La semana voluble de Wall Street

El mercado reaccionó de forma distinta al debut de Twitter y al empleo en EU, dice Mohamed El-Erian; esto puede ser un síntoma de la necesidad de los inversionistas por una recuperación más sólida.
wall1  (Foto: Getty)
Mohamed A. El-Erian*

¿Una buena noticia fue interpretada como negativa por los mercados el jueves 7 de noviembre, mientras que, al día siguiente, una buena noticia fue realmente una buena noticia? ¿Son los mercados realmente tan volubles? ¿Las convicciones son verdaderamente tan superficiales?

Es tentador responder "sí" con base en la visión de que, durante esos dos días, los inversores reaccionaron de una manera inconsistente a la noticia inesperada (y esa clasificación de inesperada es muy importante). Pero no hay que hacerlo antes de considerar una explicación más racional, y que también puede arrojar luz sobre lo que influirá en los mercados a partir de ahora.

Empecemos con los hechos.

El jueves comenzó como un día potencialmente positivo para la renta variable; de hecho, con una fuerte posibilidad de establecer nuevos máximos históricos para el Dow Jones y el S&P.

Antes de la apertura del mercado, el Banco Central Europeo (BCE) nos recordó que los Bancos Centrales siguen siendo los mejores amigos de los inversores. Recordemos que estamos hablando de la entidad con la línea más dura de entre los principales Bancos Centrales. Sin embargo, sorprendió a casi todo el mundo al reducir su tasa de referencia en 25 puntos base y sonando inusualmente pesimista sobre el futuro.

Los datos económicos también parecieron apoyar a los mercados de renta variable. La cifra del PIB estadounidense en el tercer trimestre fue más fuerte de lo esperado (una expansión de 2.8%), sugiriendo una dinámica de crecimiento económico robusto.

Luego se dio la oferta pública inicial de Twitter -un éxito total-. El masivo exceso de demanda condujo a un alza en los precios de 73%, superior a prácticamente todas las expectativas e indicando un robusto apetito por la renta variable.

Sin embargo, irónicamente, todas estas buenas noticias materiales no se tradujeron en ganancias en el mercado. En cambio, los tres índices bursátiles estadounidenses más ampliamente seguidos (Dow, S&P y Nasdaq) cayeron entre 1% y 1.9%.

Hay varias razones posibles para esta notable discrepancia del jueves.

Con una ganancia mensual de entre 6.5% y 7.1% en los tres índices -y con ganancias aún más espectaculares en lo que va de año de entre 20% y 30%, en medio de un crecimiento más bien apagado y una disfunción política periódica- los mercados eran técnicamente vulnerables a algún retroceso. Mientras tanto, la prensa financiera ha comenzado a pasar más tiempo hablando de la posibilidad de una burbuja de acciones.

Pese a lo fascinantes que puedan ser estas razones, no son el único impulso posible del retroceso de los precios. El jueves, de repente volvió a ser popular entre algunos observadores revisar una noción que fue bastante destructiva para los mercados en mayo-junio: la de cuestionar la voluntad del Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos de apoyar a los mercados en el futuro.

El PIB más fuerte de lo esperado llevó a algunos a sugerir que los funcionarios de la Fed podrían reconsiderar (antes de lo esperado), su decisión de septiembre de no reducir su programa de compras -es decir, mantener "tal cual" su postura de políticas, la cual es altamente acomodaticia-.

Recortar el QE

Dicho de otra manera, se consideró que la Fed podría tener ahora una razón más para reducir sus compras mensuales de activos en el mercado - y hacerlo por varias razones distintas: no solo el crecimiento económico fue más fuerte de lo esperado, sino que el desempeño de Twitter y el aumento de la discusión sobre una burbuja de capital podrían impulsar a la Fed a preocuparse otra vez por los "costos y riesgos" de la experimentación prolongada en las políticas.

El resultado fue una amplia ola de ventas en prácticamente todos los activos de riesgo -acciones, bonos con grado de inversión, de alto rendimiento, etc. Y los activos menos líquidos y más técnicamente cuestionados, como las posiciones locales en los mercados emergentes, fueron particularmente afectados.

El viernes los mercados fueron nuevamente sorprendidos antes de la apertura por noticias económicas mejores de lo esperado -esta vez en la forma del reporte de empleo de octubre-.

Aunque los datos estuvieron distorsionados por el impacto del cierre de Gobierno de octubre, hubo suficientes elementos considerados claramente positivos (por ejemplo, la revisión de los datos previos a más de 60,000 y el aumento de puestos de 212,000 en el sector privado- tanto como para llevar a muchos a creer en un subsecuente rendimiento económico más fuerte en Estados Unidos a partir de ahora.

Pero en lugar de hacer una repetición del jueves y protagonizar una venta masiva a causa de las noticias, los principales índices de renta variable subieron entre 1.1% y 1.6%. En el proceso, se establecieron nuevos récords.

Esta vez, las buenas noticias fueron realmente buenas noticias.

Es posible que haya una manera bastante sencilla de reconciliar estas dos reacciones aparentemente muy distintas (de hecho, contrarias) del mercado - específicamente, el creciente reconocimiento de los inversores de que solo una sólida y duradera recuperación basada en los fundamentos proporcionará una eventual normalización de la política monetaria producida sin perturbaciones notables en los mercados.

De hecho, incluso podríamos ir más lejos: considerando las condiciones económicas, políticas y de mercado, la "velocidad de escape" económica es la única manera de asegurarse de que los mercados serán capaces de asimilar una normalización de la política monetaria gradual a través del tiempo.

En los últimos años, la Fed ha introducido repetidamente una poderosa cuña entre los precios de mercado y los fundamentos (por ejemplo, a través de la QE2, la Operación Twist, la QE3, y la orientación de políticas futuras cada vez más agresiva). Su esperanza y la de muchos de nosotros es que los primeros (los boyantes precios del mercado) eleven a los segundos (los fundamentos económicos lentos), permitiendo por tanto una normalización ordenada de las políticas. El miedo -y desafortunadamente este no puede ser descartado fácilmente- es que la creciente ineficacia política resulte en el tipo incorrecto de convergencia.

La combinación de los datos económicos publicados el jueves y el viernes ha sido mucho más favorable para la apuesta política de la Fed, sobre todo si son comparados con las expectativas del consenso del mercado.

Tal resultado deberá estar sólidamente sustentado en los próximos meses para que, en el nivel macro, los fundamentos materialmente fuertes validen y mejoren los actuales precios del mercado, mientras que proporcionan un retorno a políticas menos experimentales.

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Mientras tanto, podemos esperar que la diferenciación entre los activos en el mercado se vuelva un componente más pronunciado de las estrategias de inversión, incluyendo una concentración mayor de renta variable y bonos corporativos en empresas de balances generales sólidos, exposiciones a renta fija primaria y a mercados emergentes lo suficientemente fuertes como para resistir la tentación de volver a sus antiguos malos hábitos, así como a como evaluaciones más prudentes del riesgo de liquidez.

*Mohamed A. El-Erian es el presidente ejecutivo y copresidente de inversiones de PIMCO.

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