OPINIÓN: Humanos 'invasores', ¿la naturaleza ha perdido la batalla?

Las ciudades se extienden y a su paso invaden el hábitat de las otras especies que deben luchar por sobrevivir
avispón
avispones gigantes asia  avispón  (Foto: Getty)
Autor: Amy Stewart, especial para CNN | Otra fuente: 1

Nota del editor: Amy Stewart ha escrito seis libros, entre ellos Wicked Bugs: The Louse that Conquered Napoleon's Army & Other Diabolical Insects (Editorial Algonquin Books, 2011).

(CNN) — Parece algo salido de una cinta japonesa de monstruos: unos avispones enormes e iracundos invaden ciudades, atacan a los civiles incautos e infligen picaduras horriblemente dolorosas y, en algunos casos, mortales.

Pero no es ciencia ficción, es real. Cada año, en esta época, los avispones gigantes asiáticos entran a las ciudades de China, Japón, Taiwán, la península de Corea y otras regiones de Asia en busca de alimento para sus crías, y ahí es donde empieza el problema.

Hasta ahora, en esta temporada, han muerto más de 40 personas a causa de las potentes picaduras y muchas más fueron hospitalizadas. Los equipos de reacción a las emergencias están a la caza de los nidos para destruirlos antes de que los insectos causen más daño y las autoridades han establecido unidades médicas para atender a los lesionados.

¿Qué tienen los avispones en contra de los habitantes de las ciudades? En realidad, nada.

Los avispones simplemente están en una situación inusualmente desesperada… y en gran medida por culpa de los humanos. La repugnancia y el pánico que algunas personas sienten cuando leen sobre estos incidentes o ven las imágenes en la televisión y en internet no deberían ser producto solo del miedo. Deberían servir como reflexión sobre el impacto de los humanos en su medio ambiente, un impacto que puede terminar perjudicándolos.

Los avispones gigantes asiáticos no consumen muchos alimentos sólidos en la etapa adulta; sin embargo, buscan alimento para sus crías y a menudo roban las larvas de las abejas melíferas u otros insectos, pero a veces buscan restos de pescado en los basureros de las ciudades. Luego vuelan distancias increíbles para entregarlos, llegan exhaustas y hambrientas.

Reciben sus nutrientes de sus crías. Así es, los bebés alimentan a los padres. Estas larvas de avispón disfrutan los alimentos que sus padres les llevan, luego los padres dan unos golpecitos en su cabeza, lo que los incita a ofrecer unas gotas de líquido transparente. Este líquido contiene aminoácidos y otros nutrientes que alimentan a los avispones adultos para que vuelen en busca de más alimento.

¿Suena problemático, no? Yo también estaría molesta si tuviera que hacer tanto esfuerzo para alimentar a mis crías. Hubo una época en la que los avispones podían encontrar alimento para sus crías en los bosques y los campos. Pero ahora, conforme esas áreas han sido pavimentadas, los avispones se encuentran en nuestro territorio. Su búsqueda de alimento es tan desesperada y acelerada como siempre, solo que ahora tienen que competir con los estacionamientos y los edificios de departamentos en donde alguna vez tuvieron que enfrentar solo a otros insectos enemigos.

No es la primera vez que los humanos entramos en zonas silvestres y debemos luchar con las especies salvajes como resultado. Por ejemplo: en el siglo XIX fueron taladas grandes porciones de selva brasileña para dar cabida a las plantaciones. Cuando la gente empezó a vivir en las zonas que solían ser salvajes, se encontraron a merced de enfermedades que nunca habían sido una gran amenaza para los humanos.

La chinche asesina, un insecto hematófago originario de la región, es vector de transmisión de la enfermedad de Chagas. Nunca había sido común entre los humanos; afectaba principalmente a otros animales de la jungla. Pero cuando las personas entraron en el hábitat del insecto, el padecimiento comenzó a esparcirse entre nosotros y todavía lo hace.

Las muertes provocadas por el avispón gigante asiático son ciertamente trágicas. Pero también sirven como recordatorio de que la naturaleza es feroz y poderosa.

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Los avispones no son invasores; en este caso, los humanos lo son. El entrar en el territorio de otra especie puede tener consecuencias. El avispón gigante asiático está bajo la misma presión que el resto de los animales en el mundo. La única diferencia es que el avispón encontró la forma de resistir. ¿Podrías culparlo?

 Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Amy Stewart.

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