OPINIÓN: Una república igualitaria no puede condicionar la sexualidad

Los homosexuales, al igual que todos tienen obligaciones, por lo tanto deberían tener los mismos derechos también
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Autor: Alice Nkom | Otra fuente: 1

Nota del editor: Alice Nkom es abogada y activista por los derechos de los de las minorías sexuales en su natal Camerún. Es parte del jurado del sexto Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos de México, que se celebra del 2 al 6 de octubre. Puedes seguirla en Twitter en @AliceNkom.

(CNNMéxico) — Unos 80 países en el mundo condenan la diferencia ligada a la orientación sexual entre quienes la gente llama "heterosexuales normales" y "los extraños homosexuales".

Esto incluye sanciones que van de condenas en prisión hasta la pena de muerte, sin olvidar los linchamientos y la violencia cotidiana en lugares públicos.

La homosexualidad en mi país, Camerún, es penada con cinco años de prisión y, desde del año pasado, algunos integristas celebran una jornada mundial contra la homosexualidad.

Los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y deben comportarse los unos con los otros en un espíritu de fraternidad. Esto, desgraciadamente, no sucede en todas partes del mundo.

Los homosexuales deben tener los mismos derechos que los heterosexuales.

El matrimonio para los homosexuales es un reconocimiento para la sociedad tanto en materia de derechos humanos, como de sentimientos.

Y si una república ofrece derechos iguales a sus ciudadanos, no puede condicionarlos a su sexualidad.

Los homosexuales tienen obligaciones, como todos los ciudadanos, y deben, por lo tanto, tener los mismos derechos.

Al casarse, el individuo acepta fundirse en el molde de la sociedad; intercambia su libertad por la pertenencia a un colectivo. Se convierte también en una pieza de rompecabezas, en una parte de un todo.

Por lo tanto, soy una partidaria activa por la apertura del matrimonio homosexual. No olvidemos que el amor está siempre en el corazón y no en otra parte.

¿En verdad alguien tiene el derecho de introducirse en la vida privada de una persona o de su pareja?

Se sabe que la intimidad y la vida privada de los heterosexuales están protegidas, debe ser lo mismo para los homosexuales.

El pasado 29 de julio, el Papa Francisco se planteó esta pregunta: "¿Quién soy yo para juzgar a los homosexuales y después apelar a la misericordia?"

¿Quiénes son los heterosexuales, de los que soy parte, para juzgar el amor de dos seres que se aman y que desean concretar ese amor en un matrimonio?

Ser homosexual no disminuye tu humanidad. Los derechos de los homosexuales son derechos humanos y deseo intensamente vivir un día la despenalización de la homosexualidad en Camerún.

Es un honor para mí ser parte del jurado en el Festival Internacional de Cine sobre Derechos Humanos de México; las cintas en la selección son conmovedoras, profundas. Algunas me llenaron de emoción, de esperanzas y nos recuerdan que debemos todos luchar por la libertad.

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Los derechos humanos son universales e indivisibles y deben más que nunca estar protegidos en nuestra sociedad.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Alice Nkom.

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