OPINIÓN: Miley Cyrus tiene un problema, su adicción a la fama

El abogado y comediante político, Dean Obeidallah, considera que la cantante podría usar su fama para atraer atención a causas benéficas
Miley Cyrus, y su metamorfosis en Hanna Montana
Autor: Dean Obeidallah | Otra fuente: 1

Nota del Editor: Dean Obeidallah, exabogado, comediante político y comentarista frecuente en varias televisoras, incluyendo a CNN. Es el editor del blog de política “The Dean’s Report” y es codirector del documental que está por estrenarse "The Muslims Are Coming!". Puedes seguirlo en su cuenta de Twitter: @deanofcomedy

(CNN) — Miley Cyrus es adicta. La "droga" de la que nunca se sacia tiene el potencial de ser una de las más peligrosas: la fama.

Apuesto a que Miley ni siquiera se molestará conmigo por decir esto sobre ella. ¿Por qué? Porque su nombre aparece en el título de este artículo. Y porque yo, de alguna manera —junto con el resto de los medios de comunicación— fomentamos dicha adicción.

Sin embargo, Miley no es la única persona con ansias de fama. Estados Unidos es un país que está lleno de gente como Miley. Simplemente tienes que ver cualquier episodio de "Real Housewives of _____", las audiciones de American Idol, The X Factor, etcétera. Incluso a mí me gusta hacer apariciones en la televisión por cable. Por supuesto, no aparezco en estos programas como Cyrus, escasamente vestida con mi lengua de fuera y haciendo twerking sin parar. (Y estoy seguro de que no muchas personas querrían verme haciendo eso).

Puede que Miley tenga solo 20 años, pero es una maestra en el juego de manipular a los medios para que sigan cada uno de sus pasos. Lo hizo en agosto en los MTV Music Awards con su baile erótico junto al cantante Robin Thicke.

Siguió en septiembre con el lanzamiento de su vídeo musical, Wrecking Ball, en el que aparecía desnuda mientras se mecía encima de una bola de demolición. Y justo este pasado fin de semana encendió un cigarro de marihuana y se lo fumó durante la transmisión de los MTV Europe Music Awards. Sí, de acuerdo, el show de premiación se celebró en Amsterdam, donde la marihuana es legal. De hecho, allí hay incluso un Museo de la Marihuana.

¿Será que Miley habría fumado marihuana en un programa de televisión estadounidense, cometiendo así una infracción de la ley? Probablemente. Con tal de conseguir su ración de fama, Miley va a tener que presentarse con payasadas cada vez más escandalosas.

Realmente no existen incentivos como para que Miley cambie su forma de ser. Después de todo, no lo está haciendo por dinero; su fortuna neta se calcula entre los 120 y los 150 millones de dólares. Más bien lo estaría haciendo por el placer de ver su nombre en los titulares.

En este punto, son varios los caminos que Miley puede seguir.

Puede seguir los pasos de yonquis de la fama como Donald Trump y Sarah Palin y verse reducida a nada más que una broma andante.

Puede tristemente descender por el camino de jóvenes estrellas cuyas vidas acabaron a una temprana edad porque la fama, o su pérdida, fue demasiado dolorosa para soportar.

O —y es mi sincero deseo— Miley puede seguir el camino de los adictos a la fama que aprovechan el hecho que se reconozca su nombre para llamar la atención a problemas urgentes sociales o políticos y promocionar un cambio positivo. Lady Gaga es un buen ejemplo de este tipo de personas.

Lady Gaga adora la fama. La letra de su nueva exitosa canción, Applause, lo constata claramente. Vivo por los aplausos... Vivo por la manera que me aclaman y gritan por mí.

Hemos visto a Gaga vestir un vestido hecho de carne real y ser transportada a un programa de premios dentro de un huevo gigante. Esta misma semana, durante la fiesta de lanzamiento de su nuevo álbum, vistió un traje que tenía unos rotores en forma de minihelicópteros para poder volar por toda la sala.

Pero Lady Gaga también ha usado su fama para algo más que simple autopromoción. Esta semana, mientras Miley Cyrus se fumaba un cigarro en el escenario, Lady Gaga se sinceraba sobre su adicción a la marihuana. Admitió que hubo un tiempo en que fumaba entre 15 y 20 por día. Habló sobre su lucha para superar la adicción.

Gaga ofreció un aleccionador relato de advertencia para los jóvenes sobre que la marihuana podría convertirse en algo más que una diversión recreativa, podría consumir tu vida.

Y durante años, Lady Gaga ha usado su fama para influir en la opinión pública sobre los derechos gay. Apeló al presidente Obama para que apoyara la igualdad de matrimonio años antes de que finalmente lo hiciera. También hizo presión para acabar con la política militar de 'No preguntes, no hables'.

Por supuesto, mientras abogaba por estos cambios, recibía muchísima cobertura mediática. Es una situación en la que todos ganan.

Así que, Miley, haz twerking todo lo que quieras, pero entre banquete y banquete publicitario, ¿por qué no hablas sobre temas que exijan más atención, como la violencia doméstica, la pobreza infantil, la inseguridad con las armas de fuego, etcétera? Míralo como: Hacer twerking por una causa. Créeme, a la prensa le encantará, así como a la gente a la que estás ayudando.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Dean Obeidallah.

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