Gestores de activos, un riesgo para EU

Las firmas que agrupan fondos de inversión y de capital privado controlan 53 bdd, dice Sheila Bair; estos gestores deben ser más simples y menos interconectados para no arriesgar a toda la economía.
blackrock  (Foto: Getty)
Sheila Bair

Pon atención. ¿Lo oyes? ¿Escuchas ese sonido de campanas que proviene de la capital estadounidense al comenzar la temporada navideña? ¿Acaso son los "Santas del Ejército de Salvación" saliendo a las esquinas de las calles? ¿O son los campanarios de las iglesias tocando villancicos? ¿O tal vez son ángeles obteniendo sus alas al estilo del clásico de Navidad ‘Qué bello es vivir'?

No. Es el "cling" de la caja registradora del dinero de los grupos de presión de Washington acumulando horas cobrables, mientras se agrupan para el último combate de la industria contra la reforma financiera. Estoy hablando de los nuevos esfuerzos por regular la multibillonaria industria de gestión de activos. Esta guerra promete ser aún más grande que la que los megabancos han emprendido contra la prohibición propuesta por la Regla Volcker al comercio especulativo.

El tiro que se oyó por todo Washington fue un informe aparentemente inofensivo de un grupo de investigación gubernamental llamado, apropiadamente, Oficina de Investigación Financiera (OFR, por sus siglas en inglés). La OFR fue creada por la ley de reforma financiera Dodd-Frank para -entre otras cosas- realizar y patrocinar investigaciones relacionadas con la "estabilidad financiera". Eso parece razonable después de que la crisis de 2008 casi derribara la economía mundial.

La dependencia recibió la solicitud de su agencia matriz -un grupo de altos encargados de regulación financiera denominado Consejo de Supervisión de Estabilidad Financiera (FSOC, por sus siglas en inglés)- de observar los riesgos potenciales asociados a las firmas de gestión de activos. Estas entidades -que incluyen a fondos de inversión, de capital privado y fondos de cobertura, así como a las divisiones de gestión de activos de las compañías de seguros y de los bancos- controlan en conjunto cerca de 53 billones de dólares en activos. Diez firmas controlan cada una más de 1 billón de dólares en activos; y la mayor es por mucho BlackRock, que gestiona 4.1 billones de dólares.

Aunque reconoció la falta de datos completos para llevar a cabo el análisis, el informe de la OFR ofreció, según mi opinión, algunas observaciones útiles sobre lo que los gestores de activos hacen que son aterradoramente similares a la clase de cosas que los bancos hicieron en el periodo previo a la crisis financiera. Ya sabes, como un excesivo apalancamiento (sí, varios de ellos utilizan un apalancamiento significativo para mejorar los rendimientos), tomar grandes riesgos para alcanzar el rendimiento, incompatibilidad entre activos y pasivos, y colocar los activos en cuentas separadas que no son transparentes ante los reguladores o sus inversores públicos.

¿Fue perfecto el informe? No. ¿Acaso algo lo es? Su objetivo principal, sin embargo, era simplemente ayudar al FSOC a observar fuera del sistema bancario regulado para aprender más sobre el negocio y las actividades de los gestores de activos para poder determinar si hay riesgos que puedan amenazar a los mercados y a la economía. Eso es lo que se supone que el FSOC y la OFR deben hacer.

No toda la culpa para los bancos

A la gente le encanta apalear a los grandes bancos (y yo hago mi parte), pero aunque no lo crean, no fueron la raíz de todos los males en 2008. Los gestores de activos y las empresas de seguros también crearon problemas significativos. Como se recordará, los contribuyentes tuvieron que arriesgar billones de dólares en apoyo del Gobierno para rescatar tanto a American Insurance Group, también conocido como AIG, como al mercado de dinero/industria de fondos de inversión.

Es más, es importante entender que cuando el Gobierno rescató a los bancos, también salvó a estas instituciones no bancarias, ya que algunas tenían fuertes inversiones en deuda bancaria o eran contrapartes de las operaciones con derivados. Sin los rescates, estas entidades no bancarias podrían haber tenido grandes pérdidas.

Sin embargo, al ver el ataque puritano de la industria de fondos contra la pobre OFR, se podría pensar que están tratando de proteger la Navidad de Cindy Lou contra el malvado Grinch. El mayor temor de la industria parece ser que este informe sea el precursor de que la FSOC designe a grandes firmas como BlackRock y Fidelity como "sistémicas", lo cual significa (grito ahogado) que serán objeto de una regulación más estricta por parte del Consejo de la Reserva Federal.

Creo que la industria está sacando conclusiones apresuradas. Si yo fuera ellos, ahorraría mi dinero para los aguinaldos de los empleados y les diría a los grupos de presión que se retiren. El FSOC solo está comenzando a analizar los problemas señalados en el informe de la OFR, y hay muchas maneras diferentes en que los reguladores podrían responder. Algunos de los problemas podrían resolverse con una mejor divulgación de la información.

Otros, como el apalancamiento y la liquidez, podrían resolverse con algunos estándares simples y básicos establecidos por la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por sus siglas en inglés). La SEC ya regula a los grandes gestores de activos para proteger a aquellos que invierten en sus fondos. Tradicionalmente, la agencia no había observado a este sector desde el punto de vista de los riesgos generales potenciales para el sistema financiero, pero eso no significa que no pueda comenzar a hacerlo.

Es cierto que el FSOC podría, en última instancia, decidir que algunos gestores de activos individuales son demasiado grandes e interconectados para quebrar sin afectar a la economía en general. Pero la respuesta no es necesariamente designarlos como "sistémicos" y empujarlos hacia las garras de la Fed.

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Una mejor alternativa sería que esas empresas se vuelvan más simples, más pequeñas y menos interconectadas. La "designación sistémica" de Dodd-Frank tenía como fin poner a las grandes empresas en la "lista negra" del Gobierno. La supervisión invasiva del Banco Central tenía como fin ser su castigo. Según la ley, todavía tienen la opción de entrar a la lista "buena" de instituciones no sistémicas si se reestructuran y reducen su tamaño.

¿Acaso eso no sería eso un buen regalo de Navidad para todos nosotros?

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