OPINIÓN: Madonna no es racista, simplemente le falta tacto...

La cantante sabe bien lo que es la controversia y le ha funcionado, pero tal vez es momento de evaluar las consecuencias
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Autor: Alexander Hardy, especial para CNN | Otra fuente: 1

Nota del editor: Alexander Hardy es escritor, maestro y crítico de cultura. Escribe sobre raza, sexualidad y reflexiones sobre Panamá en su blog, The Colored Boy. Puedes seguirlo en su cuenta de Twitter: @chrisalexander_.

(CNN) — El viernes pasado, Madonna publicó una foto de su hijo, Rocco, en su cuenta de Instagram, donde está lanzando un golpe en un cuadrilátero de boxeo y llevaba como texto: "¡Nadie se mete con Dirty Soap! ¡Mamá dijo que te noquearía!", acompañado de la etiqueta "#disni—a" (expresión que hace referencia a la manera despectiva de decir negro en inglés).

Sí, claro.

Cuando se desató la inevitable indignación del público por haber usado la palabra "negro", borró la foto y la volvió a publicar con un subtítulo nuevo en el que al más puro estilo de Madonna decía: "¡Déjenme en paz, odiadores!".

Ninguna parte de este furor es accidental.

La estrella del pop conoce bien la controversia, pero ahora tal vez sea momento de que examine las consecuencias de su más reciente aventura cultural en aras de la reinvención.

En cada una de sus muchas encarnaciones visuales y expediciones culturales, Madonna ha sido predeciblemente un parásito. Transita desvergonzadamente al siguiente personaje tras haber usurpado todas las partes cool o controvertidas del anterior.

Ahora, usó la palabra "negro".

Esta falta de consciencia sobre el impacto de sus palabras es especialmente preocupante a causa de su coalición multicolor de hijos adoptados y biológicos.

Pero estamos hablando de Madonna.

En medio de los rumores sobre una posible presentación con Beyoncé en la ceremonia de los Grammy del mes próximo, tiene lógica que haya vuelto a ser noticia.

Esta es la mujer que adoptó el título de Reina de lo Obsceno hace décadas. Es la mujer que lo reveló todo para su libro censurado, Sex, que se publicó junto con el álbum Erotica en 1992.

Cantó colgada de una cruz, criticó la guerra de Iraq y se ha masturbado tanto en el escenario como en las películas. Lady Gaga tal vez viva para los aplausos, pero Madge sin duda vive para el escándalo.

Le gusta tanto generar titulares así como a producir álbumes exitosos. Es más probable que responda con una señal obscena que con una disculpa honesta. Es firme con sus decisiones y la historia demuestra que no se retracta de sus declaraciones.

Antes valoraba esa cualidad en ella.

Como bailarín y aspirante a coreógrafo, aprecio el espectáculo audaz de las presentaciones en vivo de Madonna. Con su exitosa gira Confessions, por ejemplo, demostró su tendencia a romper los límites creativos y eso me ha mantenido a su lado aún cuando los críticos la abandonaron.

Pero incluso esa lealtad está acompañada de reservas.

Se espera que las influencias cambien conforme cambian las tendencias musicales y los intereses. Pero Madonna ha invertido tiempo en ganarse el estatus de principal turista cultural y elige cuidadosamente los aspectos más atractivos y vendibles de la cultura a la que se apega en el momento con el fin de obtener beneficios comerciales y se preocupa poco por la integridad o el respeto, según la forma en que se percibe su comportamiento.

Cuando ofendió a los hindúes por usar un bindi —decoración que simboliza castidad y pureza— mientras usaba un top transparente en una actuación en los VMA, un vocero dijo a la cadena estadounidense MTV que Madonna no "entiende por qué están molestos".

Se defendió por haber usado símbolos nazis durante su gira MDNA y dijo que los usó para resaltar "la intolerancia que los humanos muestran entre sí".

Madonna ha demostrado en repetidas ocasiones que considera que la iconografía cultural —desde los estilos de baile hasta los símbolos religiosos— son manifestaciones artísticas y las hace a un lado cuando ya no son convenientes.

En sus primeros días imitó a Marilyn Monroe. Luego llegó su fijación con España a finales de la década de 1980, con La Isla Bonita.

En 1990 introdujo el voguing en el mundo, un estilo de baile que se popularizó entre los creadores gays latinos y negros. Luego usó bindis, saris, tatuajes de henna extraños y una magia ambigua con rezos y cantos en su álbum Ray of Light.

Hizo una arrolladora representación femenina del Ché Guevara en el álbum American Life. Cada imagen estaba preparada inmaculadamente, cada nueva imagen duraba lo mismo que su fascinación del momento.

Si usó la palabra "negro" en Instagram, es porque actúa como lo suele hacer. Su "no disculpa" al estilo de "lamento si se sintieron ofendidos" no indica que haya aprendido algo con las críticas.

¿Se habría mostrado desafiante al minimizar las mismas "palabras de cariño" si las hubieran dirigido a David Banda y Mercy James, los niños negros que adoptó en Malawi? ¿Ha adquirido demasiada confianza al tener amigos, colegas e hijos negros?

Este incidente no tiene que ver con que Madonna sea racista, sino de su continua falta de tacto.

Esta podría ser una gran lección para sus hijos sobre los errores y las consecuencias en su más reciente reinvención como filántropa y madre.

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Pero primero debería ser una lección para la misma Madonna.

Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Alexander Hardy.

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