OPINIÓN: Ahora que EU se quedó sin dinero, ¿qué sigue para Obama?

El cierre parcial del gobierno de EU es una de las peores crisis que ha tenido que enfrentar el mandatario demócrata
¿Cómo funciona la ‘Obamacare’?
Autor: Genaro Lozano | Otra fuente: 1

Nota del editor: Genaro Lozano es candidato a Doctor en Ciencia Política por The New School for Social Research y profesor de política de Estados Unidos en la Universidad Iberoamericana. Subdirector de la revista Foreign Affairs Latinoamérica y miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI).Twitter: @genarolozano 

(CNNMéxico) — Barack Obama enfrenta la mayor crisis política y presupuestaria de su presidencia, debido a que el Congreso no aprobó su paquete presupuestal para lo que queda del 2013 y para 2014; por ello, prácticamente el gobierno federal de Estados Unidos se quedó sin dinero para pagar la nómina de la burocracia federal, al menos por el momento.

Por ello, se dice que hay un government shutdown o un cierre parcial del gobierno que implica, entre otras cosas,  que se dejarán de proveer los servicios del gobierno estadounidense, salvo los esenciales.

Esta situación podría durar varias semanas, hasta que haya un acuerdo en el Congreso. Para complicar más el escenario, el desacuerdo presupuestario podría extenderse más allá del 17 de octubre, cuando el Congreso se enfrente al tema sobre el techo de la deuda del gobierno. Apenas en marzo pasado el gobierno tocó la cifra de deuda autorizada legalmente de 16,799 mil millones de dólares. La propuesta es elevar ese techo en al menos 1,100 mil millones de dólares, dinero que no hay.

La crisis política y presupuestal que se agravó este martes recuerda el eco de la era Clinton, cuando el vocero Newt Gingrich, el poderoso líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, cerró el gobierno federal a Bill Clinton durante 28 días a fines de 1995 y principios de 1996.

En la historia política de Estados Unidos, en 18 ocasiones se ha cerrado el gobierno por el desacuerdo presupuestario, empezando en 1976, pero no se había vuelto a dar una situación así desde hace 17 años.

El cierre no afecta a las oficinas que se encargan de la seguridad nacional, incluidas las que conducen las relaciones exteriores de EU. Es decir, las embajadas y consulados funcionan normalmente. Las oficinas que protegen la vida y la propiedad, así como otras que se encargan de hacer pagos tampoco serán cerradas.

Todos los demás burócratas federales recibieron la mañana de ayer un correo electrónico para notificarles que se quedarían en casa, sin ir a trabajar, hasta nuevo aviso... y sin paga. En total, de los aproximadamente 2.15 millones de burócratas del gobierno federal estadounidense, sin contar a los empleados del servicio postal, unos 800 mil se quedan sin trabajar y sin paga hasta nuevo aviso.

Para entender porqué Obama enfrenta esta crisis, me parece que debemos pensar en las siguientes razones:

a) El de Obama es un gobierno dividido, con la presidencia en manos del Partido Demócrata, 52 senadores demócratas controlan el Senado, pero la Cámara de Representantes es para los republicanos, con 232 asientos contra 200 de los demócratas. Dado que la Constitución estadounidense le da al Congreso el llamado "poder del bolsillo", esa "invitación al conflicto", como la llama el académico Roger Davidson, se complica aún más cuando hay gobiernos divididos y aún más durante el segundo mandato de un presidente que ya no podrá buscar la reelección, como es el caso de Obama.

b) Las discusiones por la aprobación del presupuesto siempre generan las batallas más largas en el Congreso y, como refiero líneas arriba, hay precedentes de parálisis gubernamental por las mismas razones con Bill Clinton, George Bush padre, Ronald Reagan. Jimmy Carter - aunque durante su gestión, los demócratas controlaban la presidencia y ambas cámaras del Congreso- y Gerald Ford.

c) El 1 de octubre entró en vigor la llamada Affordable Care Act u Obamacare, la reforma al sistema de salud que tanto trabajo le costó a Obama pasar en el Congreso en marzo del 2010. Desde su aprobación, sus enemigos más acérrimos han intentado todo tipo de tácticas legislativas para retrasar la entrada en vigor de esta ley, nulificar sus efectos o incluso algunos congresistas republicanos han intentado echarla para atrás del todo.

El meollo presupuestario se debe sobre todo a esta razón, al chantaje de los republicanos en el Congreso, que no desean la entrada en vigor de esta ley y a la negligencia del vocero John Boehner para no usar su poder legislativo y el de los llamados líderes del control partidista en el Congreso, los Whips, para destrabar la discusión.

d) Este es uno de los congresos más polarizados de la historia de Estados Unidos, con una fuerte presencia de legisladores pertenecientes al ala más radical de la derecha en su país, los llamados miembros del Tea Party, que han influido como pocos en la labor del Congreso, en las elecciones legislativas del 2012, en las del 2010, recaudando fondos y apoyando una agenda anti Obama. Hoy cosechan frutos con el cierre del gobierno de Obama.

Ahora bien, esta es una crisis de política interna para Estados Unidos que tiene especialmente implicaciones para la presidencia de Obama, ya que el cierre del gobierno afecta sobre todo el inicio de la ley más importante con la que será recordada la era Obama, la Obamacare. Me parece que con ello, los republicanos y opositores a la misma intentan dañar el legado del presidente demócrata y hacerlo ceder en algunos aspectos como moneda de cambio para destrabar la discusión presupuestaria.

Más allá del legado de Obama, la discusión presupuestaria implica que el tráfico legislativo quede paralizado. Durante todo octubre no habrá oportunidad para que el Congreso vea a fondo otros temas y en especial la reforma inmigratoria.

Prácticamente esta crisis imposibilita que la reforma que busca legalizar a unos 12 millones de personas que no tienen documentos en Estados Unidos quede fuera de cualquier lógica de aprobación hacia el cierre del 2013. De hecho, la lideresa de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, intentaba precisamente que la ley de reforma inmigratoria fuera votada este mes, pero con la polarización política de la discusión presupuestal, las posibilidades de avanzar la iniciativa serán reducidas considerablemente y la discusión se restrasará hasta el 2014, año por demás electoral que siempre enturbia las discusiones migratorias.

Adicionalmente, se ha estimado que la economía estadounidense podría perder 200 millones de dólares por día debido a este cierre del gobierno federal. Ello provocará un ajuste a la baja de las expectativas de crecimiento económico de Estados Unidos este último trimestre del año y podría hacer que el gobierno de Peña Nieto en México ajuste otra vez la expectativa del crecimiento de México a la baja.

Hay quien dice que este 2013, México no crecerá ni al 1%. Por lo mismo, la crisis del presupuesto de Obama va mucho más allá de la relación entre Ejecutivo y Legislativo estadounidense. Es una tema interno con repercusiones internacionales para dos de las economías más integradas del mundo. En México deberían preocuparse más por este asunto.

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Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Genaro Lozano. 

 

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