Investigación, la llave del crecimiento

Esta actividad y la innovación son factores primarios del desarrollo humano, dice Víctor González; el presidente nacional del IMEF afirma que México necesita pasar de ser ensamblador a ser generador.
investigacion  (Foto: Getty)
Víctor M. González Olivares*
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

La investigación, en todas sus facetas, ya sea científica o tecnológica, nos permite conocer la realidad que vivimos. Ayuda a desarrollar nuestra curiosidad en cuanto a la solución de problemas y nos permite realizar análisis de manera más crítica y reflexiva.

En esta misma línea se encuentra la innovación, elemento inherente a la investigación y factor determinante para mejorar los niveles de vida en las naciones.

Estamos conscientes de que en tiempos de crisis financiera e incertidumbre económica, los Gobiernos tienden a reducir el gasto en innovación y a utilizar sus esfuerzos de estímulo fiscal en proyectos listos para ejecutarse. Por ello coincidimos con organismos como la OCDE, acerca de que tales decisiones no son acertadas.

Sabemos muy bien que la inversión en innovación -en las personas, los lugares, el conocimiento y en la transferencia de ese conocimiento- es una condición indispensable para el crecimiento económico a largo plazo.

Consecuencia de ello es lo que vivimos hoy en día al estar atentos a cuanto  se decida en el Congreso de la Unión en torno al Presupuesto Federal 2014, tema abordado por el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) con reiterados señalamientos y observaciones a la propuesta del Ejecutivo, y donde hemos destacado que la mayoría de las medidas carecen de un respaldo técnico que las avalen; es decir, estudios de elasticidades de la demanda de bienes afectados por los gravámenes.

Esto va de la mano de la investigación, de aquella investigación que permite hacer un análisis serio y técnico de algo trascendental para el país; y de lo cual lamentablemente carecemos y tendremos que asumir las consecuencias en el futuro inmediato.  

Lo anterior es motivo de preocupación, ya que de entre los países de la OCDE, México se encuentra en el nivel más bajo en la mayoría de los indicadores utilizados para medir el desempeño en el renglón de ciencia, tecnología e innovación.

Es por ello que nos sumamos a la voz promotora de este organismo internacional que pugna por un cambio radical en la forma de pensar, para pasar del concepto de "Hecho en México" al de "Creado en México". Es decir, en lugar de seguir siendo una plataforma estratégica para el ensamblaje de bienes con especificaciones del exterior, los enfoques de política y la cultura deberán estar orientados hacia la innovación en la forma de nuevos productos y servicios.

Esto resulta aún más apremiante al observar que otras economías emergentes ya están logrando dicho cambio. En Shanghái, por ejemplo, la intensidad del gasto en investigación y desarrollo en su economía ya superó a la gran mayoría de las regiones de la OCDE.

País generador

Transitar de un país de mano de obra a un país generador de bienes requiere de estrategia, tiempo, entrega, recursos, amplia voluntad política y de un cambio cultural para visualizar a México como líder mundial en ciencia y tecnología. Esto no sucederá sin movilizar a los sectores público y privado, así como a la sociedad civil mexicana en general.

De acuerdo al estudio ‘Apoyar a la inversión en capital basado en conocimiento, crecimiento e innovación', la OCDE señala la necesidad de que los gobiernos generen incentivos fiscales para que empresas inviertan en investigación y desarrollo, pero el desempeño de nuestro país en esta materia se aleja por mucho del promedio, ubicándose en la penúltima posición entre 36 países en cuanto a la inversión en investigación y desarrollo hecha por empresas como porcentaje del PIB.

En 2000 el porcentaje destinado fue 0.11%, mientras que en 2011 llegó solo a 0.17%. Esto se compara con el 1.59% promedio alcanzado por los países de la OCDE, y se queda lejos del primer lugar, Israel, con 3.51%.

Por otra parte, el Gobierno mexicano es el que menos destina a este rubro con una inversión directa de solo 0.01% del PIB a investigación y desarrollo. En tanto, la inversión indirecta, generada por incentivos fiscales es prácticamente inexistente.

Por ello la trascendencia del esfuerzo conjunto entre el IMEF y la firma internacional de consultoría Ernst & Young, quienes lideran la XXIX edición del Premio de Investigación Financiera IMEF-EY, certamen donde convergen dos instituciones en busca de un bien común: promover la generación de conocimientos en el ámbito financiero nacional, factor prioritario y apremiante para nuestro país.

*El autor es presidente nacional del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF). Su correo es: presidentenacionalimef@imef.org.mx

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