejecución en todas estas tareas ha sido, sin duda, imperfecta y sí, la evaluación pública de Hillary Clinton como candidata presidencial puede estar conectada con algunos de estos defectos. Pero sería un mayor fracaso no hacer el esfuerzo de ayudar a mejorar un mundo en problemas.

Tal vez los Clinton simplemente deberían regresar a Hope, Arkansas, rentar una casa pequeña en una tranquila calle secundaria y pintar autorretratos en acuarela.

Las opiniones recogidas en este comentario pertenecen exclusivamente a James C. Moore.

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